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VIE, 16 OCT 2026
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Milagro: Leticia Brédice se sube a su propio escenario con una historia de familia y de fe cotidiana

La actriz escribe, dirige y protagoniza su primera obra teatral, acompañada por su sobrina Ananda Li Brédice, en el Teatro Santa María de Buenos Aires. Una apuesta íntima en el momento más vertiginoso de su carrera.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Milagro: Leticia Brédice se sube a su propio escenario con una historia de familia y de fe cotidiana

"Yo creo que lo que tengo para contar es el milagro de la vida", me dijo Leticia Brédice en un pasillo cualquiera, como quien deja caer una verdad envuelta en papel madera. Y la frase me quedó dando vueltas porque condensa, sin querer, todo lo que se propone Milagro, la obra que la actriz escribió, dirige y protagoniza desde el viernes 4 de septiembre en el Teatro Santa María de Buenos Aires. Es su primera vez en los tres roles al mismo tiempo, y se nota: hay algo de salto sin red que vuelve a la puesta genuina, todavía con el vértigo de quien sabe que la apuesta es grande y la hace igual.

Antes de cualquier función vale la pena detenerse un segundo en el lugar. El Teatro Santa María es uno de esos teatros de la calle Belgrano que uno asocia con la tradición del centro porteño: sala íntima, butacas de tela, esa acústica que no necesita micrófono y que obliga a las actrices a jugar limpio con la voz. Cuando se apagan las luces y arranca Milagro, el público se encuentra con María de los Milagros Figueroa Alcorta, un personaje que alquila un teatro entero nada menos que para decir en voz alta todo aquello que nunca se animó a confesar. Es un punto de partida tan simple como explosivo, porque cualquiera que haya guardado algo más de cinco años reconoce esa necesidad casi física de ponerlo afuera, en una sala llena de desconocidos.

Linaje de mujeres artistas

Lo que vuelve a Milagro todavía más entrañable es que al lado de Leticia está su sobrina Ananda Li Brédice, desplegando una galería de personajes que funcionan como reflejo y contrapunto de la protagonista. Las dos se formaron desde chicas en la escuela del director Norman Briski, así que cuando se miran al escenario hay algo de idioma compartido que el espectador percibe, aunque no lo pueda nombrar. Ananda venía trabajando como asistente de dirección y acá se calza el traje de actriz con una solidez que a la propia Leticia sorprende: "Estar con mi sobrina es un sueño y un aprendizaje", reconoce la protagonista. "En nuestra familia somos de un linaje de mujeres artistas", completa, como si describiera una herencia tanto como un orgullo.

“En nuestra familia somos de un linaje de mujeres artistas.”Leticia Brédice

El proceso, por lo que cuentan, fue largo y de esos que se van cocinando a fuego lento. Arrancó como una suerte de performance experimental y fue ganando densidad hasta convertirse en el espectáculo que hoy puede verse los viernes a las 21 en Bolívar 1373. "Logramos solidificar una parte de la obra que realmente queríamos contar", resume Leticia, y uno se queda pensando en ese verbo, solidificar, que es justo la palabra que define el tipo de teatro que se propone: nada de fuegos artificiales ni golpes bajos, sino capas que se van asentando escena tras escena, con el humor como puerta de entrada y la emoción asomando desde abajo, casi sin pedir permiso.

La mujer que dice en voz alta

Y acá entra lo más lindo, lo que vuelve a Milagro una rareza dentro del circuito porteño: su propia creadora la define casi como un happening. "Todo lo que sucede en el escenario es inesperado y a la vez gracioso. Es como la vida", tira Leticia cuando le pregunto qué va a encontrar el público. La descripción parece exagerada hasta que uno imagina a una actriz de su trayectoria -empezó a los 13, tiene en el currículum títulos como Nueve reinas y Ceniza del paraíso- sumándose a un proyecto donde lo no escrito tiene tanto peso como lo escrito. Para mí, ahí está la gracia: en una cartelera saturada de formatos que ya vimos mil veces, ver a una actriz de su fuste animarse a un trabajo de extrema vulnerabilidad es casi un Milagro, sí, con mayúscula.

Llega en un momento fuera de serie para la protagonista. En paralelo al estreno teatral, Brédice está interpretando a Susana Giménez en la serie sobre Moria Casán que se puede ver en Netflix y participa como concursante del reality de canto Es mi sueño, que conduce Guido Kaczka por la pantalla de eltrece. Es decir,Milagro convive con dos de los proyectos más visibles de su carrera, lo que hace doblemente valorable que haya elegido poner en escena un texto propio en lugar de sumarse a otra propuesta ya escrita por terceros.

Para tener en cuenta antes de ir

Mi recomendación, sin vueltas, es ir. No solo porque viene rodando con un equipo joven y un texto fresco que se nota trabajado con tiempo, sino porque hace mucho que una actriz de su generación no se jugaba por un proyecto de estas características en una sala del centro. Reserven con tiempo: la sala es chica y el boca a boca en Buenos Aires suele hacer el resto. Y, ya que están, déjense llevar: la propuesta no pide que uno vaya preparado, pide que uno se anime a reconocer, mientras dure la función, alguno de esos pequeños milagros que también nos atravesaron a nosotros.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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