La pastelería de Olivos que llena la vereda los domingos y se quedó sin tortas antes del horario de cierre
A poco más de dos mil cuatrocientos kilómetros al norte de Río Gallegos, en la esquina de Ricardo Gutiérrez y Tucumán, un local de reciente apertura combina pastelería clásica y bocados salados bajo una lógica que ya pone en jaque a su propio ritmo de producción.
Quien haya caminado por Olivos en las últimas semanas de julio y durante todo agosto seguramente se topó con una postal que se repite cada fin de semana: una fila breve pero constante sobre la vereda de la esquina de Ricardo Gutiérrez 1298, casi Tucumán, a pocas cuadras de la estación Borges del Tren de la Costa y de la siempre transitada avenida Maipú, en una zona donde el comercio gastronómico convive con antiguas casas bajas y talleres mecánicos, y donde el clima templado del corredor norte del conurbano bonaerense suele invitar a sentarse afuera incluso cuando el cielo amenaza con alguna lluvia pasajera típica de esta época del año.
Un local que se pensó a pulmón y que ya opera al límite
Querida Estefi, tal como se llama la propuesta, abrió a mediados de julio y desde entonces no dejó de sumar mesas ocupadas, con la particularidad de que no acepta reservas: la ocupación funciona por orden de llegada y la rotación es tan intensa que, según detallaron desde el propio local, el primer domingo de actividad tuvieron que cerrar las puertas antes del horario previsto porque el stock de pastelería se agotó por completo, una situación que se volvió más frecuente de lo imaginado por los dueños cuando eligieron un formato de cincuenta cubiertos, incluido un patio interno que se llena apenas asoma el sol del mediodía.
La dinámica que se observa en el terreno coincide con lo que transmiten sus responsables: los sábados y domingos la facturación promedio ronda los quinientos cubiertos diarios entre las 8.30 y las 20, con una clientela que combina vecinos del barrio que cruzan a pie desde las calles residenciales cercanas con personas que llegan en tren desde la Ciudad de Buenos Aires y aprovechan la cercanía de la estación Borges para combinar el paseo costero con una merienda larga, algo que el buen clima de la ribera norte suele favorecer entre fines del invierno y la primavera.
Una carta que mira a la pastelería clásica y se anima con el mediodía
- Torta colibrí: bizcocho con banana, coco y ananá, 14.000 pesos la porción.
- Torta argentina, también a 14.000 pesos.
- Roll de canela en versiones con manzana, tiramisú o limón, a 8.000 pesos.
- Cookies de chips de chocolate servidas calientes con escamas de sal marina, 7.000 pesos.
- Budines, scones, chipa y una versión casera de la clásica galletita Tita en formato individual, a 5.000 pesos.
- Cinco opciones de bocados salados para el mediodía más un pebete rotativo que cambia cada mes.
- Bagel con gravlax curado con remolacha, eneldo, pimienta y azúcar negro, servido con una coloración violácea característica, a 20.000 pesos.
Para quienes prefieran quedarse con el producto y consumirlo fuera del local, la fórmula es sencilla: lo que no entra por la puerta del salón sale en cajita, una decisión que el equipo de Querida Estefi tomó para no resignar ventas en los días de mayor demanda y que, en la práctica, terminó por generar una segunda fila paralela en la vereda, la de quienes pasan, preguntan qué queda y resuelven su merienda caminando hacia la costa.
Próximos pasos y una recomendación de temporada
En las próximas semanas el local planea incorporar bancos sobre la vereda para ampliar la capacidad informal y permitir que quienes no consigan mesa puedan disfrutar sus pedidos al aire libre, al tiempo que avanza con el desarrollo de un blend de café propio que también se venderá por unidad para llevar a casa, lo que convierte al local en una opción doble: cafetería de paso y proveedor del desayuno cotidiano para los vecinos de la zona. La recomendación de temporada para quienes estén pensando en visitarlo es clara: madrugar es clave, ya que los fines de semana el horno trabaja a pleno desde las 8.30 y la oferta de pastelería suele comenzar a mermear alrededor del mediodía, mientras que entre semana, cuando el movimiento baja y el clima todavía no aprieta como en los meses de calor, resulta mucho más sencillo encontrar lugar en el patio interior y probar, sin apuro, el pebete del mes que en septiembre llega con albóndigas, nuez de parmesano, limón y ciboulette.
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