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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

El bodegón que vuelve a latir en la esquina de Sarmiento y Troilo: Río Café Bar reabre con pastas propias y milanesas a precio de barrio

Después de poco más de un mes sin abrir y tras el fallecimiento del dueño histórico, el local de Almagro arrancó una nueva etapa con cocina ampliada, paredes amarillas y una barra de madera que reemplaza a la palmera de antes

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Florencia VidalTurismo y ambiente · · lectura 3 min
El bodegón que vuelve a latir en la esquina de Sarmiento y Troilo: Río Café Bar reabre con pastas propias y milanesas a precio de barrio

A poco más de dos mil quinientos kilómetros al norte de Río Gallegos, en la ciudad de Buenos Aires, vuelve a encenderse una esquina con historia: la de Sarmiento 4699, en pleno Almagro, donde el cruce con Aníbal Troilo recupera desde el lunes 21 de septiembre el movimiento del Río Café Bar, un local que durante poco más de un mes permaneció con sus persianas bajas mientras se ultimaban los detalles de una mudanza interna que terminó siendo, también, una manera de honrar a quien estuvo al frente del negocio durante treinta y cinco largos años, y que murió días antes de la reapertura sin llegar a ver el resultado final de las conversaciones que durante casi una década venían manteniendo con quienes hoy toman las riendas del establecimiento.

Una carta que va del café al bodegón

La propuesta gastronómica de esta nueva etapa conserva el servicio de cafetería que le dio nombre al lugar durante décadas, pero lo amplía con una cocina de bodegón que incluye entradas, carnes a la parrilla y pastas de elaboración propia, una decisión que, según detallaron los nuevos responsables, fue posible gracias a la puesta en valor del sótano del edificio, un sector que hasta ahora permanecía sin uso y que desde esta reapertura funciona como el área de producción donde se elaboran, día a día, los fideos que llegan al salón.

Entre los precios que se difundieron para esta vuelta, las tortillas se ofrecen a 15.000 pesos y los buñuelos a 14.000, mientras que las milanesas, que ya se posicionan como uno de los caballitos de batalla de la carta, arrancan en 18.500 pesos e incluyen guarnición, una cifra que, en el contexto de la inflación que golpea al consumo gastronómico porteño, vuelve a poner al local en el radar de quienes buscan almorzar o cenar en el barrio sin resignar demasiada plata, sobre todo en un momento del año en que las temperaturas todavía oscilan entre los doce y los veintidós grados y la salida a un bar se vuelve, para los vecinos de Almagro, una excusa válida para estirar la tarde.

Un cambio de piel, entre el rosa y el amarillo

El contraste entre lo que muestra ahora el salón y lo que se podía ver hasta antes del cierre no es menor: el rosa de las paredes y la palmera pintada que durante años formaron parte del paisaje del lugar dieron paso a tonos amarillos y a una nueva barra de madera que, según relataron los nuevos dueños, busca integrar la ambientación de un espacio que durante la gestión anterior funcionaba básicamente como cafetería y que ahora se anima a competir con los bodegones tradicionales del barrio, una transformación que, sin embargo, convive con un gesto emotivo que atraviesa toda la reapertura y que merece la pena contar con el detenimiento que merece.

“Las negociaciones para quedarnos con el local empezaron hace ocho o nueve años; pusimos una foto de Carlos en la puerta como homenaje, porque queríamos que pudiera vernos al volver.”Rodrigo, uno de los nuevos dueños de Río Café Bar

Horarios y recomendación de temporada

Para quien quiera acercarse, el bar atiende de lunes a sábado de 7 a 0, un horario corrido que permite pasar tanto a la mañana temprano, cuando todavía el cielo de Almagro se tiñe de ese gris húmedo que suele dejar el río de la Plata durante la transición entre el invierno y la primavera, como a la noche, cuando la zona vuelve a poblarse de vecinos y oficinistas que buscan un lugar para comer pastas caseras o compartir un bife de chorizo en pareja. Los domingos, en cambio, la actividad se reduce a la mañana: el local abre de 8 a 12, una franja pensada más para el café con tortas que para el almuerzo familiar, y que coincide, además, con el horario en que las aves del Parque Centenario, que está apenas a unas diez cuadras, aprovechan para cantar antes del calor del mediodía, un detalle de fauna urbana que suele pasar desapercibido para quien va apurado pero que, en esta parte de Buenos Aires, forma parte del paisaje sonoro de los domingos.

FV
Florencia VidalTurismo y ambiente

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