El centenario soñado de Mirtha: cuando el Kempes se convierta en el living más grande del país
El gobernador de Córdoba lanzó al aire la idea de festejar los 100 años de la diva el 23 de febrero en el estadio Mario Alberto Kempes. Una locura hermosa que, si se concreta, promete ser el evento del siglo en el espectáculo argentino.
"Yo soy de Córdoba, y las cosas que pasan en Córdoba son cosas que no pasan en ningún lado". La frase le pertenece a la propia Mirtha Legrand, y vuelve a escucharse cada vez que se cruzan en una misma oración su nombre y la provincia mediterránea. Ahora bien, lo que acaba de pasar en la pantalla de eltrece tiene esa misma épica: el gobernador Martín Llaryora, invitado al programa que conduce Juana Viale en reemplazo de su abuela, soltó casi como al pasar una de esas ideas que parecen salidas del humor cordobés pero que terminan haciendo historia. "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes", dijo, y la frase cayó en el estudio como cae un cañonazo de los buenos, de los que todavía hacen temblar las paredes.
Porque para entender el tamaño de lo que se está pensando hay que detenerse un segundo en el escenario. El estadio Mario Alberto Kempes no es un anfiteatro, ni una cancha auxiliar, ni un centro de convenciones porteño con butacas mullidas. Es el templo mayor del fútbol argentino fuera de Buenos Aires, ese coloso de cemento que desbordó de camisetas por el Mundial del 78 y que todavía hoy, en noches deInstituto o de Belgrano, late con la fuerza de un corazón grande. Llevar a Mirtha ahí, con sus 100 recién cumplidos el próximo 23 de febrero, equivaldría a transformar la cancha en el living más descomunal que la televisión argentina haya pisado nunca. La diva dejaría de entrar por la pantalla para entrar por las puertas del estadio, mezclada entre 57 mil gargantas que la veneran desde hace seis décadas.
"LaAdvertisement": la salud que se recupera en silencio
Antes de hablar de fiestas hay que hablar del cuerpo que las sostiene. Mirtha recibió el alta el 6 de octubre en el Sanatorio Mater Dei, después de 18 días de internación por una neumopatía, con una breve salida a mediados de septiembre que terminó en reingreso. Su nieta Juana, al frente del programa, lo contó con esa mezcla de alivio y admiración que solo aparece cuando se habla de alguien que todavía se pelea la vida con elegancia: "Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene". En lo que va del año ya había sorteado otro susto, en abril, con una gripe que se complicó con bronquitis y la sacó de su agenda habitual durante varios días. Pero acá estamos, escribiendo sobre su siglo de vida, y eso ya es un regalo.
Llaryora, dicho sea de paso, no se limitó a tirar la idea y dejarla flotando. La remató con esa que tienen los mandatarios cuando olfatean un negocio cultural: "Uno busca inversiones; está todo el año". Suena a chiste de gobernador, pero detrás hay un programa: turismo, hotelería, gastronomía, televisación, exportaciones de imagen. Córdoba viene sosteniendo hace rato una pulseada con Buenos Aires por quedarse con los grandes eventos del calendario, y tener a Mirtha Legrand como anfitriona interjurisdiccional del festejo del siglo encaja perfecto en esa política.
"Canción": cómo debería ser el show
Ahora bien, si la propuesta avanza más allá del comentario en cámara y se concreta, lo razonable es imaginarse una celebración a la altura del personaje. Y acá me permito la licencia de soñar un rato, porque Mirtha nos enseñó a vivir soñando.
- Una alfombra roja a lo largo de toda la Recta Final, con las históricas de la pantalla desfilando y el público rodeando el campo a la usanza de las grandes premieres internacionales.
- Una mesa central en el círculo de la cancha, como si fuera una emisión multitudinaria de su programa, con público seleccionado como"invitados" del living más grande del país.
- Show musical con artistas de todas las generaciones: desde los que empezaron con ella en los años 60 hasta los que hoy la veneran en redes, pasando inevitablemente por un tango bien sentido.
- Un homenaje cinematográfico con fragmentos de las más de 50 películas que Mirtha protagonizó, proyectados sobre el césped con mapping 3D.
- Y, claro, su salida al escenario: breve, emotiva, con un discurso en primera persona que ya se escucha como si estuviera escrito por ella misma: "No me pierdo esta fiesta ni loca".
¿Se imaginan lo que sería llenar un Kempes entero de gente que vino a cantarle el feliz cumpleaños a una mujer que lleva casi setenta años acomodándoles la vida en una pantalla de televisión, los domingos a la noche? Habría lágrimas, habría risas, habría champagne tirado desde algún palco y habría, sobre todo, ese tipo de Massaconciencia nationale que la Argentina solo consigue cuando se reúne alrededor de uno de los suyos. Si esto finalmente pasa, la cita es el 23 de febrero en el Mario Alberto Kempes, desde temprano; las entradas, se sabe, se van a agotar mucho antes de que el estadio abra las puertas. Tienen tiempo de ir apartando la plata, los pasajes y, sobre todo, el lungs para gritar bien fuerte ese "¡felicitaciones, Mirtha!" que a esta altura ya se siente como un rito payésano en todo el país.
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