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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Un tobillo roto en el bosque: la odisea de evacuar a un turista del sendero de los Arrayanes en pleno lago Nahuel Huapi

A diez kilómetros del acceso y con el sol ya bajo, un visitante se lesionó caminando hacia el Bosque de los Arrayanes y tuvo que ser rescatado en lancha. Prefectura, Parques Nacionales y la Dirección de Fauna trabajaron juntos mientras el parque pide no subestimar el circuito.

FV
Florencia VidalTurismo y ambiente · · lectura 4 min
Un tobillo roto en el bosque: la odisea de evacuar a un turista del sendero de los Arrayanes en pleno lago Nahuel Huapi

Desde la costa del Nahuel Huapi, a poco más de mil seiscientos kilómetros de Río Gallegos hacia el norte por la ruta cordillerana, el Bosque de los Arrayanes parece un paseo amable y casi familiar, una excusa para caminar entre árboles centenarios con la cámara lista y el termo en la mochila. La realidad, sin embargo, se encarga de recordar cada temporada que ese circuito de doce kilómetros por la península de Quetrihué no es un parque urbano: es montaña húmeda, raíz expuesta, piedra suelta y un clima que puede pasar de la calma al chubasco en cuestión de minutos, con temperaturas que rondan los cinco grados en invierno y apenas superan los veinte en pleno enero. El sábado a la tarde esa advertencia volvió a quedar demostrada con un episodio que, por suerte, terminó sin heridos de gravedad pero que muestra con claridad cuánto se juega un excursionista cuando decide improvisar.

El alerta ingresó cerca de las quince y treinta, según reconstruyó la intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi: un turista que avanzaba por el sendero que conecta Bahía Mansa con el área del bosque sintió que su tobillo derecho se quebró bajo el peso de un paso en falso. Para entonces ya había dejado atrás el istmo y se encontraba cerca del kilómetro diez del recorrido, demasiado lejos como para regresar a pie y demasiado lejos como para que una camioneta pudiera auxiliarlo por tierra. Lo que en cualquier ciudad sería un llamado a una ambulancia se transformó, en ese punto del camino, en una operación de rescate por agua.

Un operativo por lago con cuatro actores en juego

Personal de Parques Nacionales, efectivos de Prefectura Naval Argentina, integrantes del Grupo de Rescate de Villa La Angostura y agentes de la Dirección de Fauna confluyeron en el lugar con un objetivo común: llegar hasta donde estaba el visitante, estabilizarlo y bajarlo por el Nahuel Huapi hasta el puerto de Bahía Mansa. El procedimiento demandó alrededor de una hora y media y concluyó cerca de las diecisiete, cuando el turista fue derivado al hospital local para los estudios correspondientes, sin que se reportaran complicaciones mayores. La elección del medio acuático no fue accidental: en ese tramo la vegetación cierra sobre la costa y la única vía rápida y segura es el espejo de agua, lo que vuelve indispensable la coordinación entre los guardaparques y la Prefectura para que las embarcaciones operen en una zona donde la fauna —entre coipos, cauquenes y bandadas de patos que se cruzan en formación— suele acercar el paisaje a una postal y, al mismo tiempo, exige reducir velocidad.

“Cuando la gente se interna en un circuito de esta longitud y todavía no calculó los tiempos de marcha ni las horas de luz que le quedan, termina pasando lo que pasó: un tobillo roto lejos de todo, con el operativo montado por agua. La montaña no avisa.”fuentes del Parque Nacional Nahuel Huapi

Lo que dicen los papeles y lo que se ve en el sendero

  • Sendero al Bosque de los Arrayanes: doce kilómetros entre Bahía Mansa, istmo de Quetrihué y el área del bosque, con raíces, piedras y desniveles marcados que demandan calzado de trekking con suela firme.
  • Registro de Trekking obligatorio: se completa al ingresar y permite ubicar al excursionista en caso de emergencia; en este operativo fue clave para precisar en qué punto del recorrido estaba el turista herido.
  • Recomendaciones de la intendencia: evaluar la condición física antes de partir, llevar agua, abrigo impermeable y linterna, y calcular los tiempos caminando en función de las horas de luz que restan.
  • Clima del Nahuel Huapi: en la zona cordillerana la temperatura puede caer varios grados en horas y la lluvia aparece sin aviso, por lo que la ropa de abrigo es tan importante como el botiquín personal.

Sobre el terreno, lo que se observa estos días no siempre coincide con lo que figuran en los folletos: senderistas con calzado urbano, mochilas sin manta térmica y hasta grupos que arrancan el recorrido pasadas las cuatro de la tarde, cuando el sol empieza a bajar y la sombra de los arrayanes se vuelve traicionera para un tobillo mal apoyado. La intendencia del parque reconoció que en las últimas semanas se multiplicaron las intervenciones vinculadas a visitantes que subestimaron las exigencias del circuito, una coincidencia que no es casual en una temporada en la que el turismo internacional volvió a empujar la demanda y muchos viajeros llegan con la idea de una caminata corta cuando en realidad están por encarar una travesía de medio día.

Para quien esté pensando en visitarnos en los próximos meses, la recomendación de temporada es concreta: la mejor ventana para recorrer el sendero al Bosque de los Arrayanes va de noviembre a marzo, cuando las horas de luz se estiran y la lluvia pierde protagonismo, aunque igualmente conviene salir a primera hora de la mañana y regresar antes de las cinco de la tarde para no quedar atrapado entre la vegetación cuando empieza a caer el frío del lago.

FV
Florencia VidalTurismo y ambiente

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