Dieciséis años no son nada: los Black Eyed Peas reventaron el Movistar Arena y hasta hubo pedido de casamiento arriba del escenario
Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul repasaron más de dos décadas de hits en una noche a pura energía, con el público argentino cantando de principio a fin y un cierre a la bandera albiceleste.
Yo estuve ahí, en las tribunas del Movistar Arena, y la verdad es que todavía me dura el cosquilleo en la panza. Es que ver a los Black Eyed Peas en Buenos Aires, después de dieciséis años de ausencia, tiene algo de viaje en el tiempo para cualquiera que haya crecido escuchando "Where Is the Love?" en cualquier fiesta de quince. La banda, ya sin Fergie pero con J. Rey Soul al mando de la voz femenina, salió a escena con una energía que desarmó cualquier resfrío de la semana y se llevó puesta a más de diez mil personas que, a esa altura, ya se sabían de memoria cada beat.
“Es un placer ser latino y estar en Argentina.”Taboo
La cita de Taboo, dicho sea de paso, arrancó apenas arrancó el show, cuando todavía la gente se estaba acomodando y acomodando los vasos de cerveza. Lo dijo con el mate en la mano, en un gesto que terminó siendo de lo más emotivo de la noche. Se lo tomó despacio, mirando al público, y después lo bajó al sector de las primeras filas para una chica que no salía de su asombro. "Me quiero sentir bien argento", agregó, y la frase cayó como un baldazo de agua bendita en un estadio que lo aplaudió de pie. Fueron apenas unos segundos, pero dejaron la imagen de una banda que, más allá de los hits globales, se da maña para mimar a su público.
“Meet Me Halfway”, la elegida para el final
Pero vamos por partes, que la noche tuvo mucho más que un mate compartido. Arrancaron con "Let's Get It Started", bien arriba, como para avisar que no venían a hacer ninguna prueba de sonido. "Boom Boom Pow" y "Rock That Body" salieron en los primeros veinte minutos y el Movistar se transformó en una única pista de baile, con las tribunas laterales saltando al unísono. La puesta visual acompañó todo el tiempo, con pantallas que cambiaban de formas y colores como si fueran un organismo vivo, y una iluminación que iba marcando los climas de cada tema. A esa primera camada de hits se le agregó después un trío bien latino, con "RITMO (Bad Boys for Life)", "MAMACITA" y "MABUTI", que dejó clarito que la banda ya piensa y respira en clave rioplatense desde hace rato.
“I Gotta Feeling”, el clásico que se lleva todo
- Bebot, el momento más personal de apl.de.ap, con sus raíces filipinas como bandera y un estribillo que explotó en elArena.
- #thatPower y Scream & Shout, los cortes solistas de Will.i.am que sirvieron de puente antes del regreso al repertorio grupal.
- Pump It, GIRL LIKE ME, Somebody to Love Me y Don't Stop the Party, una seguidilla pensada para no dejar a nadie sentado.
- Where Is the Love? y I Gotta Feeling, los dos himnos donde se coló la propuesta de casamiento y un estadio entero conteniendo el aire.
- Meet Me Halfway, My Humps y Shut Up, el trío final que dejó a la gente pidiendo una fecha más.
El momento más inesperado, y me animo a decir que el más emotivo de toda la jornada, llegó sobre el final del bloque intermedio. Estaban sonando "Where Is the Love?" y después "I Gotta Feeling" cuando de repente la producción bajó a una chica del público y la subió al escenario. La chica, visiblementenerviosa, se puso a cantar con J. Rey Soul y de repente, desde el otro costado del escenario, apareció su pareja con un anillo en la mano y le propuso casamiento ahí mismo, delante de los diez mil testigos involuntarios que colmaban el Movistar Arena. Ella dijo que sí, claro que dijo que sí, y se abrazaron mientras la banda seguía tocando como si nada, con una naturalidad que evidenció que estas cosas, en los shows de los Peas, ya son parte del guion emocional de cada gira. Después, casi como un detalle fuera de programa, los propios integrantes contaron que la pareja se había conocido en 2010, nada menos que en la última visita de la banda al país. Imagínense el cierre del círculo: se conocen en un show, vuelven a encontrarse en otro show, y se comprometen arriba del mismo escenario donde arrancó todo. A mí, que ya peino algunas canas y voy a recitales con la libreta de apuntes en la mano, ese tipo de escenas me sigue conmoviendo como el primer día.
Lo que viene en el calendario: a no perdérselo
El cierre, vale aclararlo, fue una declaración de amor al país. Después de "Meet Me Halfway", "My Humps" y "Shut Up", los cuatro músicos volvieron a escena para una última pasada por "I Gotta Feeling" y, en el bis final, levantaron una bandera argentina que se proyectó en las pantallas gigantes mientras el público la ovacionaba. La imagen, rockera y emotiva a la vez, fue el broche de oro de una noche que, por dos horas y pico, funcionó como una máquina del tiempo musical. Si te lo perdiste, agendá: el próximo show grande de la agenda porteña es el de Tan Biónica en el Estadio de Vélez, el sábado 20 de diciembre a las 21, con entradas desde 35 mil pesos en las plateas más económicas. Y si te copa la idea de revivir lo de los Peas, te cuento que el Movistar Arena suele tener funciones los fines de semana, con tickets que arrancan en torno a los 45 mil pesos dependiendo la ubicación. Llevate ropa cómoda, mucho líquido y, sobre todo, ganas de cantar hasta quedarte sin voz. Esta vez, como diría el Pity Álvarez, la culpa la tuvo el oido.
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Santa Cruz Informa