Siete aulas con ruedas llevan oficios a los rincones más aislados de Neuquén
Una red de unidades móviles equipada con herramientas y maquinaria recorre parajes rurales, pueblos cordilleranos y localidades turísticas para capacitar en oficios con salida laboral. Ya son 463 los egresados en 11 localidades.
Son las siete de la mañana en un paraje neuquino y todavía hay escarcha sobre los pastizales cuando un camión largo, pintado con los colores del Ministerio de Educación, se detiene en la plaza del pueblo. De a poco se bajan mesadas, tornos, paneles solares, máquinas de coser. En menos de dos horas, lo que era un playón de tierra se transforma en un aula taller con todas las letras. Acá, en los rincones donde casi nunca para un colectivo, esa rutina se repite desde hace un año y medio y ya cambió la historia de más de cuatrocientos vecinos que terminaron aprendiendo un oficio sin tener que emigrar a la capital.
Una decisión política que se mueve sobre ruedas
La idea es tan concreta como la geografía que intenta resolver. Neuquén es enorme, con valles, meseta y cordillera, y muchos pueblos quedan a cientos de kilómetros del primer centro de formación profesional fijo. Para no esperar a que esa oferta llegue, el Ministerio de Educación provincial y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica pusieron en marcha siete aulas móviles: estructuras transportables que llegan equipadas con todo lo necesario para dictar cursos específicos en el lugar.
Lo que se enseña no se elige al azar. Antes de armar la grilla, el Centro de Formación Profesional N°43 conversa con cada municipio y con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano para detectar qué saberes hacen falta en la zona. Así, en Huinganco, donde la economía gira alrededor del río y del turismo, funcionan talleres de mecánica de motores fuera de borda y nafteros. En Aluminé, la prioridad pasa por las energías renovables, con capacitación en instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos. San Patricio del Chañar, pegado a los chacos y las chacras, abrió cursos de gasista domiciliario y soldadura. Plaza Huincul tiene tornería. Y en Mariano Moreno se aprende moldería y patronaje de indumentaria, un oficio que mira de cerca a la industria textil regional.
- Soldadura y tornería en distintos puntos de la provincia.
- Mecánica automotriz, de motos y de motores fuera de borda.
- Instalación de paneles solares fotovoltaicos y térmicos.
- Gasista domiciliario y trabajo con sistemas de gas.
- Metalmecánica y trabajo en metal.
- Confección de indumentaria: moldería y patronaje.
- Capacitaciones orientadas a la formación de docentes técnicos.
Once pueblos, un mismo derecho a aprender
Desde que las unidades empezaron a rodar en 2025, la red pasó por Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. En total, 463 personas completaron su capacitación en ese período, una cifra que a nosotros nos dice bastante: habla de cursos que efectivamente se dan, que se terminan y que dejan a alguien con una herramienta nueva en la mano.
“Lo más valioso es que la gente no tiene que elegir entre quedarse en su pueblo o irse a estudiar. Puede hacer las dos cosas a la vez, cerca de su familia y de su trabajo.”Mariela, 52, vecina de San Patricio del Chañar
Para quienes vivimos en ciudades medianas, la formación profesional suele estar a la vuelta de la esquina. Pero en los parajes neuquinos la distancia lo cambia todo: un viaje hasta el centro de formación más cercano puede significar medio día de colectivo, una noche en un hotel y horas alejados del hogar. Las aulas móviles borran esa barrera. Y lo hacen con una lógica que nos parece atendible: en vez de inventar desde Buenos Aires lo que cada comunidad necesita, escuchan primero y adaptan la propuesta después.
Mientras el camión de la primera escena termina de ordenar las herramientas y los primeros alumnos empiezan a llegar con sus mates, una idea queda dando vueltas. En un país donde muchas veces la capacitación llega tarde, mal o nunca, esta movida neuquina recuerda algo que parece obvio y a veces se olvida: llevar el aula hasta la gente, y no al revés, también es una forma de inclusión. Acá, en esta provincia que tiene más kilómetros que ciudades, esa decisión pesa el doble.
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Santa Cruz Informa