Una serie sobre pilotos sensibles terminó cambiando la agenda del Senado de EE.UU.
La segunda temporada de "Los ensayos", creada por Nathan Fielder, puso en evidencia que pilotos con ansiedad o depresión podían ser habilitados para volar. El Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos para rever los protocolos de salud mental en la aviación. La norma todavía debe pasar por la Cámara de Representantes.
Nathan Fielder suele repetir, entre risas nerviosas, que su trabajo es "molestar a la gente hasta que algo cambie". Lo dijo medio en chiste, medio en serio, en un podcast reciente, y la frase volvió a cobrar fuerza esta semana, cuando dos proyectos de ley vinculados a la salud mental de los pilotos comerciales empezaron a caminar por el Senado de Estados Unidos en paralelo, con el impulso de una serie de televisión como telón de fondo. La cosa, que arranca como un disparate humorístico, terminó colándose en la política real, y eso, créanme, no pasa todos los días.
La serie en cuestión es "Los ensayos" (en inglés, "The Rehearsal"), el programa que Nathan Fielder viene cocinando desde hace algunos años para HBO, y que en su segunda temporada, estrenada en abril de 2025, cambió el eje que tenía en la primera entrega para meterse de lleno con una pregunta que parece salida de un manual de ingeniería, pero que en el fondo es bastante humana: ¿se puede reducir la cantidad de accidentes de aviación revisando la cabeza de quienes vuelan, en lugar de revisar únicamente las máquinas?
Lo que encontró Fielder al subir al simulador de un Boeing 737
Para responderla, Fielder se internó en el mundo de los pilotos comerciales, sus protocolos de entrenamiento y los exámenes médicos a los que se someten periódicamente. Lo que la serie fue mostrando, capítulo a capítulo, fue bastante más inquietante de lo que uno espera cuando se sienta a ver una comedia: pilotos que cuentan, off the record, que conviven con cuadros de ansiedad o depresión y siguen volando, porque pedir ayuda, en muchos casos, todavía equivale a poner en riesgo la licencia. Fielder llevó el experimento hasta un punto que rozó lo absurdo: con un diagnóstico deliberadamente ambiguo en la mano, se presentó ante las autoridades correspondientes y obtuvo la habilitación para pilotar un Boeing 737 con actores a bordo, en un vuelo que la producción se encargó de volver lo más cinematográfico posible.
La secuencia, que es probablemente lo más comentado de toda la temporada, no hizo más que confirmar una sospecha que varios organismos especializados en salud mental venían planteando desde 2024: que los criterios de aptitud que usa la Administración Federal de Aviación para declarar a un piloto "apto" están, como mínimo, atrasados respecto de lo que hoy se sabe sobre cómo se diagnostica y se trata una depresión, un trastorno de ansiedad o un duelo complicado, por poner apenas tres ejemplos.
De la pantalla al Senado, con escalas en ambos partidos
En los meses que siguieron al estreno, algo que en la jerga política de Estados Unidos se llama "staffers" — colaboradores directos de los senadores y representantes, esos jóvenes que nadie ve pero que terminan redactando los proyectos que después firman sus jefes — empezaron a citar el programa en reuniones internas. Lo hicieron al presionar a los legisladores para que avanzaran con una reforma que ya estaba dando vueltas desde el año pasado, cuando esos mismos organismos habían pedido a la FAA que revisara sus criterios.
El resultado fue llamativo, y por eso vale la pena resaltarlo: en septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos iniciativas legislativas, una por cada partido, orientadas a fortalecer los protocolos de atención psicológica para pilotos y, sobre todo, a facilitar que quienes lo necesiten busquen ayuda sin poner en riesgo la licencia de un día para el otro. Es un cambio cultural dentro de un rubro históricamente muy cerrado, donde todavía pesa la idea de que una debilidad es, directamente, dejar de volar.
“No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo.”Nathan Fielder, consultado por Deadline
Fielder, ante el ruido que empezó a generar la serie en círculos legislativos, eligió responder con la cautela que lo caracteriza. "No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo", dijo al medio especializado Deadline, casi como quitándole importancia al asunto, cuando en realidad su programa, tal como lo muestra la cámara, empujó una conversación concreta con nombres y apellidos dentro del Congreso.
Lo que todavía falta para que se convierta en ley
Ahora bien, que el Senado haya dicho que sí de manera unánime no significa que la historia terminó. Todavía falta el paso por la Cámara de Representantes, donde el debate puede ralentizarse, modificarse o, en el peor de los casos, quedarse trabado por cuestiones de jurisdicción o por peleas internas entre los propios demócratas y republicanos. Si finalmente se sanciona, la nueva norma obligará a la FAA a actualizar protocolos que, según coinciden especialistas citados en la cobertura periodística del tema, no se revisaban de manera integral desde hacía más de una década.
A mí, lo que más me interesa de todo esto no es solamente el resultado en sí, que ya de por sí es bastante raro de ver — una serie de streaming influencing el trámite de un proyecto de ley en el Senado de Estados Unidos —, sino el tipo de conversación que la producción logró abrir. Porque cuando uno mira la segunda temporada de "Los ensayos" sin preconceptos, lo que termina encontrando es una pregunta bastante incómoda, que excede a la aviación y cruza todo el mundo del trabajo: ¿qué pasa cuando a alguien que tiene a cientos de personas a cargo — en un avión, en un colectivo de larga distancia, en un quirófano — le da vergüenza, o directamente le conviene, no decir que no está bien? La serie no la responde, y está bien que no lo haga, pero la dejó flotando con la justeza suficiente como para que alguien, en un despacho de Washington, decidiera empezar a escribir un proyecto de ley. Y eso, en estos tiempos, ya es bastante.
- La serie: "Los ensayos" (The Rehearsal), creada por Nathan Fielder para HBO, segunda temporada estrenada en abril de 2025.
- La plataforma para verla: HBO y la app de Max en la región, con subtítulos en español rioplatense.
- Apta para mayores de 16 años, tiene seis episodios de alrededor de 45 minutos cada uno y se puede ver en formato maratón, ideal para una tarde de domingo.
- Si la idea te interesa y querés profundizar, te recomiendo arrancar por el tercer episodio de la segunda temporada, que es donde Fielder se enfrenta cara a cara con los protocolos médicos y donde aparece el momento del Boeing 737.
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