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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El final que George Lucas cambió a último momento: la trastienda oculta de "El Imperio Contraataca"

En 1980, cuando la película ya estaba en una decena de salas premium, el director detectó un problema de continuidad y ordenó rehacer el cierre en apenas tres semanas. La historia detrás de uno de los retoques más insólitos de la historia del cine, con equipo en contra de su propia siesta.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 5 min
El final que George Lucas cambió a último momento: la trastienda oculta de "El Imperio Contraataca"

Lo dijo una vez Harrison Ford, medio en broma medio en serio: trabajar con Lucas era como pelear con una tormenta de arena. Pero hubo un episodio en particular, allá por 1980, que dejó al equipo de Industrial Light and Magic con la sensación de que el tipo estaba completamente loco. Bueno, en realidad no lo dijo Ford, pero bien podría haberlo dicho si hubiera estado en la oficina de Tom Smith aquella mañana de mayo.

Arrancamos por el lugar, que en este caso es la sala del estreno en 70 milímetros. Si nunca viste una proyección de 70 milímetros, te cuento: es esa experiencia de ir al cine donde la imagen parece tridimensional, el sonido te envuelve y la butaca tiembla cuando pasa el Halcón Milenario. En 1980, apenas una centena de salas en todo Estados Unidos tenía esa tecnología, y ese fue el nicho donde "El Imperio Contraataca" debutó antes de su estreno masivo del 18 de junio. Lucas se sentó en una de esas butacas, miró la película completa y se fue con una molestia masticándole la cabeza.

El problema era de continuidad, esa cosa técnicisima que a nadie le importa hasta que un obsesivo la detecta y te arruina la siesta. Lucas notó que el corte entre la cabina del Halcón y la sala médica de la fragata rebelde era demasiado abrupto. La pregunta que quedaba flotando, sin responder, era si Luke, Leia y los demás se estaban recuperando dentro de la propia nave de Han Solo o en un barco hospital aparte. Para el público común era un detalle invisible. Para Lucas era inaceptable.

"Has been sleazily photographed, sir" (o el problema de la transición final)

Y acá viene lo insólito, lo que convierte a esta historia en una joyita casi inverosímil del Hollywood ochentoso. A la semana de estar en cartelera, con entradas vendidas y público saliendo de la sala, Lucas llamó a Tom Smith, el mandamás de Industrial Light and Magic, para ordenarle que se filmaran tres planos nuevos. Smith pensó que era broma, claro. Lucas tuvo que explicarle que la distribución masiva todavía no había arrancado y que había ventana. La misma cara de póker se le debe haber congelado a Ken Ralston, camarógrafo de efectos que justo estaba de licencia en Los Angeles después de meses de turnos nocturnos, cuando lo convocaron a San Rafael, cerca de San Francisco.

  • Un plano panorámico que ampliara la flota rebelde y diera contexto del espacio exterior.
  • Un acercamiento cinematográfico al Halcón Milenario justo antes de meterse en su cabina, para que el ojo se acomodara.
  • Una toma de transición que conectara visualmente la nave con la fragata médica donde Luke se recuperaba de su enfrentamiento con Vader.

Lo que pasó después forma parte del manual del cine de emergencia. Ralston y el artista Joe Johnston se sentaron con Lucas a bocetar las nuevas secuencias. ILM mezcló material de archivo con modelos recién construidos. Y ojo, que la cosa no terminó en los planos: el equipo de edición tuvo que estirar la música de John Williams para que la nueva duración respirara musicalmente, y ajustar el diálogo de la comunicación médica para que sonara como un mensaje interno del sistema de a bordo, no como una charla casual. Tres semanas. Eso fue lo que tuvo ILM para bordar un final nuevo sobre una película que ya estaba en la calle.

“Quien vio "El Imperio Contraataca" en mayo de 1980 en una sala de 70 milímetros vio un final. Quien la vio desde el 18 de junio en adelante, en cualquier cine de barrio, vio otro. Y ninguno de los dos públicos supo nunca que existió una diferencia.”Documentalista de la saga

"Do, or do not. There is no try" (o por qué esto importa)

Yo te lo digo de corazón: me parece humano y hasta enternecedor que un director pueda revisar su propia obra y decir "esto no funciona, lo cambio", incluso aunque la estén viendo en simultáneo tres ciudades. Hay algo de obsesivo, sí, pero también de artesanal, de esos mandatos que tenían los viejos realizadores cuando todavía no existía internet para salir a cacerolearlos. Lucas era un perfeccionista irritante, de eso no hay duda, pero también era el tipo que te llamaba un domingo a las siete de la mañana para corregir un plano que nadie más había notado.

El episodio quedó registrado por J.W. Rinzler en el libro "The Making of The Empire Strikes Back", esa biblia obligatoria para cualquier fanático de la saga. Y cada vez que alguien me dice que las películas de Star Wars están sobrevaloradas, yo pienso en historias como esta: un tipo que revisa su propio trabajo, identifica un error técnico que el 99 por ciento del público jamás va a notar, y en vez de dejarlo pasar, manda a todo un equipo a rehacerlo en tres semanas. Eso no lo hace cualquiera.

Si estás en Buenos Aires y querés ver el final original de "El Imperio Contraataca" con tus propios ojos, te recomiendo cualquier retrospectiva de saga en cineclub, donde suelen proyectar la copia original. Fijate en la cartelera del MALBA o del Gaumont, donde normalmente hay funciones especiales los fines de semana a las 20 horas, con entradas que van de los 2500 a los 5000 pesos según la sala y la condición de socio. Llevá a alguien que no haya visto la película, porque ver dos finales distintos sin saber cuál es el bueno es de las mejores experiencias cinéfilas que te podés llevar a casa.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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