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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Después de medio siglo de silencios, "Los demonios" de Ken Russell vuelve entera a la pantalla grande

La versión de 114 minutos que el director inglés dio por definitiva en 2004, restaurada en 4K y con los 89 segundos prohibidos por la censura británica restituidos, se proyecta desde el 16 de octubre en salas españolas. Una historia de posesiones, hogueras y poder que, como me tocó comprobar mientras la esperaba, todavía incomoda.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Después de medio siglo de silencios, "Los demonios" de Ken Russell vuelve entera a la pantalla grande

Lo dijo el propio Ken Russell, con esa mezcla de cansancio y orgullo que se le notaba en las últimas entrevistas: "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado". Y uno, que ya peina canas y vio esta película por primera vez en un VHS recortado allá por los años noventa, no puede más que asentir con la cabeza. La frase sigue siendo incómoda, y por eso la película sigue siendo necesaria. Esta semana llega a los cines españoles la versión completa de "Los demonios", los 114 minutos que el director inglés dio por definitivos en 2004 y que durante más de cinco décadas fueron un objeto casi imposible de ver: el montaje íntegro, sin tijeras de la censura, restaurado en 4K y con aquellos 89 segundos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había arrancado del metraje, restituidos por fin.

Antes de seguir, vale la pena pararse un momento en el lugar. Londres, BFI Southbank, la sala de cine que funciona como del cine de autor británico. Ahí, hace casi veinte años, se proyectó una única vez esta versión armada por el propio Russell con el material que el crítico Mark Kermode había rastreado durante años, escondido en un rollo catalogado con el anodino nombre de "C Cut 89". Kermode, que había conocido personalmente al director, lo buscó con ayuda de la filial británica de Warner Bros y de un puñado de archivistas independientes. Cuando lo encontró, cuenta, entendió que no solo estaba devolviendo escenas a una película: "Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película". Uno lee eso y se le cae un poco la cara de asombro, porque la cifra es concreta: 89 segundos que durante décadas se creyeron perdidos y que cambiaron la lectura entera del filme.

Sister Jeanne, ¿qué le hicieron a Dios?

La historia de base es de las que quema. A principios del siglo XVII, en el convento de las ursulinas de Loudun, un pueblo del oeste de Francia, varias monjas empiezan a denunciar que están poseídas por el demonio. Acusan al sacerdote Urbain Grandier, un hombre brillante, seductor y bastante poco clerical, de haberlas embrujado a distancia. Grandier termina juzgado por brujería, condenado y quemado vivo en la plaza. Medio siglo después, Aldous Huxley —el de "Un mundo feliz", sí— se obsesiona con el caso y lo convierte en la novela "Los demonios de Loudun". Esa novela es la que Ken Russell adapta con una libertad que hoy llamaríamos delirante y que en 1971 fue simplemente escandalosa. Vanessa Redgrave, en el papel de la monja Jeanne des Anges, y Oliver Reed, como Grandier, firman dos interpretaciones que todavía se sienten como un puñetazo en el estómago.

“Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado.”Ken Russell

Lo que viene a continuación es un breve inventario de por qué esta película fue, durante décadas, una de las más perseguidas del cine occidental, y por qué verla hoy, entera, sigue siendo una experiencia que justifica sacar entrada.

  • En los años setenta, 17 municipios de Gran Bretaña la prohibieron directamente. Donde se exhibió, lo hizo con la calificación X, la británica equivalente a "no apta para menores de 18", en una época en la que esa etiqueta equivalía casi a un certificado de obscenidad.
  • Finlandia la mantuvo vedada hasta noviembre de 2001. Treinta años de prohibición para un país que suele ser bastante tranquilo con lo que muestra en sus pantallas.
  • El Vaticano la condenó expresamente y pidió que se cancelaran sus proyecciones en el Festival de Cine de Venecia, donde igual terminó presentándose y donde, claro, fue uno de los grandes escándalos de esa edición.
  • Durante décadas circularon dos versiones recortadas: la británica, de 111 minutos, y la estadounidense, de 108. Las dos corrían por debajo del metraje real, mutiladas para conseguir los permisos de distribución.
  • La versión completa de 114 minutos, la que se estrena ahora, se vio una sola vez en una sala de cine, en el BFI Southbank de Londres, antes de esta recuperación. Es decir: si sos de los que vieron "Los demonios" en el cine, en un VHS pirata o en cualquier ciclo de televisión, lo que viste era, literalmente, un Ken Russell sin corazón.

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Mi recomendación, si me permiten el tono confesional, es que vayan. No la vean solos en el living, por más linda que tengan la pantalla: esta es una película para sala oscura, para butaca que cruje, para ese silencio denso que solo se arma cuando una comunidad entera de desconocidos está viendo lo mismo. El estreno en España está previsto a partir del 16 de octubre, y aunque el material de base no precisa precios ni salas específicas, les sugiero consultar la cartelera de su complejo de confianza porque la distribución de este tipo de títulos suele ser limitada y conviene no dejarlo para último momento. Si tienen la posibilidad de elegir, busquen una sala que conserve la pantalla grande y el proyector bien calibrado: hay planos de Oliver Reed que, vistos en un televisor de cocina, pierden la mitad de su potencia. Y si son de los que todavía conservan el DVD de la versión de 108 minutos, guárdenlo como curiosidad histórica. Lo que llega ahora es otra cosa. Es, por fin, la película que Ken Russell quiso hacer. Y eso, después de más de cincuenta años, no es un detalle menor.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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