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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Mirtha, a la espera: la chica de los 99 que sigue sumando primaveras en el Mater Dei

La conductora completó el tratamiento con antibióticos y permanece internada con una evolución favorable. Su nieta Juana Viale conduce sus dos ciclos y hasta recibe el resumen diario por whatsapp desde la clínica.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Mirtha, a la espera: la chica de los 99 que sigue sumando primaveras en el Mater Dei

Lo dijo Tita en una de esas mesas donde las palabras pesan distinto: «Mientras haya salud, hay todo». Y esa frase, que tantas veces le escuché repetir al paso de los almuerzos, vuelve a sonar estos días con más fuerza que nunca, porque Mirtha Legrand, a sus 99 flamantes, acaba de terminar el tratamiento con antibióticos que le habían indicado en el sanatorio Mater Dei y, aunque el parte médico es tranquilizador, todavía no tiene fecha de regreso a casa. Yo, que la vengo siguiendo desde hace décadas, te lo cuento como te lo contaría a un amigo en un bar: con el café a la mitad y la emoción a tope.

El comunicado del lunes 28 de septiembre, firmado por el director médico Enrique Echagüe, pintó un cuadro amable: evolución favorable del cuadro respiratorio, antibióticos terminados y la compañía permanente de su familia, Marcela Tinayre, Juana Viale, Nacho Viale y la pequeña Ámbar de Benedictis rondando la habitación. El parte también agradeció las muestras de cariño que llegaron desde todos lados y avisó que, si no hay cambios, la próxima actualización médica verá la luz el miércoles. Nada de apuros, nada de improvisaciones: la chica, como le digo yo con el cariño de siempre, va a volver cuando tenga que volver.

La mesa está servida, pero la conduce Juana

Mientras tanto, en la pantalla, la rutina se sostiene como si fuera un ensayo general. La última vez que Mirtha se sentó frente a la cámara fue el 29 de agosto, y desde entonces su nieta Juana Viale se hizo cargo tanto de La Noche de Mirtha como del clásico almuerzo dominical, ese que durante años funcionó como termómetro de la política, la farándula y, por qué no, de la propia historia argentina. Juana, que heredó la gracia y la rapidez de la abuela, contó al aire que Mirtha sigue las emisiones desde la clínica y le hace devoluciones precisas sobre lo que ve. «La abuela está mejorando muy bien», dijo al mandarle un saludo al aire, con esa mezcla de ternura y profesionalismo que la caracteriza.

Septiembre, un mes de idas y vueltas

A mí, te confieso, lo que más me emociona es imaginarla mirando la tele desde la cama del sanatorio, con el celular cerca, comentándole a Juana qué le pareció el invitado o qué pregunta le habría hecho ella. Hay algo profundamente nuestro en esa imagen: la de una mujer que lleva casi siete décadas frente a las cámaras y que, aun convaleciente, no deja de pensar en su público, en su mesa, en su ritual de los domingos. Mirtha no es solo una conductora: es un patrimonio vivo de la televisión argentina, y verla pelearla así, con la elegancia de siempre y el humor intacto, me reconcilia con un montón de cosas.

Por ahora no hay un parte con horarios ni con cifras mágicas, y está bien que así sea. El seguimiento continúa puertas adentro del Mater Dei, con la familia como custodia y los médicos marcando el ritmo. Si todo marcha como hasta aquí, el próximo parte del miércoles debería traer más certezas. Mientras tanto, mi recomendación de siempre es la misma de: prender la tele el domingo, mirar a Juana al mando y saber que, en algún pasillo del barrio porteño de Palermo, una señora de 99 años está siguiendo todo, tomando notas y, probablemente, preparándose para volver con la sonrisa cómplice que la hizo única. Vamos, Mirtha: la mesa te espera.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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