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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Por qué bajar de peso se sostiene cuando se atiende también lo emocional: lo que dice la evidencia científica

La OMS y un metaanálisis de 37 estudios coinciden en que las intervenciones psicológicas mejoran los resultados a largo plazo. Factores genéticos, emocionales y del entorno condicionan la relación con la comida y la capacidad de mantener los cambios en el tiempo.

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Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 6 min
Por qué bajar de peso se sostiene cuando se atiende también lo emocional: lo que dice la evidencia científica

Son las siete de la tarde en un consultorio del barrio de Belgrano y Marisol, 47, se acomoda en una silla mientras le cuenta a su nutricionista que esta semana volvió a abandonar el plan. No le faltan ganas ni información: leyó decenas de páginas sobre alimentación, cuenta cada caloría y camina cuarenta minutos por día. Y sin embargo, cada vez que tiene un mal día en el trabajo o una discusión con su hija adolescente, la comida se transforma en la válvula de escape. Acá, en esta ciudad donde las dietas se multiplican en libros, en revistas y en publicidades de la televisión, la historia de Marisol se repite en boca de miles de pacientes que llegan a los consultorios con la misma frustración: hacen todo lo que les indican y los kilos no se sostienen como esperaban, y lo que es peor, vuelven una y otra vez.

El planteo que reúne a la Organización Mundial de la Salud, a cardiólogos europeos y a decenas de trabajos científicos publicados en los últimos años es que bajar de peso no depende solo de comer menos y moverse más, como muchas veces se repite en las publicidades de productos light o en las recomendaciones exprés de las redes sociales. El hambre, el descanso, el estrés, el estado de ánimo, la genética y hasta el entorno en el que vivimos condicionan la relación con la comida y la posibilidad de mantener los cambios con el tiempo. Cuando los tratamientos se limitan a entregar una lista de alimentos permitidos y prohibidos y una rutina de ejercicio sin contemplar lo emocional y lo conductual, los resultados suelen ser difíciles de sostener, y esa es, precisamente, una de las claves para entender por qué tantas personas atraviesan ciclos de pérdida y recuperación de peso que afectan su salud y su autoestima.

Lo que dice la OMS y lo que mostró el metaanálisis

La Organización Mundial de la Salud sostiene desde hace años que la obesidad no es una cuestión de voluntad pura ni de glotonería, como muchas veces se estigmatiza en la mesa familiar o en la charla de ascensor, sino que surge de la interacción entre una susceptibilidad biológica propia de cada persona y un cúmulo de influencias ambientales y psicosociales que nos atraviesan a diario. Por eso el organismo recomienda una atención que sea verdaderamente multimodal, es decir, que integre intervenciones conductuales, nutricionales, psicológicas y médicas de manera articulada y adaptada a las necesidades de cada paciente, sin recetas mágicas ni soluciones universales, porque cada cuerpo y cada historia demandan una mirada singular.

En esa misma línea, un metaanálisis que revisó treinta y siete estudios, de los cuales veintiuno eran ensayos clínicos aleatorizados, encontró resultados favorables de las intervenciones psicológicas frente a los abordajes mínimos o habituales en el manejo del peso. La terapia de aceptación y compromiso fue la que presentó la evidencia más consistente de eficacia en el seguimiento posterior a los dieciocho meses, según el trabajo publicado en la revista Obesity Reviews. En criollo, esto quiere decir que cuando se trabaja con un profesional de la salud mental sobre los pensamientos, las emociones y las conductas que se disparan alrededor de la comida, las chances de sostener los logros a largo plazo aumentan de manera considerable, y eso no es un dato menor para quienes llevan años intentando cambiar su relación con la balanza.

  • La OMS define a la obesidad como el resultado de la interacción entre predisposición biológica e influencias ambientales y psicosociales.
  • El metaanálisis de 37 estudios halló resultados favorables de las intervenciones psicológicas frente a abordajes convencionales.
  • La terapia de aceptación y compromiso presentó la evidencia más consistente a partir de los dieciocho meses de seguimiento.
  • La Sociedad Europea de Cardiología plantea que el tratamiento requiere un abordaje prolongado que combine alimentación, actividad física y aspectos psicológicos, orientado a cada persona.

Genética, cansancio y emoción: por qué comer es mucho más que elegir un plato

La genética también tiene un papel concreto, y conviene tenerlo presente para dejar de lado el discurso simplista del esfuerza nomás y ya te va a bajar. Ciertas variantes genéticas influyen en los mecanismos cerebrales que regulan el hambre y la saciedad, mientras que otras intervienen en el metabolismo, es decir, en la forma en que el organismo usa y almacena la energía que incorporamos a través de los alimentos. Estas diferencias explican, en gran parte, por qué personas con planes alimentarios parecidos pueden obtener resultados tan dispares, y por qué a veces una misma dieta que le funcionó a una amiga o a un compañero de trabajo puede no dar los mismos resultados en nosotros, algo que escucho una y otra vez en las notas que cubro sobre el tema.

El estado emocional y el nivel de cansancio afectan de manera directa la capacidad de sostener decisiones vinculadas con la alimentación. Ante un episodio en el que nos salimos del plan previsto, una respuesta rígida y castigadora puede generar la sensación de haber perdido el control por completo, lo que muchas veces deriva en comer de forma desinhibida en los días siguientes y en abandonar el proceso con una bronca que retroalimenta el malestar. Una respuesta más flexible, en cambio, permite reconocer el episodio sin interpretarlo como el final de todo el esfuerzo, ubicar lo ocurrido como un dato dentro de un camino largo y volver a la rutina sin dramatizar, algo que en psicología clínica recomiendan como una herramienta central para no caer en la espiral de la restricción y la frustración.

Por qué importa el abordaje integral que propone la cardiología europea

La Sociedad Europea de Cardiología va en la misma dirección que la OMS y los investigadores que firmaron el metaanálisis: entiende que el tratamiento de la obesidad requiere un abordaje prolongado que combine alimentación, actividad física y aspectos psicológicos, con objetivos realistas y una mirada puesta en cada persona y no en un número de la balanza. La idea es correr el foco de cuánto peso se baja en tres meses a cuántos hábitos y emociones se logran sostener en años, porque la salud cardiovascular y metabólica se construye a largo plazo y no en un fin de semana de Detox.

Volvamos a Marisol, que esa tarde en Belgrano finalmente se animó a pedir ayuda psicológica además del seguimiento nutricional. A los pocos meses me escribió un mensaje para contarme que seguía aprendiendo a identificar las emociones que la empujaban a comer sin hambre y que, por primera vez en mucho tiempo, no se castigaba cuando un día se salía del plan. Acá, en esta ciudad que vive pendiente de las dietas de moda y de los cuerpos perfectos de las publicidades, su historia es una pequeña muestra de por qué, cuando se atienden también los factores emocionales junto con los nutricionales y los médicos, bajar de peso deja de ser una batalla solitaria para transformarse en un proceso posible, sostenible y, sobre todo, amable con uno mismo.

“El hambre, el descanso, el estrés, el estado de ánimo, la genética y el entorno alimentario inciden en la relación con la comida y en la posibilidad de mantener los cambios con el tiempo.”Lucía Barría, Sociedad y vida
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Lucía BarríaSociedad y vida

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