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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Una amistad adolescente que viaja por mundos imaginarios en el corazón de Filipinas

«La island de DreamWorks», dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado, pone el foco en dos amigas filipinas que atraviesan fantasía, acción y comedia para hablar de la separación y los recuerdos compartidos durante la adolescencia.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Una amistad adolescente que viaja por mundos imaginarios en el corazón de Filipinas

Hay una frase que suele repetirse en los talleres de guion cuando se habla de historias de amistad y que me gusta traer a estas notas: «los amigos son la familia que uno elige». Esa idea, tan sencilla y al mismo tiempo tan enorme, es la que atraviesa de punta a punta «La island», la nueva película animada de DreamWorks que llega a las salas argentinas y que, créanme, tiene bastante más en el fondo de lo que el envoltorio colorido y los gags a toda velocidad dejan ver a primera vista.

Antes que la película en sí conviene detenerse un segundo en el lugar. La acción se sitúa en Filipinas, y eso no es un detalle decorativo: la identidad del país, sus costumbres, su paisaje y hasta su imaginario popular se meten de lleno en la propuesta. Los directores Joel Crawford y Januel Mercado se ocuparon de que el marco no quedara en una foto de postal, sino que funcionara como punto de arranque emocional. Es desde ahí, desde esa geografía concreta, desde donde se dispara todo.

Dos amigas, una separación y un mundo que se abre

Las protagonistas son Raissa y Jo, dos adolescentes que están a punto de separarse. Esa separación, que no es una decisión cualquiera sino una imposición que les cambia la vida, es el motor íntimo del relato. Los recuerdos compartidos, las experiencias vividas juntas y todo aquello que las fue moldeando como amigas aparecen en primer plano y funcionan, a la vez, como combustible para la aventura y como núcleo dramático.

La historia las lleva a pasar de un escenario a otro, literalmente de un mundo a otro, y en ese recorrido se cruzan con personajes variados. Algunos suman al grupo que se va formando y, al hacerlo, también empiezan a construir sus propios lazos. Una antagonista que las persigue a lo largo del camino agrega otro conflicto a un itinerario que, conviene aclararlo, no se queda solo en la fantasía amable: hay drama, hay trauma y hay escenas que interrogan sobre lo que se pierde cuando un vínculo cambia.

Imagen, ritmo y algo de los ochenta

En lo visual la propuesta es muy ambiciosa. Se mezclan distintos estilos de animación y se apela a movimientos de cámara pensados para sacar al espectador del sillón, con humor físico y gags apoyados en la pura imagen. El ritmo es rápido: los cambios de escenario y las situaciones disparatadas se suceden sin pausa. Hay, además, referencias a series ochentosas que los lectores más grandes van a reconocer con una sonrisa y que los más jóvenes, con un poco de curiosidad, pueden googlear después.

Lo que más me interesa destacar es cómo la comedia convive con temas sensibles como la separación y el trauma. Los personajes no son héroes de una pieza: muestran sus imperfecciones, dudan, se equivocan, y eso los vuelve más cercanos. La relación entre Raissa y Jo concentra buena parte del desarrollo emotivo, que gana volumen sobre todo en el tramo final, cuando la película se permite respirar y dejar que lo importante se diga.

  • En el plano visual, la película combina distintos estilos de animación y suma movimientos de cámara pensados para el ritmo de la aventura.
  • Los directores Joel Crawford y Januel Mercado integran costumbres e identidad filipinas como parte central de la historia, no como simple decoración.
  • La relación entre Raissa y Jo funciona como motor íntimo y como corazón dramático, sobre todo cuando aparece la separación.
  • Las protagonistas conviven con una villana que las persigue a lo largo de distintos mundos y suma un conflicto extra a la trama.
  • El tramo final gana espacio para lo emotivo y deja que la amistad, los recuerdos y los vínculos se instalen con peso propio.
“La fantasía sirve como marco para explorar la amistad, las diferencias personales y aquello que permanece en los recuerdos cuando un vínculo enfrenta cambios. Esa es la apuesta más arriesgada de la película y, a mi criterio, la que mejor le sale.”Nicolás Bahamonde

Por todo esto la película les va a resonar especialmente a quienes pasaron o están pasando por la adolescencia y sienten en carne propia lo que significa ver partir a alguien cercano. Pero también le habla a los más grandes, a los que miran para atrás y se acuerdan de esa amiga o ese amigo con el que compartieron una etapa que después, sin aviso, se transformó. La recomendación, si están en Buenos Aires, es ir al cine, en función nocturna a partir de las veinte horas, con entradas que arrancan alrededor de los cuatro mil pesos en las cadenas tradicionales y alguna promo de dos por uno en complejos seleccionados. Si la buscan un domingo a la tarde, mejor todavía: salen renovados.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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