Bainotti, el pibe de Córdoba que se dio el gusto de pelearles a todos en Estados Unidos
El piloto de 15 años cerró dos podios en Virginia International Raceway, se consagró campeón Rookie del Ligier Junior Fórmula Championship y llega con aire de candidato a la última fecha.
En Virginia International Raceway sopló ese viento que te revuelve el peinado y te arruina el día. Lázaro Bainotti, cordobés de 15 años, lo tomó como viene: con el casco puesto y el pie a fondo. El pibe terminó segundo en las dos carreras del fin de semana y se llevó algo más pesado que un trofeo: el título de campeón Rookie del Ligier Junior Fórmula Championship.
Un sábado a las piñas y un domingo con la punta
El sábado arrancó con el ánimo por el piso. Tercer puesto en la clasificación, una penalización por cambiar un sensor y a la grilla desde el último lugar. Como cuando te rascás la lotería y te das cuenta de que te falta un número: bronca pura. Igual, con neumáticos usados y la cola del pelotón, Bainotti fue limando rivales hasta cruzar segundo en la Clase G1. Reservó el juego nuevo para el domingo, que de eso se trataba la jugada.
Y el domingo la rompió. Se prendió a pelearle la punta a Jacir Beckam como quien discute el asado en la esquina del barrio. Se pasaron y repasaron en una disputa rueda a rueda que dejó al estadounidense y al argentino alternándose al frente durante varias vueltas. En algún giro, una maniobra desafortunada lo mandó al pasto y cayó al tercer puesto. Al menos, pudo recuperar el segundo lugar antes de la bandera a cuadros.
- Dos podios en Virginia International Raceway, con dos segundos puestos.
- Título de campeón Rookie del Ligier Junior Fórmula Championship.
- Remontada del último al segundo lugar el sábado, pese a la penalización por el sensor.
- Duelo rueda a rueda con Jacir Beckam por la victoria en la carrera del domingo.
- Cierre de calendario del 16 al 18 de octubre en Barber Motorsport.
La categoría cierra su calendario del 16 al 18 de octubre en Barber Motorsport. Será la última fecha y Bainotti llega con la mochila liviana, esa que se llena cuando ya cumpliste un objetivo y te podés soltar a correr sin el peso de la etiqueta de rookie colgando del casco.
Veremos
Veremos qué pasa en Alabama. Pero a este pibe, por ahora, ya le sobran motivos para mirar por el espejo retrovisor y sonreír.
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Santa Cruz Informa