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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Doce ficciones para volver a engancharse: del apocalipsis breve de El colapso a la vida larga de Los Durrell

Un recorrido por doce series que cruzan suspenso, comedia y dramas familiares, con opciones para todos los tiempos y los ánimos: desde capítulos de veinte minutos hasta sagas de cuatro temporadas, pensadas para lectores que eligen con el reloj en la mano.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Doce ficciones para volver a engancharse: del apocalipsis breve de El colapso a la vida larga de Los Durrell

Confieso que cada vez que alguien me pregunta qué mirar, pienso lo mismo: depende de cuánto tiempo tengas y de qué te pase por el cuerpo. Y esa es, justamente, la primera puerta de entrada que ofrece esta selección de doce ficciones que une el suspenso más áspero con la comedia más cálida, pasando por dramas familiares que se instalan en la memoria. Acá van, entonces, mis recorridos posibles por el catálogo, con la recomendación de ir siempre con una pantalla grande, algo para tomar y, si se puede, la ventana abierta de noche.

El colapso, para los que llegan cansados del día

Si hay algo que agradezco como espectador es que alguien se acuerde de que a veces solo quedan veinte minutos antes de que el sueño me gane. En ese hueco exacto aparece El colapso, la serie francesa que propone ocho episodios de unos veinte minutos, todos rodados en plano secuencia, cada uno con personajes distintos intentando sobrevivir al derrumbe de la sociedad. Son relatos independientes, autocontenidos, que se pueden ver de a uno o en una noche de insomnio. La duración, entonces, es una invitación: nadie se va a quedar a mitad de un arco ni va a necesitar dos horas para entender qué está pasando.

Para quedarse meses: Los Durrell y Todas las criaturas grandes y pequeñas

Si en cambio la propuesta es sentarse a mirar algo que va a durar un buen rato y que se note en el cuerpo, hay dos opciones que recomiendo de corazón. Los Durrell, basada en la obra autobiográfica de Gerald Durrell, recorre cuatro temporadas siguiendo a una familia inglesa que deja su país para instalarse en la isla griega de Corfú, con sus peleas, sus hijos desastrados y esa fauna humana que en cualquier familia se vuelve leyenda. Todas las criaturas grandes y pequeñas, por su parte, ya lleva seis temporadas y se centra en el joven veterinario James Herriot y su trabajo en Yorkshire, con un ritmo más reposado, casi de manta sobre las piernas. Las dos son series para volver, no para mirar de corrido.

Tres caminos distintos para el suspenso

Para los que tenemos el cuerpo pidiendo intriga, la selección abre tres rutas bien diferenciadas. La ruta del dinero, producción danesa, arranca con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y de ahí se corre hacia adentro de una investigación sobre prácticas empresariales turbias. Glue, creada por Jack Thorne, mueve el misterio a un pueblo rural inglés, donde aparece un cadáver debajo de un tractor y salen a la luz los secretos de un grupo de adolescentes. Y si lo que uno quiere es conspiracy mode al palo, ahí está Utopia, de Dennis Kelly: unos usuarios de un foro consiguen el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y una organización empieza a perseguirlos para quedarse con el original. Son tres climas, tres velocidades, pero las tres comparten esa sensación de que en cualquier momento el piso se mueve.

Lo que nos pasa por dentro: duelos, retornos y amistades

Después de tanto suspenso, uno necesita sentarse a mirar algo que le hable de lo que nos pasa por dentro, y esta selección lo entiende. En The Virtues, Stephen Graham interpreta a Joseph, que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana, en una actuación que a mí, se los digo, me dejó mudo más de una vez. Big Boys, con tres temporadas, aborda el duelo desde la vida universitaria: Jack vuelve a la facultad después de pasar un año en su casa tras la muerte de su padre y conoce a Danny, su compañero de habitación, en una historia que es tierna sin caer en lo empalagoso. Y si lo que buscan son amistades adultas, de las que se bancan una boda, un funeral y un romance en la misma semana, Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, es esa clase de serie que entra despacio y se queda mucho tiempo.

Russell T. Davies, Nolly y un cierre con humor británico

El tramo final del recorrido se lo dejo a Russell T. Davies y a su mirada tan reconocible. Queer As Folk retrata a tres hombres gays en Manchester, una serie que en su momento fue un sacudón y que sigue leyéndose como un documento afectivo. Nolly, en cambio, tiene a Helena Bonham Carter como Noele Gordon, la gran estrella televisiva a la que la serie le rinde homenaje, y es de esos papeles que uno no se puede perder. Para terminar, Such Brave Girls se corre hacia la comedia y se mete con las hermanas Josie y Billy y su madre soltera, con un humor ácido que a mí, en lo personal, me hace reír a carcajadas. Mi recomendación, si van a empezar por acá: elijan un capítulo suelto, vean cómo les cae el tono, y después deciden si se quedan la noche entera.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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