Neuquén teje un corredor cordillerano de 750 kilómetros que une veinte pueblos, veinte lagos y tres pasos hacia Chile
Un ambicioso programa vial pavimenta los pasos Pichachén, Mamuil Malal y Hua Hum para abrir una traza bioceánica paralela a la ruta 40 y a la Cordillera de los Andes.
A unos 2.300 kilómetros al norte de Río Gallegos, en el extremo opuesto de la Patagonia argentina, la provincia de Neuquén avanza con un programa vial que pretende modificar de manera sustancial la conectividad del oeste cordillerano: se trata de un corredor de 750 kilómetros que corre paralelo a la Cordillera de los Andes y a la ruta 40, diseñado para enlazar veinte pueblos, veinte lagos y los pasos internacionales que comunican al territorio neuquino con la República de Chile.
Según la información oficial difundida por el gobierno provincial, en la actualidad existen tres pasos pavimentados hacia el país trasandino, y el plan suma otros tres en distintos grados de ejecución. El primero en recibir asfalto será el paso Pichachén, en el norte neuquino, con inicio de obras previsto para marzo; ese mismo mes se completará la pavimentación del paso Mamuil Malal; en tanto, el paso Hua Hum quedó programado para 2028, como el último de los nuevos cruces en incorporarse.
El norte neuquino se abre hacia el Biobío
El paso Pichachén constituye la entrada al norte de Neuquén desde la región chilena del Biobío, y hasta el momento se encontraba sin pavimentar. Las autoridades provinciales lo describieron como aquel paso olvidado, una definición que condensa el contraste entre el estado actual del cruce y la transformación que se proyecta: las obras contemplan también trabajos en la aduana del paso, lo que permitirá habilitarlo como una conexión plenamente funcional con el sur chileno.
“Quizás la zona con más progreso del interior de Chile.”Gobierno de la provincia de Neuquén
Más de 200 kilómetros de ruta nueva
El programa contempla, en números oficiales, más de 200 kilómetros de rutas nuevas para completar el tramo bioceánico del corredor. Las obras se encuentran en proceso licitatorio y disponen de financiamiento confirmado, según la misma fuente gubernamental. Una vez concluidos los tres pasos previstos, la traza de 750 kilómetros quedará operativa de norte a sur y enlazará, en una continuidad vial que recorre la provincia a la vera de los Andes, a veinte localidades y veinte cuerpos de agua que hasta ahora funcionaban como destinos relativamente aislados.
En el terreno, la diferencia entre lo que muestra la cartografía y lo que se observa al transitar la zona cordillerana neuquina sigue siendo marcada: los caminos de ripio predominan todavía en tramos altos, los servicios turísticos varían de un paraje a otro y la fauna andina, con presencia habitual de ciervos colorados, cóndores y, en las zonas de bosque, del huemul como especie emblemática y protegida, aparece con frecuencia en los márgenes del camino, sobre todo en las horas de menor tránsito. La pavimentación de los pasos modificará, previsiblemente, los flujos estacionales de visitantes que llegan del lado chileno, en especial durante el verano, cuando las condiciones climáticas del macizo andino resultan más benignas y los lagos del norte neuquino registran su mayor caudal de turistas.
Lo que se viene, paso por paso
- Paso Pichachén: inicio de obras en marzo, en el norte de Neuquén, con trabajos también en la aduana del lado argentino.
- Paso Mamuil Malal: pavimentación completada en marzo.
- Paso Hua Hum: pavimentación programada para 2028, como el último de los tres cruces en sumarse al corredor.
- Corredor bioceánico: traza total de 750 kilómetros, paralela a la ruta 40 y a la Cordillera de los Andes, con 200 kilómetros de rutas nuevas en proceso licitatorio.
Para quienes vienen pensando en recorrer el oeste neuquino en los próximos años, la recomendación de temporada sigue pasando por el verano austral: entre diciembre y marzo el clima en la franja cordillerana permite transitar con menores riesgos climáticos, los lagos del norte y del sur neuquino lucen su mejor escenario, y la fauna andina se observa con mayor actividad en los valles. Si las obras avanzan según el cronograma oficial, el corredor completo de 750 kilómetros podría convertirse, hacia fines de la década, en una de las rutas escénicas más extensas de la Argentina, con la Cordillera de los Andes como telón de fondo permanente y la ruta 40 como su referencia clásica en el resto del país.
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Santa Cruz Informa