San Antonio de Areco, más allá del gaucho: el pulso silencioso de los talleres de autor
A 113 kilómetros de Río Gallegos no, sino de Buenos Aires, el pueblo que inmortalizó Güiraldes reinventa su identidad con plateros, joyeros y diseñadores que defienden la pieza única frente a la producción en serie. Datos prácticos para escaparse en cualquier época del año.
A 113 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, atravesando la Ruta 8 primero y luego la Ruta 31, San Antonio de Areco sigue siendo ese pueblo que Ricardo Güiraldes convirtió en literatura con Don Segundo Sombra, pero que en los últimos años mutó en silencio: además de pulperías, jinetes y fiestas de la Tradición, ofrece un ecosistema artesanal donde la platería criolla convive con la joyería de autor, el diseño textil y una incipiente galería a cielo abierto que reconfiguró el casco histórico.
El pueblo conserva un clima templado del centro de la provincia: veranos cálidos con temperaturas que suelen superar los 30 grados y jornadas de mucho sol, e inviernos frescos donde el termómetro baja hasta los 5 grados durante las noches. Quien lo visita en temporada alta (septiembre y octubre, cuando se celebran las Fiestas de la Tradición) debe reservar alojamiento con varios meses de anticipación, porque las plazas hoteleras se agotan rápido; en cambio, quienes prefieran evitar multitudes pueden aprovechar el otoño de marzo a mayo, cuando el parque criollo luce tonos ocres y la circulación por las calles empedradas resulta más tranquila.
Cuatro décadas en el taller y un oficio que se hereda
En una de las esquinas más transitadas del casco histórico, la familia Draghi lleva más de cuatro décadas sosteniendo un oficio que se transmite de generación en generación. El padre abrió una joyería en los años cincuenta y fue incorporando la platería a través de distintos aprendizajes. Juan Patricio Draghi entró al taller a los doce años y nunca se fue: hoy, uno de sus hijos también trabaja allí y la tercera generación ya huele el metal desde la cuna.
“En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo.”Juan Patricio Draghi, platero
Para el maestro, la diferencia no está solo en la técnica sino en la identidad que lleva grabada cada pieza: la marca del cincel, la decisión de no pulir un borde, el tiempo invertido en un aro o en un cuchillo que jamás será igual a otro.
A pocas cuadras, en el mismo barrio, María Belén Draghi retomó el oficio paterno con una formación internacional que la llevó a perfeccionarse en la India, Ecuador y otros destinos. Hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi, volvió al taller con una mirada propia y una especialización en piedras y esmaltes que mezcla con la plata que define como el metal más bonito del planeta.
“La gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas.”María Belén Draghi, joyera de autor
Diseño textil con acento japonés y alma gaucha
La diseñadora Mica Suide llegó a Areco en 2021 y desde entonces trabaja estampado textil bajo la marca Agave. Con antecedentes en Japón y una fascinación por las prendas gauchescas que descubrió durante las Fiestas de la Tradición, incorporó boinas, pantalones gauchescos y alpargatas a una línea que se elabora con algodón y lino, fibras nobles que resisten el uso cotidiano y el paso de los lavados.
“Con el tiempo, será cada vez más valioso que te compres una prenda y la veas pintada a mano y hasta con una mancha.”Mica Suide, diseñadora textil
Galería a cielo abierto y datos prácticos para ir
El pueblo también estrenó en los últimos meses una galería de arte a cielo abierto que invita a recorrer murales y esculturas distribuidas entre las fachadas de las casas coloniales, un recorrido gratuito que se suma a las visitas obligadas por el Parque Criollo y el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes. Para los viajeros que busquen combinar el turismo artesanal con el tradicional, conviene tener en cuenta algunas cifras orientativas: los pasajes en bus desde Buenos Aires cuestan desde 14.000 pesos por persona y hay hoteles cuatro estrellas desde 229.000 pesos la noche, aunque las posadas boutique y los alojamientos rurales ofrecen alternativas por la mitad de ese precio, sobre todo si se reservan con antelación.
- Pasajes en bus desde Buenos Aires: desde 14.000 pesos por persona.
- Hoteles cuatro estrellas: desde 229.000 pesos la noche.
- Posadas boutique y alojamientos rurales: alternativa por la mitad de precio con reserva anticipada.
- Temporada alta: septiembre y octubre, durante las Fiestas de la Tradición.
- Temporada baja: de marzo a mayo, con clima templado y parque criollo en tonos ocres.
Recomendación de temporada: el otoño sonríe
Aunque la Fiesta de la Tradición que se celebra cada noviembre concentra la mayor cantidad de turistas y de eventos criollos, la recomendación de temporada más prudente apunta al otoño austral: entre marzo y mayo, Areco muestra sus calles empedradas bajo temperaturas que promedian los 18 grados, las tardes se alargan y la fauna local —entre la que se destacan zorzales, calandrias y hasta algún zorro gris que se acerca al casco histórico al atardecer— se muestra más activa antes de la llegada del invierno. Quienes viajen en esa ventana podrán recorrer los talleres sin las multitudes del calendario gaucho, conversar largo y tendido con los artesanos y llevarse, además de una pieza única, la certeza de haber comprado algo que llevó horas, días o semanas de trabajo humano.
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