Phoenix decidió con el sobre cerrado: Blaney al frente, Larson a las piñas
El piloto del Team Penske se llevó la pole en el óvalo donde ya ganó las dos últimas ediciones; Logano lo escoltó y el líder del campeonato quedó varado en el puesto 22.
Volvió a soplar ese viento seco de Arizona que mete a todos en boxes, y esta vez se llevó puesto a Kyle Larson. Ryan Blaney, con una vuelta de 26s250 en el Phoenix Raceway, se quedó con la pole para la séptima fecha del Chase de la NASCAR Cup Series, en una clasificación que dejó al Team Penske dueño del 1-2 y al líder del campeonato hundido en el puesto 22.
Es difícil no pensar en la suerte cuando uno ve estas cosas. Larson, con 49 puntos de ventaja y todo a favor, terminó la qualy con el auto patinando como colectivo en pendiente. Grip insuficiente en la vuelta rápida, lejos del protagonismo al que nos tenía acostumbrados. Quedó 22°, y en una carrera con etapa inicial corta, eso pesa como mochila de orquesta los lunes.
Blaney, amo y señor de Phoenix
El piloto del Ford Mustang N° 12 suma 17 poles en 414 carreras en la categoría, una marca notable si tenemos en cuenta lo difícil que es arañar décimas en estos óvalos. Y en Phoenix tiene el antecedente soñado: ganó las dos últimas ediciones del Chase que se corrieron ahí. Dato que no es promesa, pero pesa como una losa.
El top 10, con sabor Penske y Toyota
- 1. Ryan Blaney (Team Penske)
- 2. Joey Logano (Team Penske) a 0s032
- 3. Chase Briscoe (Joe Gibbs Racing)
- 4. Denny Hamlin (Joe Gibbs Racing)
- 5. Christopher Bell (Joe Gibbs Racing)
- 6. Tyler Reddick
- 7. Ty Gibbs
- 8. Michael McDowell
- 9. Josh Berry
- 10. William Byron
Briscoe, que viene de ganar en Las Vegas y Charlotte, completó un top 5 enteramente azul marino. Detrás, Reddick, Ty Gibbs, McDowell, Berry y Byron. El mexicano Daniel Suárez se acomodó 14°, aceptable para la qualy y clave si quiere meterse en la conversación grande. Lo más flojo entre los pilotos del Chase fue Carson Hocevar, 28°, otro que el sábado se hizo el de la vista gorda.
La carrera será a 312 vueltas sobre el óvalo de una milla del Phoenix Raceway. Quedan cuatro fechas más y el margen de Larson, que ayer parecía blindaje de campeón, hoy parece parabrisas en ruta. Yo no le doy por muerto al del Chevrolet, porque este muchacho ya remontó peores curvas, pero la pole de Blaney cambió el álbum de figuritas de la definición. Veremos si la sonrisa del sábado se sostiene el domingo, o si el desierto se cobra su peaje y deja al líder del campeonato mirando la carrera desde abajo, como todos los que alguna vez apostaron a ganador y terminaron doblando la ropa. Veremos.
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Santa Cruz Informa