El chino que pega la pelota y el ruso que la paga: Djokovic a la final de Pekín sin terminar el set
Medvedev se fue descalificado del ATP 500 por un golpe accidental a un espectador. Nole no tuvo que jugar los últimos puntos. El ruso pidió disculpas y quedó afuera.
A veces el viento no decide, a veces decide un pique mal dado. En Pekín no ganó Djokovic con la raqueta: ganó con el reglamento bajo el brazo y un Medvedev que mandó una pelota a la tribuna cuando no la tenía que mandar. Son cosas del tenis, que de repente parece un partido de truco: te venís con la mano llena de flores y de una te quedás sin nada.
El serbio estaba 7-5 y 5-3 arriba, con el partido a pedir del sérbio, y de repente el segundo set se cortó por lo más fino: un impacto en un espectador que obligó a las autoridades a actuar. Duelo terminado. Sin más discusión, sin pelota de match, sin la foto del campeón con el trofeo levantándolo con la sonrisa que a él le gusta. Nole selló el pasaporte a la final de un modo que, siendo generosos, podríamos llamar administrativo.
Lo que pasó, punto por punto
- Djokovic se había quedado con el primer set por 7-5 y tenía una ventaja de dos games en el segundo.
- Medvedev golpeó una pelota que terminó impactando en un espectador de la pista central.
- Las autoridades decidieron la descalificación del ruso y el partido no se completó.
- Medvedev sostuvo que el golpe fue accidental, que intentó evitar que la pelota saliera de la cancha y que se sintió mal por lo ocurrido.
- El serbio avanzó a la final del ATP 500 de Pekín sin disputar los últimos puntos.
Después del papelón, Medvedev habló con la prensa y se hizo cargo. Pidió disculpas, aclaró que intenta contactarse con el espectador afectado y negó que el golpe tuviera enojo de por medio. En criollo: fue un accidente, no una rabieta. Puede ser, puede no ser, pero la foto ya está sacada y el que se vuelve a casa es él.
“Lo siento muchísimo por el espectador, en primer lugar. Fue un accidente total, la pelota estaba picando e intenté pegarle para que no se fuera de la cancha.”Daniil Medvedev
A Djokovic, que es de los que se agarra de una rama en el río y nunca la suelta, esta vez le cayó la semifinal del cielo. No terminó de jugar, no transpiró los últimos games y ya está en la puerta del título. Es de esas ventajas que no se entrenan: te las regala el reglamento y el lomo ajeno. Veremos qué cara pone en la final, porque ganar así también deja un gusto raro, como esos asados que te invitan y no llevás ni la soda.
Lo del espectador, ojo, no es un detalle menor. Detrás de cada pelota que va a la tribuna hay una persona que se gana un día normal en la cancha y termina en la enfermería. Eso Medvedev lo entendió rápido y por eso salió a disculparse. Loable, sí, pero insuficiente: el partido ya estaba perdido y la final ya tenía dueño. Veremos si el ruso aprende la lección y, sobre todo, si la próxima que pique mal la deja pasar. Que de esa también se aprende.
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Santa Cruz Informa