Black Torch, el gato negro que le cambió la vida a un ninja: la serie que ya podés maratonear en Crunchyroll
La adaptación del manga de Tsuyoshi Takaki condensa acción y fantasía urbana en doce episodios de menos de media hora. Un joven con la habilidad de hablar con animales y un espíritu con forma de gato son los protagonistas de una historia que, aunque breve en el papel, deja la puerta abierta a una maratón express.
Hay una frase que se repite entre los fans del animé cuando aparece una serie corta y directa, sin relleno ni capítulos de más: "menos de seis horas y ya te querés comer el mundo". Black Torch entra de lleno en esa categoría. Son doce episodios, cada uno ronda los veinticinco minutos y la suma total no llega a las seis horas. Para quien se anime, es una maratón perfecta de una tarde de sábado, con espacio para el café y hasta para discutir el final con quien tengas al lado.
Antes de meternos en la historia, vale la pena describir el lugar del que partimos, porque la serie lo elige como punto de partida. La acción arranca en un bosque. Sí, un bosque dentro de una historia de fantasía urbana con tecnología, departamentos de espionaje y técnicas ninja. Esa mezcla ya marca la propuesta: un mundo donde lo sobrenatural convive con lo cotidiano, y donde un joven de ciudad termina cruzándose con algo que viene de mucho más atrás. Es en ese escenario donde Jiro, un chico entrenado por su abuelo en artes ninja y con la capacidad particular de hablar con los animales, encuentra a Rago, un mononoke con aspecto de gato negro que lleva años sellado y que aparece herido entre los árboles.
Gato negro sobre tejado caliente
La decisión de Jiro de ayudarlo es la chispa que enciende todo. Otro espíritu ataca, el chico se interpone para proteger al gato y recibe una herida de la que no podría salir. Ahí, Rago hace lo único que puede hacer para salvarlo: se fusiona con él. Desde ese momento comparten cuerpo y, de paso, comparten vida. La serie pone ese vínculo en el centro de la pantalla, y todo lo demás (la acción, los combates, los enemigos) termina orbitando alrededor de esa relación entre un humano y una fuerza que no lo es.
Oficina de Espionaje, la suite donde pasa todo
Después del encuentro en el bosque, la trama los lleva a la Oficina de Espionaje. Allí se integran a Black Torch, un departamento nuevo cuya misión es enfrentar a los espíritus malignos. La convivencia con un poder superior, el combate contra monstruos y el trabajo dentro de una organización especializada atraviesan los doce capítulos. El equipo de protagonistas reúne a Jiro con una joven y con un tercer integrante de carácter serio, y la dinámica entre los tres se vuelve otro de los motores de la serie. La producción, a cargo de 100studio, adapta el manga original de Tsuyoshi Takaki, que empezó a publicarse en 2016, pasó al formato digital y fue cancelado en 2018 con 19 capítulos repartidos en cinco volúmenes. Es decir: la base es breve, pero la adaptación la aprovecha para condensar.
Mi recomendación, si te gustan las series cortas y con buen ritmo, es bien concreta: arrancá un sábado a la tarde con el primer episodio, sin leer nada antes, y dejate llevar por el vínculo entre Jiro y Rago. Vas a ver cómo en pocos capítulos la serie te metió adentro de un departamento de espías que sale a cazar espíritus, con un gato negro en el centro de la historia. Lo que más me enganchó, te lo confieso, fue ese cruce entre la acción ninja y la ternura de la relación entre los protagonistas: hay escenas de combate bien coreografiadas y, al mismo tiempo, momentos donde el lazo entre los dos se vuelve el verdadero corazón del relato. En mi caso lo maratonée un domingo y me quedé con ganas de que la historia hubiera seguido. Pero como contraste, ese final abierto también tiene su encanto: te deja pensando qué habrías hecho vos en el lugar de Jiro.
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