Rubén Rada se fue al ritmo del candombe: Montevideo lo despidió entre aplausos y canciones en el Palacio Legislativo
Miles de personas pasaron por el Salón de los Pasos Perdidos para darle el último adiós al músico uruguayo, que murió a los 83 años. León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo viajaron desde Argentina y cantaron frente al féretro junto a la familia. El viernes parte el cortejo hacia el Cementerio del Norte.
Les voy a ser sincero: pocas veces se vio algo igual en el Palacio Legislativo de Montevideo. A las 14.00 en punto, cuando se abrieron las puertas del Salón de los Pasos Perdidos para el velatorio de Rubén Rada, ya había una fila que daba vuelta a la manzana sobre la Avenida del Libertador, gente de todas las edades que se acercó con su mejor sonrisa, con un pañuelo blanco, con un disco bajo el brazo, para despedir al que para muchos fue el mayor músico popular que dio el Uruguay en el último siglo. La ceremonia se extendió hasta las 21.00, abierta al público en general, con un clima que mezcló recogimiento y fiesta, tal como el propio Rada había pedido antes de irse.
Blumana, frente al féretro
Entre los que se acercaron a despedirlo hubo un puñado de artistas argentinos que cruzaron el Río de la Plata especialmente para estar presentes. León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo llegaron a eso de las 16.00 y se juntaron en uno de los momentos más emocionantes de la jornada: junto a los hijos del músico, a su esposa Patricia Jodara y al compositor Jorge Nasser, formaron un semicírculo alrededor del féretro y se largaron a cantar Blumana, uno de los himnos más conocidos del repertorio de Rada. Después sonó Muriendo de plena y, como si fuera un ensayo general del barrio del Palermo, las palmas de los presentes empezaron a marcar la clave del candombe, ese pulso rioplatense que el Negro llevó por el mundo entero.
“Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay
El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial para todo el jueves y pasó por el Salón de los Pasos Perdidos para darle personalmente el pésame a la familia. En la rueda de prensa que dio después se quebró la voz cuando recordó el vínculo personal que lo unía al músico y, sobre todo, cuando contó dos anécdotas que pintan de cuerpo entero al personaje: Rada llenando un show en Corea sin hablar una palabra del idioma, y los soldados uruguayos que estaban desplegados en el Congo cerrando cada jornada escuchando Mi país, como si fuera una oración laica. Esto no para, dijo Orsi sobre los homenajes que se multiplicaron desde el miércoles, y agregó que el propio Rubén había pedido que la despedida tuviera tono de alegría y no de tristeza. Alegría, alegría, repitió, casi como un mantra.
- Murió a los 83 años, tras un mes de internación por una neumonía bilateral.
- Falleció el miércoles 26 de agosto y el velatorio se realizó el jueves 27, de 14.00 a 21.00.
- El sepelio será el viernes 28: el cortejo parte a las 11.00 desde Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, hacia el Cementerio del Norte.
- El Salón de los Pasos Perdidos colmó su capacidad con público de distintas generaciones.
A lo largo de la jornada desfilaron familiares, colegas, fans históricos y jóvenes que se acercaron por curiosidad o por consejo de un padre o un abuelo. Matías Rada, uno de los tres hijos del músico, estuvo varias horas parado en la puerta del salón recibiendo condolencias con una paciencia que conmovía: abrazaba a todos, escuchaba anécdotas, dejaba que le contaran recuerdos como si fueran ofrendas. La postal más repetida, según los enviados de los medios montevideaños, fue la de gente saliendo del Legislativo con los ojos húmedos pero también sonriendo, tarareando algún estribillo, como si recién hubieran salido de un show y no de un velorio. Porque, en el fondo, eso fue lo que pasó: un show de siete horas, con público de pie, sin butacas, sin entradas, sin previo.
Para quienes quieran sumarse al último tramo de la despedida, la cita es el viernes 28 a las 11.00 en la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo de Montevideo, desde donde parte el cortejo hacia el Cementerio del Norte. No hace falta llevar nada: alcanza con las palmas, una voz y, si se animan, un Blumana a todo volumen. Vayan, si pueden. Es gratis, es abierto, y se va a sentir por mucho tiempo.
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Santa Cruz Informa