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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Cinco montañas argentinas, a un paso del sello internacional que las pondría en el mapa del turismo de altura

Aconcagua, Champaquí, Mercedario, Copahue y Famatina fueron inscriptos por la Argentina en la convocatoria 2026 de Montañas de Fama Mundial, un reconocimiento que organiza la International Mountain Tourism Alliance y cuyos resultados se conocerán antes de fin de año.

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Florencia VidalTurismo y ambiente · · lectura 3 min
Cinco montañas argentinas, a un paso del sello internacional que las pondría en el mapa del turismo de altura

Hay que remontarse más de tres mil kilómetros hacia el norte desde Río Gallegos, atravesar la estepa patagónica, cruzar a Mendoza y recién ahí comenzar a entender de qué se habla cuando se nombra al Aconcagua: el techo de América, con sus 6.962 metros, se perfila como una de las cartas fuertes con las que la Argentina competirá en 2026 por un lugar entre las Montañas de Fama Mundial, el reconocimiento que otorga la International Mountain Tourism Alliance (IMTA). En esa misma pulseada estarán el Champaquí en Córdoba, el Mercedario en San Juan, el volcán Copahue en Neuquén y, en la categoría nevado, el Famatina de La Rioja, según confirmó la Dirección Nacional de Desarrollo y Promoción Turística tras evaluar dieciocho postulaciones llegadas desde diez provincias distintas.

El dato no es menor para un país que vive del vértigo de su topografía. El macizo andino que protege Mendoza, la cadena volcánica que se recuesta sobre el norte de la Patagonia neuquina, las sierras cordobesas que se enrojecen en el otoño y los cordones riojanos que parecen olvidados del tiempo comparten, sin embargo, un mismo expediente bajo el brazo: un dossier que pondera la calidad de sus recursos naturales y culturales, el estado de conservación, la infraestructura disponible, la sostenibilidad de la actividad y, sobre todo, el grado de acompañamiento de las comunidades locales y del respaldo institucional. Esa última variable, justamente, es la que convierte a la candidatura en algo más que una foto bonita: la Dirección General de Asuntos Ambientales de la Cancillería y el Comité para el Desarrollo Sostenible de las Regiones Montañosas de la República Argentina intervinieron en la validación, lo que le otorga al envío argentino un grosor diplomático que no todas las postulaciones suelen exhibir.

Cinco perfiles para cinco maneras de entender la montaña

  • Aconcagua, Mendoza: trekking de alta montaña y expediciones al techo de América, con el clima riguroso de los Andes centrales y la presencia habitual de cóndores y guanacos como telón de fondo.
  • Champaquí, Córdoba: la cumbre más alta de las sierras pampeanas, con senderos atravesados por pastizales de altura,bosques de tabaquillo y una fauna que incluye pumas, zorros y águilas mora.
  • Mercedario, San Juan: el segundo gigante argentino, con glaciares de altura, clima desértico en la base y una biodiversidad adaptada a la aridez andina.
  • Volcán Copahue, Neuquén: paisaje de cráteres, lagunas termales y selva valdiviana en la base, donde el contraste entre el hielo y el vapor de agua dibuja un escenario único en la cordillera.
  • Famatina, La Rioja: un cordón nevado en plena diagonal árida, con vicuñas, guanacos y un patrimonio cultural ligado a comunidades originarias diaguitas.

Lo que dice el expediente oficial y lo que se ve en el terreno no siempre coinciden del todo, y conviene decirlo: mientras el expediente pondera la sostenibilidad y la infraestructura, en varios de estos destinos todavía pesan los accesos largos, los servicios estacionales y la falta de señal de celular en las zonas altas. La IMTA, que reúne a organismos de turismo de montaña de varios países, observa especialmente cómo se gestiona el flujo de visitantes en áreas protegidas y de qué manera las comunidades locales se benefician del turismo. En ese punto, la selección argentina apuesta a mostrar modelos variados: desde la operatoria profesional del Aconcagua, con sus porteadores y su red de refugios, hasta el turismo de cercanía que empieza a organizarse alrededor del Champaquí o el Copahue.

Para quienes estén pensando en la próxima temporada, el calendario marca contrastes que conviene tener claros. La ventana ideal para el Aconcagua y el Mercedario va de diciembre a febrero, cuando el clima seco de los Andes centrales ofrece las mejores ventanas de cumbre; el Copahue se disfruta mejor en otoño e invierno por sus termas y los colores del bosque andino; el Champaquí luce pleno entre abril y junio, con sus faldeos pintados de amarillos y rojos; y el Famatina, con sus nieves estacionales, se vuelve accesible recién entrada la primavera. Antes de que termine el año se conocerá el veredicto internacional, pero mientras tanto, cualquiera de las cinco montañas ya se ofrece como destino, con la expectativa intacta y los paisajes a pleno.

FV
Florencia VidalTurismo y ambiente

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