Huella Mayor: la apuesta de Neuquén para que sus abuelos conozcan la provincia que les dio todo
Más de 1.200 personas se reunieron en el estadio Ruca Che para el lanzamiento del programa de turismo social que prevé asistir a unos 2.000 adultos mayores con viajes gratuitos a destinos como Copahue, Villa Pehuenia y Las Grutas. La inscripción es grupal y exige cinco años de residencia en Neuquén.
Son las once de la mañana y en el estadio Ruca Che ya no quedan butacas vacías. Más de 1.200 personas mayores, muchas con gorros de lana y bolsos preparados como si ya estuvieran por subirse al micro, escuchan de pie, charlan con el vecino de al lado y se acomodan para no perderse nada. Es el acto de lanzamiento de Huella Mayor, el programa de turismo social que el Gobierno de Neuquén pensó, sobre todo, para ellos: los adultos mayores de la provincia que nunca tuvieron la chance de conocer esos paisajes que, muchas veces, vieron toda la vida desde lejos.
Un programa pensado para llevar a los abuelos de paseo por Neuquén
La propuesta es concreta y ambiciosa al mismo tiempo: el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, junto con un puñado de organismos provinciales, va a coordinar contingentes semanales durante todo el año para que unos 2.000 jubilados y jubiladas puedan recorrer, sin gastar un peso, destinos que muchos neuquinos solo conocen por fotos o por los relatos de otros. La idea es que cada salida incluya el micro, el alojamiento cuando hace falta, la comida, la asistencia durante el viaje y actividades programadas, para que nadie tenga que quedarse en casa por falta de compañía o de plata.
“El objetivo es acompañar y llevar de la mano a cada persona mayor que no haya conocido la provincia.”Lucas Castelli, ministro de Trabajo y Desarrollo Humano
- Copahue y Caviahue, con sus aguas termales y el paisaje cordillerano.
- Villa Pehuenia, sobre el lago Aluminé, con balneario y bosque de pehuenes.
- San Martín de los Andes y los lagos del sur, clásicos de la Patagonia.
- Huinganco, Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco, en el norte profundo.
- Villa El Chocón, con el embalse y los fósiles como protagonistas.
- Las Grutas, en la costa rionegrina, para los que prefieran el mar.
En la tribuna del Ruca Che, doña Olga, de 67 años, me cuenta mientras se abanica con un folleto que le acaban de dar en la entrada que ella nació en Cutral Có y que, a pesar de haber vivido siempre acá, nunca pisó San Martín de los Andes. “Tengo una prima que me invita hace treinta años y nunca pude juntar la plata. Ahora, si me toca, voy”, me dice con una sonrisa enorme mientras mira el escenario. Detrás de ella, un señor de unos 72 años, don Roberto, revisa los papeles y le pregunta a una promotora si puede anotarse con el centro de jubilados del barrio, porque él vive solo y no tiene con quién ir. Lo que se ve en las gradas es exactamente eso: una provincia entera que quiere hacer un viaje pendiente.
Cómo anotarse y qué requisitos pide el programa
Para sumarse a Huella Mayor hay que cumplir algunas condiciones que son simples pero firmes: tener 60 años o más, acreditar al menos cinco años de domicilio en la provincia, presentar una ficha de salud con valoración de autonomía y detallar si se necesita algún tipo de apoyo durante el viaje. La inscripción no es individual: hay que hacerlo en grupo, a través de un centro de jubilados, un municipio, una comisión de fomento o una asociación civil. Esa es, justamente, la manera que eligió el gobierno para que ningún abuelo se quede afuera por no tener a quién llamar o dónde consultar. Durante el acto en Ruca Che ya se sortearon los dos primeros grupos que viajarán en los próximos días, y la expectativa es que los micros empiecen a salir lo antes posible con un calendario que cubrirá toda la temporada.
El programa se apoya en un trabajo en red que incluye al Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), a NeuquenTur, al Ente Provincial de Termas (Eproten), al Instituto Provincial de Juegos de Azar (IJAN) y a la cadena de alojamientos Melewe, además de acuerdos con prestadores turísticos que se sumaron para ofrecer hosterías, circuitos y propuestas recreativas. Es una movida que piensa en lo grande pero que se disfruta en lo chico: cada abuelo que sube a un micro y ve por primera vez el reflejo del lago en el vidrio de la ventanilla es, también, una provincia que se reencuentra con la suya. Por eso, cuando me retire del estadio y vea a doña Olga alejarse con su folleto apretado contra el pecho, no puedo evitar pensar que Huella Mayor no es solo un programa de turismo: es, sobre todo, una forma de decirles a nuestros mayores que todavía hay tiempo para conocer el lugar donde vivimos.
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Santa Cruz Informa