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SÁB, 17 OCT 2026
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Cuatro hermanas, un secreto y el Tokio de los setenta: Koreeda se mandó una serie que casi nadie vio en Netflix

Hirokazu Koreeda, el director de "Una familia de Tokio", se tomó siete episodios para radiografiar a cuatro hermanas que revientan por dentro cuando descubren algo de su padre. La miniserie "Asura" está en Netflix, pasó sin ruido y bien vale una tarde entera.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Cuatro hermanas, un secreto y el Tokio de los setenta: Koreeda se mandó una serie que casi nadie vio en Netflix

Lo confieso antes de seguir: durante meses esta serie me pasó completamente por alto. La descubrí de pura chiripa, revisando el catálogo de Netflix como quien revisa la heladera a las once de la noche, esperando encontrar algo que de verdad valga la pena. Y la encontré. Se llama Asura, la dirigió un japonés enorme llamado Hirokazu Koreeda y, si te gustaron películas como "Una familia de Tokio" o "Shoplifters", te va a doler no haberla visto antes. Porque es, posiblemente, lo mejor que dio la plataforma en bastante tiempo dentro del drama familiar.

Cuatro vidas, una misma cocina

La historia arranca en un invierno de 1979, en un Tokio que todavía huele a los setenta. Cuatro hermanas se juntan después de mucho tiempo sin verse en la casa de los padres. Tsunako da clases de arreglo floral, ese arte japonés que es casi una filosofía de vida. Makiko es ama de casa, en la rutina del matrimonio. Takiko trabaja en una biblioteca y es la más observadora del grupo. Sakiko, la más chica, se gana la vida atendiendo mesas en un bar. Cuatro mujeres, cuatro mundos, un mismo techo que pisa flojo desde el primer capítulo.

El motivo del reencuentro no es alegre. Takiko llega con una sospecha pesada: cree que su padre viejo, Kotaro, tiene una amante y hasta un hijo escondido de la familia. Las otras tres reaccionan con esa mezcla de incredulidad y malestar que todos conocemos cuando alguien suelta una bomba en la sobremesa. Terminan cerrando un pacto de silencio frente a la madre, Fuji, que vive en esa burbuja de aparente calma que pueden tener las parejas muy longevas.

El secreto como piedra en el zapato

Lo lindo, y lo que vuelve a Koreeda un director único, es que la revelación no hace volar la casa por los aires. No hay gritos ni portazos ni platos rotos. Lo que hace el secreto es abrir grietas que ya estaban ahí, finitas como líneas en una hoja de papel, y obligar a cada hermana a mirar su propia vida con otros ojos. Lo que parecía orgullo se revela como orgullo herido. Lo que parecía conformidad, aparece como resignación. Lo que parecía amor, se nota que era costumbre. Cada capítulo es una pieza de este rompecabezas íntimo y Koreeda se toma todo el tiempo del mundo para armarlo.

“La familia es el lugar donde te rompen el corazón primero, pero también donde aprendés a reconstruirte.”Hirokazu Koreeda

Otra cosa que me conquistó: la serie respira. No todo es drama denso. Koreeda intercala escenas de humor cotidiano, esas pequeñas miserias y alegrías domésticas que tienen las familias japonesas, y que acá en el barrio conocemos bien. Una hermana que se queja del arroz, otra que se ríe del traje del marido, un diálogo sobre la vecina. Son detalles mínimos, pero construyen un mundo real, no un decorado.

Por qué pasó tan desapercibida

Netflix la largó a fines del año pasado con la misma épica con la que una estación de servicio te avisa que cambió el precio de la nafta. Sin trailer en pantalla grande, sin tapa de revista, sin campaña en redes. Si no estabas exactamente buscando series japonesas en el buscador, no te enterabas. Y es una lástima, porque Koreeda es director de Palma de Oro y tiene un público enorme que lo sigue hace años. Parece que la plataforma decidió que había que mirar hacia otro lado.

Mi recomendación, si te decidís a darle una oportunidad: sentate un sábado a la tarde, preparate un mate bien caliente, y dedicate los siete episodios de corrido. Es la mejor forma de entrar en este ritmo lento que pide la serie. La encontrás buscando directamente "Asura" en el buscador de Netflix, entrando al perfil de cada serie japonesa del catálogo. Una vez que la empezás, no la soltás. Y cuando termines el último capítulo, te queda esa sensación agridulce que dejan las grandes historias: la de haber conocido gente que, sin saberlo, te terminó importando un montón.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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