A los 90 años se fue Zulema Galperín, la actriz que construyó una carrera de ficciones, cine y sketches desde los 90
La Asociación Argentina de Actores confirmó el fallecimiento de una intérprete de recorrido amplio: pasó por Chiquititas y Gasoleros, trabajó en cine y se ganó un lugar en Duro de domar con la recordada Abuela cocainómana junto a Sebastián Presta.
Yo te digo una cosa: cuando me enteré de la noticia me quedé pensando en esa imagen de Zulema Galperín subiendo a un colectivo que no era un colectivo cualquiera, sino un colectivo que funcionaba como escenario ambulante por las calles de Buenos Aires, porque esa imagen, para mí, resume un poco lo que fue esta actriz que se acercó a la actuación bien grande y que se movió siempre con una curiosidad que ya la quisieran muchos más jóvenes. La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó su fallecimiento a los 90 años, y la verdad es que la noticia invita a repasar una carrera que se empezó a construir tarde, ya entrada la década del 90, después de años enteros dedicados a tareas administrativas, y que sin embargo terminó ocupando un lugar enorme en ficciones, cine, teatro y televisión de humor.
Chiquititas, Gasoleros y la troupe de la tele abierta
La trayectoria que más le sonaba al público masivo fue la televisiva. Galperín pasó por ficciones que marcaron época en distintos horarios y formatos, desde el universo infantil de Chiquititas hasta la comedia corrosiva de Gasoleros, y también dejó huella en títulos como Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos, además de la miniserie En París. Era de esas actrices que aparecían en el elenco y uno sentía que el personaje, por chico que fuera, tenía peso propio, con una presencia que combinaba lo maternal con un toque de picardía muy de Buenos Aires.
La Abuela cocainómana y la puerta al humor
Pero si hay un personaje que la metió en la mesa de los hogares más jóvenes, ese fue el de la Abuela cocainómana, que interpretaba junto a Sebastián Presta en el segmento Préstico de Duro de domar, el ciclo que por aquel entonces conducía Roberto Pettinato en la pantalla. La dupla con Presta funcionaba como un relojito: ella lo cuidaba como si fuera su nieto y a la vez lo empujaba a las situaciones más delirantes, y la verdad es que daba igual la cantidad de líneas porque cada gesto de Zulema en ese sketches ya estaba cargado de comicidad. Esa participación se transformó en una especie de sello personal que la le abrió muchas otras puertas en ficciones y series para plataformas.
Cine, plataformas y una filmografía que sigue apareciendo
En cine su nombre aparece en títulos que uno no siempre asocia de entrada, pero que muestran un recorrido muy variado: Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja fueron algunos de los films donde se la pudo ver, y en el terreno de las plataformas participó en Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim. En 2021, además, formó parte de Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI, donde compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín.
El colectivo escenario y el Teatro Arlequino
A mí me parece que el detalle más bonito para contar quién era Zulema Galperín es el del colectivo que circulaba por Buenos Aires como si fuera una sala teatral con ventanillas. Eso fue en Fango negro, escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambataro, una obra del grupo Clan-Destino donde el público viajaba como pasajero y la función pasaba adentro, con el colectivo en movimiento por la ciudad. Es la clase de propuesta que te cambia la cabeza, y que muestra a una actriz dispuesta a meterse en proyectos que se salen de la norma. Después, en el Teatro Arlequino, también fue parte de Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, lo que completa un perfil teatral que siempre fue a buscar lugares poco convencionales.
Una carrera que arrancó a los 60 y no paró
Lo que a mí más me emociona, te soy sincero, es el recorrido personal detrás de esta historia: nacida el 18 de abril de 1936, Zulema se acercó a la actuación en la década de 1990, después de años enteros en tareas administrativas, y en 1997 arrancó su formación en el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio, para después seguir tomando talleres y seminarios. Se afilió a la Asociación Argentina de Actores y Actrices en 2000 y nunca cortó el vínculo con la entidad, que al despedirla destacó especialmente su interés poético y humano. Mi recomendación, si te copa la idea de conocerla o revisitarla, es arrancar por algún capítulo de Chiquititas o de Gasoleros para ver la veta más clásica, después zambullirte en los sketches de Préstico en Duro de domar para entender por qué se ganó ese lugar en el humor, y si podés, date el gusto de buscar Puan en el cable o en la plataforma donde esté disponible: ahí la vas a encontrar en un registro más dramático que también se le daba bárbaro. Y si todavía no la ubicaste, te digo que vale la pena dedicarle una tarde.
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