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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Luli Fernández, el aprendizaje de las tardes sin agenda: "hoy necesito mucho menos para ser feliz"

Después de separarse tras 14 años de pareja, la modelo y conductora reorganizó su vida alrededor de su hijo de siete años, el entrenamiento físico y un puñado de terapias. Una jornada que empieza a las seis y termina, muchas veces, en el sillón de casa con un mate y los perros.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 3 min
Luli Fernández, el aprendizaje de las tardes sin agenda: "hoy necesito mucho menos para ser feliz"

Son las seis de la mañana y en el departamento de Recoleta ya hay ruido de pava, de paquetes abriéndose sobre la mesada y de un chico de siete años que pide el desayuno mientras todavía tiene los pelos parados. Luli Fernández, conductora y modelo, arranca la jornada preparando todo para su hijo Indalecio antes de que llegue la persona que la ayuda en la casa. Arman juntos el lunch escolar, desayunan y suben al auto con destino al colegio de Vicente López, una rutina que ella describe como el único reloj que, admite, no se le desacomoda nunca.

Lo que llama la atención, si uno repasa su día, es la cantidad de veces que Luli se mira hacia adentro. Tres veces por semana entrena con un profesor de musculación y mantiene un seguimiento con nutricionista, un trabajo físico que ella cuenta como parte central de su nueva etapa. A eso le suma un menú terapéutico que suena a mucho y que, según dice, fue armando con los años: terapia tradicional, terapia neural, constelaciones, biodecodificación y registros akáshicos. Además consulta de manera habitual a una astróloga y a una numeróloga para decisiones personales y laborales, un combo que para muchos lectores puede sonar unusual pero que en su vida funciona como una brújula cotidiana.

El trabajo, el sillón y los huecos que antes no existían

En el plano laboral, Fernández conduce para una plataforma digital un ciclo de entrevistas que arrancó enfocado en mujeres y que este año incorporó una edición dedicada a varones, una movida que le valió la nominación a los premios Martín Fierro. Sin embargo, cuando enumera sus jornadas, Luli pone el foco en otra cosa: en lo que decidió dejar de hacer. "Durante muchos años el trabajo funcionó como un refugio, y yo encadenaba una cosa con otra, sin parar", reconoció en una charla reciente. "Hoy me doy cuenta de que necesito mucho menos para ser feliz", completó, y esa frase repite con cierto alivio.

Para que se entienda el cambio hay que mirar los huecos del calendario. Miércoles y sábados, mientras Indalecio está con su papá, la rutina se rompe a propósito. "Yo antes llenaba cada hueco con un evento, un compromiso o un viaje", cuenta Fernández. "Ahora, si tengo la tarde libre, me quedo en casa mirando una serie, tomando mate y con mis tres perros. Y eso, te juro, me hace el día". Esa decisión de no tapar el silencio con agenda es, según admite, lo que más le costó de todo el proceso que arrancó cuando se separó tras catorce años de pareja.

Criar sola y elegir salidas con amigas

Desde que vive sola con su hijo, dice que el vínculo se profundizó. Y acá aparece otra pieza clave que Luli suele remarcar cuando le preguntan cómo se banca el día a día: los miércoles y sábados a la noche sale con amigas. No deja que la crianza se vuelva soledad, y al mismo tiempo se permite cenas y sobremesas que también la sostienen. El equilibrio, explica, no es repartir horas con exactitud sino aceptar que hay días de entrenamiento y días de sillón, y que los dos son legítimos.

Lectores en pleno cambio: qué sirve y qué estorba

Volvemos a las seis de la mañana en el departamento de Recoleta, con la misma pava cantando y un chico de siete años que ya está sentado a la mesa. En algún lugar del recorrido hacia Vicente López, Luli Fernández seguramente repasa la lista de pendientes: el entrenamiento, las terapias, la próxima entrevista. Pero si algo aprendió en este último año, dice, fue a guardar un sillón, un mate y tres perros para los días en que no hay que hacer nada. Y en eso, mientras uno mira desde acá, parece haber encontrado una forma nueva de estar en su propia vida.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

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