Capilla del Monte y San Marcos Sierras: un viaje de introspección entre cerros, monte y silencio
A 41 kilómetros de distancia, dos pueblos cordobeses ofrecen estadías que combinan caminatas por el paisaje serrano, noches de cielo despejado y espacios dedicados a la meditación, el yoga y la alimentación consciente.
A poco más de dos mil doscientos kilómetros de Río Gallegos, transitando la ruta que cruza buena parte de la Patagonia, la llanura pampeana y el corazón del país hasta llegar a las sierras del norte de Córdoba, se abren dos localidades que en los últimos tiempos reordenaron su oferta turística alrededor de una misma promesa: la de una escapada donde el cuerpo se desacelere y la cabeza encuentre un poco de silencio. Capilla del Monte y San Marcos Sierras están separadas por apenas 41 kilómetros de camino sinuoso, una distancia que permite pensarlas como una sola unidad de viaje o como dos paradas complementarias, con la flexibilidad de dormir en una y visitar la otra durante el día, o bien repartir la estadía y pasar algunas noches en cada lugar.
La primera impresión al llegar a Capilla del Monte la dan los cerros: el Uritorco, el Overo y las Gemelas se recortan contra un cielo que, por la altura y la baja humedad del ambiente serrano, suele mantenerse limpio de nubosidad durante gran parte del año. Esa claridad diurna se traduce, según relatan los propios visitantes y los prestadores locales, en noches de estrellas muy nítidas, un rasgo que comparten ambos pueblos y que se vuelve parte inseparable de la experiencia.
Un hotel frente al Uritorco con espacio para meditar
En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco diseñó Inti Puka, un ámbito destinado a la meditación, al yoga y al bienestar personal, con vista directa a las tres elevaciones que definen el perfil del lugar. Su dueña, Clara Christophersen, vincula el creciente interés de los turistas con una búsqueda más amplia de hábitos saludables y de momentos de introspección, una tendencia que ella conoce de largo aliento: lleva treinta años relacionada con propuestas de ese tipo en la región, donde además puso en marcha un espacio naturista que funciona como bar de comida consciente.
“El cerro Uritorco tiene un peso enorme en la elección del destino: mucha gente llega buscando ese vínculo con la montaña y, a partir de ahí, se suma a las propuestas de bienestar.”Clara Christophersen, dueña del hotel Terrazas del Uritorco
Una hostería vegetariana con monte y río a pasos
A 41 kilómetros hacia el oeste, San Marcos Sierras ofrece otra variante del mismo viaje. Gustavo Chiozzini, propietario junto con Marisa Wagner de la hostería Cielo y Tierra, subraya que el diferencial del pueblo está en la cercanía del monte y del río, que se pueden recorrer a pie sin necesidad de traslados largos, y en un silencio que, combinado con los cielos despejados típicos del clima de altura, transforma a las noches en un atractivo en sí mismas. En el terreno se nota: la reducida contaminación lumínica y la presencia del río hacen que los paseos al atardecer tengan un peso propio.
Cielo y Tierra es una hostería vegetariana que reúne piscina, un parque amplio y una sala específica para meditar, otra alternativa para quienes quieren sumar instancias de quietud a la estadía. A esa propuesta se suma un capítulo cultural: San Marcos Sierras fue, en la década de 1970, uno de los puntos de encuentro del movimiento hippie argentino, un legado que todavía se percibe en el ritmo apacible del pueblo y en cierta estética de la convivencia con la naturaleza.
Recomendaciones para organizar la escapada
- Reservar con anticipación en Terrazas del Uritorco y en Cielo y Tierra, ya que la demanda de propuestas con espacios de meditación crece en temporada media.
- Destinar al menos una noche en cada localidad para aprovechar el perfil distinto de cada una: la montaña en Capilla del Monte y el río y el monte en San Marcos Sierras.
- Llevar calzado cómodo para caminatas entre el monte y el río, y ropa de abrigo liviano para las noches, dado que la amplitud térmica en las sierras es marcada.
- Aprovechar las jornadas que se destacan en el calendario para sumarse a las sesiones de yoga y meditación, que suelen completarse con cupos limitados.
Mejor temporada para visitar
La temporada ideal para combinar caminatas y observación de estrellas es el otoño y la primavera, cuando las temperaturas resultan templadas durante el día y las noches, frescas y despejadas, permiten disfrutar del cielo serrano sin el rigor del frío invernal ni la inestabilidad climática del verano, cuando las lluvias suelen concentrarse y pueden opacar tanto las caminatas como la nitidez de los cielos.
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Santa Cruz Informa