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DOM, 18 OCT 2026
Entretenimiento

La despedida que Jimena le dedicó a mi viejo: la carta íntima de la hija del meteorólogo Fernando Confessore

A los 58 años, tras un paro cardíaco en su casa y luego de que el SAME intentara reanimarlo sin éxito, el meteorólogo Fernando Confessore se fue. Dos días más tarde, su hija menor publicó en Instagram un texto crudo, emotivo y sin vueltas, con fotos de familia. Lo que sigue es la lectura de ese mensaje, que ya cosechó miles de reacciones entre colegas, famosos y gente anónima.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
La despedida que Jimena le dedicó a mi viejo: la carta íntima de la hija del meteorólogo Fernando Confessore

Como diría Fito Páez, hay despedidas que no se pronuncian, se escriben: a veces un puñetito de letras en una pantalla vale más que cualquier velorio con protocolo. Eso fue lo que terminó haciendo Jimena, la menor de las tres hijas de Fernando Confessore, el meteorólogo que se nos fue de golpe el viernes 16 de octubre en su propia casa, después de un paro cardíaco que ni las maniobras de reanimación del SAME pudieron revertir. Tenía 58 años, estaba con su gente, y se fue en un abrir y cerrar de ojos, como se van a veces los que uno nunca imagina que se van.

La primera línea de la carta

“Tardé en escribirte porque todavía no podía creer lo que había pasado. No caía en que era real, en que te habías ido.”Jimena Confessore, hija del meteorólogo

Lo primero que me llamó la atención al leer la carta es que arranca exactamente donde arranca el duelo: no en el dolor todavía, sino en la incredulidad. Esa frase de Jimena, seca y al hueso, sin adjetivos ni retórica, marca el tono de lo que viene después y le pone nombre a lo que todos los que perdimos a alguien de golpe conocemos: esa sensación de que la lengua se traba, que la cabeza no termina de procesar lo que el cuerpo ya sabe.

Mientras te asistían

El tramo más crudo del texto, y el que a mí me dejó con un nudo en la garganta, es el que describe los minutos en los que los profesionales y la policía intentaban traerlo de vuelta. Acá la hija se saca la careta, se muestra como una nena frente a un padre que se le está yendo, y deja la frase que resume todo: "Mientras los médicos y los policías te asistían, yo tenía la fe en que ibas a volver, en que todo iba a estar bien. Pero no despertaste, y fue ahí cuando todo mi mundo se derrumbó". No hay un reproche, no hay un grito, hay simplemente una hija que confiesa la esperanza imposible que se mantuvo hasta el último segundo.

Lo que se extraña

  • El humor, los enojos y las locuras propias del carácter de Fernando.
  • Las comidas caseras, las quejas de padre y los asados que la familia ya no podrá repetir alrededor de la misma mesa.
  • El lugar que el meteorólogo ocupaba como columna vertebral del grupo familiar, junto a su esposa Paula Franco y a las otras dos hijas, Julieta y Candela.

La promesa a las hermanas

Antes de cerrar, Jimena les deja una promesa a sus hermanas Julieta y Candela y, sobre todo, una tranquilidad al padre que se está yendo: "Quedate tranquilo, pa, que nosotras vamos a cuidar de mamá por vos". Esa manera de llamarlo "pa", tan nuestra, tan de acá, tan de los afectos rioplatenses sin filtro, es de las cosas que más me conmovieron del texto, porque muestra que hasta en el momento más dramático, la hija escribe como le habla, con la lengua con la que se crió.

La carta termina con un "te voy a amar eternamente, pa" y con un "ojalá pudiera abrazarte una vez más y decirte cuánto te amo", una declaración directa, sin vueltas ni adornos, que ya cosechó miles de likes y comentarios. Entre los mensajes, los de colegas del ámbito periodístico y del espectáculo se mezclan con los de gente anónima que se sintió identificada con esa despedida tan desnuda y tan argentina. Julieta y Candela, sus otras dos hijas, también dejaron sus palabras debajo de la publicación, en una postal digital que ya se volvió el último gran testimonio público de un meteorólogo querido y respetado por la audiencia.

Yo no soy quién para decir cómo hay que despedir a un padre, pero sí me animo a decir que a Jimena le salió una despedida honesta, de esas que no se ensayan ni se editan, y que vale la pena leerla completa, con sus fotos de familia, para entender de qué se trata el duelo cuando se vive y se escribe al mismo tiempo. Si querés leerla en primera persona, la carta está subida en la cuenta de Instagram de Jimena Confessore; el horario es el de cualquier tarde o noche en que uno se siente con ganas de leer algo que le toque el alma, y el precio, como siempre pasa con las cosas que de verdad valen, es cero.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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