Neuquén te muestra su perfil más desconocido desde un colectivo amarillo: la ciudad se recorre gratis sobre ruedas
Buses descapotables, minibuses y unidades eléctricas articulan circuitos diarios por miradores, parques y paseos costeros sin cobrar un peso; en pleno invierno, casi diez mil personas ya aprovecharon el servicio y la temporada estival se prepara para sumar caminatas guiadas y nuevos tramos por el norte de la ciudad.
A poco más de dos mil kilómetros de Río Gallegos, cruzando buena parte de la Patagonia y asomándose al corredor del Alto Valle, la capital neuquina viene reinventando la manera en que propios y extraños se apropian de su trama urbana. Lo hace con una decisión que, en tiempos de tarifazos y apps que cobran por todo, suena casi insólita: un sistema de transporte turístico gratuito que une buses descapotables, minibuses y colectivos eléctricos para recorrer miradores, parques, paseos costeros y zonas de interés cultural sin que el pasajero deba sacar la billetera. La propuesta apunta a un público adulto que quiere entender la ciudad sin apuros, sin búsquedas digitales y, sobre todo, sin pagar peaje por cada esquina.
Cómo funciona el servicio y por dónde se mueven las unidades
El corazón de la iniciativa son dos buses descapotables con capacidad para 55 pasajeros cada uno, que parten de la Oficina de Informes del centro todos los días a las 10, a las 11 y a las 16:30. Uno de los circuitos se estira hacia el noreste y se detiene en el Parque Jaime de Nevares, el Parque del Este, la calle Leloir, la Plaza del Centenario y la Plaza de las Banderas, antes de regresar por la Avenida Argentina en un recorrido que permite medir el pulso verde de la ciudad. El otro, en tanto, se interna hacia el Polo Tecnológico y el Parque Lineal Las Bardas y funciona los miércoles, viernes y sábados en horario matutino y vespertino, con una vista panorámica que deja a Neuquén entera a los pies del visitante.
La oferta se completa con dos minibuses para 18 pasajeros que salen hacia la Península Hiroki, el Balneario Valentina Brun de Duclot, la Torre Talero, distintos miradores, el Paseo de la Costa y la Isla 132, con frecuencias que se repiten mañana y tarde, de lunes a domingo. A ese entramado se suman los colectivos eléctricos amarillos que ya forman parte del transporte público general y que, en su trazado cotidiano, cubren puntos de valor turístico y cultural: desde su puesta en marcha, más de 12.000 personas los utilizaron para moverse por la ciudad.
- Buses descapotables: dos unidades de 55 pasajeros, salidas diarias a las 10, 11 y 16:30 desde la Oficina de Informes del centro.
- Circuito noreste: Parque Jaime de Nevares, Parque del Este, calle Leloir, Plaza del Centenario y Plaza de las Banderas; regreso por Avenida Argentina.
- Circuito oeste: Polo Tecnológico y Parque Lineal Las Bardas, los miércoles, viernes y sábados, en doble turno.
- Minibuses: dos unidades de 18 pasajeros con destinos a Península Hiroki, Balneario Valentina Brun de Duclot, Torre Talero, miradores, Paseo de la Costa e Isla 132; servicio de lunes a domingo, mañana y tarde.
- Colectivos eléctricos amarillos: integrados al transporte público general, ya transportaron a más de 12.000 usuarios desde su lanzamiento.
Las cifras frías cuentan una parte de la historia y la completan otra que se advierte cuando uno se sube al colectivo. Entre mayo y agosto, los buses y minibuses acumularon 9.923 excursiones, un número que, leído en conjunto con los más de 12.000 pasajeros que viajaron en los eléctricos, dibuja un movimiento silencioso pero constante: familias, jubilados, grupos de amigos y contingentes escolares que eligen conocer la ciudad desde la ventanilla. En el recorrido por el Paseo de la Costa y por el Parque Jaime de Nevares, el contraste con la postal invernal es elocuente: el termómetro baja varios grados respecto del centro y la fauna local, entre la que se cuentan bandurrias, garzas y patos que suelen habitar la rivera del río Limay, acompaña al ómnibus como un guía no programado.
El sistema también abre la puerta a visitas escolares coordinadas sin costo y, de cara a los meses más cálidos, prevé incorporar caminatas guiadas por el Parque Agreste, un sector ribereño pensado para caminantes, y nuevos circuitos por el Parque Norte asociados a la floración de octubre, cuando los jacarandáes y las tipas tiñen las veredas de lila y amarillo. Para quienes planean llegar entre noviembre y febrero, la recomendación de temporada es clara: aprovechar las salidas matutinas y reservar lugar en los minibuses con anticipación, ya que en verano la demanda crece al ritmo del río y de los atardeceres largos que se estiran sobre la Confluencia.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Santa Cruz Informa