Neuquén se abraza a sus libros: la feria que ya es parte del paisaje
La edición número 13 abrió en el Museo Nacional de Bellas Artes con una grilla que reúne a más de 200 escritores, 600 actividades y la ilusión de superar las 250 mil visitas del año pasado.
Son cerca de las cuatro de la tarde del viernes y el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén ya es un hervidero de gente. Familias enteras, parejas de abuelos con sus nietos, grupos de chicas del secundario con las mochilas todavía colgadas, todos confluyen en una misma marea que se detiene devantita de los stands, hojea, pregunta precios, se deja tentar por una novela o un poemario. La 13.ª edición de la Feria Internacional del Libro Marcelo Martín Berbel arrancó así, con esa pulseada de siempre entre los que ya saben a qué autor vienen a escuchar y los que simplemente se dejaron caer por la y terminaron encontrando un libro que no sabían que les faltaba.
Yo estoy acá desde temprano, caminando entre las mesas todavía a medio montar, y la primera imagen que me queda es la de los chicos de las escuelas. Diez mil pibes y pibas de Neuquén y de ciudades vecinas tienen visitas educativas guiadas reservadas a lo largo de estos días. Es una cifra que a mí, como vecina de esta ciudad, me emociona cada vez que la escucho: significa que hay aulas enteras que van a pisar una feria del libro, que van a ver a un escritor en vivo, que van a volver al colegio con una historia distinta a la que les esperaba.
Dos ejes para leer una ciudad en movimiento
El lema de este año es Libros que transforman una ciudad en movimiento, y no es una frase de marketing: la programación gira alrededor de dos aniversarios que a nosotros, como sociedad, nos siguen doliendo y nos siguen interpelando. Por un lado, los 50 años del golpe de Estado de 1976, un tema que la feria decidió poner sobre la mesa con charlas, mesas debate y presentaciones de libros que reconstruyen aquella memoria. Por el otro, los 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, un autor que para varias generaciones neuquinas fue una puerta de entrada al hábito de leer y que vuelve a estar en conversación con lectores que ni siquiera habían nacido cuando él se fue.
- Más de 100 stands editoriales instalados en el Museo Nacional de Bellas Artes.
- Cerca de 600 actividades en la grilla oficial, con la última charla a las 21.
- Más de 200 escritores y escritoras confirmados, entre locales, nacionales e internacionales.
- Auditorios abiertos desde las 15 para absorber la demanda de público.
- Entrada libre y gratuita durante todas las jornadas.
Hablo con Marta, una librera de 53 años que tiene su negocio en pleno centro, mientras acomoda los libros de la mesa que le tocó este año. Me cuenta, con esa tonada neuquina que a mí me suena a casa, que para los libreros con domicilio fiscal en la ciudad el stand es gratuito, lo mismo que para los autores neuquinos. "Es una ayuda enorme —me dice mientras acomoda un par de novelas en la mesa—, porque uno viene, muestra lo que hace, ve qué sale, y se va con una idea de qué le está pidiendo la gente". A su alrededor, otros colegas asienten: la feria es, además de una fiesta, una herramienta de trabajo para un sector que pelea todos los meses contra los alquileres caros y la competencia de las plataformas digitales.
“Para los libreros con domicilio fiscal en la ciudad, el stand es gratuito, lo mismo que para los autores neuquinos.”Marta, librera neuquina de 53 años
La edición del año pasado cerró con 250 mil visitantes, una cifra que en Neuquén parece de otro país pero que los organizadores ya dieron por hecho que se va a superar. No es un dato menor: estamos hablando de una ciudad de poco más de 300 mil habitantes que, durante casi tres semanas, multiplica por varias veces su caudal de gente en función del libro. La feria lleva el nombre de Marcelo Martín Berbel, un ex subsecretario de Cultura que falleció en 2019 a los 44 años y que fue el principal empujón para que este evento se instalara de manera permanente en la ciudad. Cada vez que paso por la entrada del museo y veo el cartel con su nombre, no puedo evitar pensar en cómo una persona, con una decisión política y mucho laburo, puede cambiarle la vida cultural a una ciudad entera.
La feria se extiende hasta el 20 de septiembre y la entrada es libre y gratuita. Si estás pensando en venir este fin de semana, te sugiero que mires la grilla con anticipación: las charlas de los escritores más convocantes suelen llenarse rápido, sobre todo las que tocan los dos ejes de este año. Y si te pasa como a mí, que vas a terminar llevándote un libro de un autor que no conocías, no te asustes: es parte del contrato implícito que uno firma con esta ciudad cada vez que se cruza la puerta del museo.
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Santa Cruz Informa