Racing de Chivilcoy le ganó el corazón a Formosa: lo dio vuelta en suplementario y se trajo un triunfazo del Cincuentenario
La Academia perdía por 14 en el tercer cuarto, reaccionó con Romano y Rodríguez como banderas y terminó festejando 74 a 68 en la prórroga. Veremos si esto fue casualidad o el comienzo de algo serio en la Liga Nacional.
Vaya uno a saber qué viento corría esta noche en Formosa, pero el que entró por las ventanitas del Cincuentenario era de los que anuncian tormenta. Y tormenta fue lo que se llevó La Unión, que tenía el partido en el bolsillo y terminó mirándolo desde abajo. Racing de Chivilcoy se subió a la camioneta con un triunfazo que vale doble: 74 a 68 en tiempo suplementario, después de haber estado perdiendo por 14 puntos al inicio del tercer cuarto. Eso, en básquet, es como ir al supermercado por una botella de agua y volver con la heladera entera.
El dueño de casa arrancó como si jugara de local y visitante
La Unión salió a la cancha con esa actitud de quien paga el alquiler y quiere que se note. Elsener se hizo cargo del quinteto inicial, Beavers y Graterol empezaron a enchufar de a tres como si el aro fuera una alcancía rota, y entre pinturazo y pinturazo se fueron al entretiempo con una diferencia que olía a tranquilo: 43 a 29, con La Unión manejando el ritmo y el scoreboard.
El Estadio Cincuentenario, que ya tiene nombre de clásico, vio a su equipo hacer lo que se supone que tiene que hacer un local: cuidar la pelota, castigar cerca del aro y mandar en el marcador. Parecía una noche de trámite para los formoseños. Pero el básquet, como la vida, tiene esas.
El tercer cuarto: cuando Racing se acordó de que tenía que jugar
Algo se encendió en el banco de Chivilcoy. No sé si fue un cachetazo o un café bien cargado, pero el equipo cambió la cara. Romano se puso el overol de scorer y empezó a facturar en la pintura; Barral lo acompañó como un ladero de esos que no salen en los afiches pero sin ellos no se gana nada. La defensa se ordenó y el goleo local empezó a secarse como piso de verano.
Al cierre del tercer parcial Racing ya estaba ahí nomás: 50 a 48, dos puntos de desventaja y toda la energía de su lado. La diferencia de 14 había quedado en una anécdota, que es donde suelen quedar las ventajas que se tiran a la basura.
Un suplementario con olor a hazaña
El último cuarto fue un partido dentro del partido. Un triple de Rodríguez le dio a Racing su primera ventaja en toda la noche, La Unión contestó con Marina y Elsener para volver a pasar al frente por 59 a 55, y durante un par de minutos ambos equipos parecieron más ocupados en no perder que en ganar. Stucky, sobre el final, clavó un doble que mandó el juego a la prórroga en 65 iguales.
Y en esos cinco minutos suplementarios, Racing le puso nombre y apellido al carácter. Rodríguez y Romano gravitaron en la zona pintada como dos gatos en un galpón ajeno, estiraron la diferencia a cinco (73-68) a tres minutos y medio del cierre, y La Unión apenas pudo convertir tres unidades en todo el extra. Poco. Muy poco para el equipo que había dominado durante 30 minutos.
Las cifras que dejó la noche
- Romano: 19 puntos, máximo anotador del partido y de Racing.
- Rodríguez: doble-doble de 11 puntos y 11 rebotes, el motor silencioso.
- Elsener y Marina: 14 unidades cada uno para La Unión, los que más rindieron en el local.
- Racing ganó la prórroga 9 a 3, parcial que explica casi todo lo demás.
¿Y ahora qué, Rodrigo?
Me preguntan si Racing puede sostener este nivel de remontadas en los próximos partidos de la Liga Nacional. La verdad, no sé. Una cosa es ganar un partido que tenés perdido en una cancha difícil y otra es creer que eso se puede repetir cada fin de semana. Pero algo queda claro: este equipo tiene carácter, tiene un par de tipos con gol y rebote, y tiene un entrenador que no se cae cuando se cae el resultado. Veremos. Yo, por las dudas, no le pongo el título de candidato a nadie todavía. Veremos.
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Santa Cruz Informa