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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Boiúna: la boa del Amazonas que se animó a hablar en serio en medio de la selva

La película brasileña de bajo presupuesto propone un terror sin guiños cómplices, con paciencia narrativa y una criatura mitológica que aparece cuando tiene que aparecer. Una rareza dentro del subgénero de serpientes gigantes.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Boiúna: la boa del Amazonas que se animó a hablar en serio en medio de la selva

Hay una frase del Indio Solari que dice que el río de la vida siempre va hacia donde tiene que ir. Viene a cuento porque Boiúna: la leyenda del Amazonas hace exactamente eso: avanza sin desvíos hacia donde se propone llegar, sin pedir permiso ni hacer chistes por el camino. Y eso, en un género acostumbrado al guiño constante, ya es una declaración de intenciones.

Antes de meterse en la jungla, la película abre en un poblado ribereño del norte de Brasil, con casas de madera sobre el agua, canoas varadas y el sonido del río como banda de sonido permanente. Es un pueblo chico, de esos donde todos se conocen y donde las leyendas se transmiten de generación en generación. La Boiúna, serpiente mítica del folklore amazónico, capaz de transformarse en una canoa para engañar a los desprevenidos, ya pesa en las conversaciones antes de que empiece el conflicto. Ese prólogo, casi costumbrista, funciona como un mapa emocional: el espectador llega a la selva sabiendo que ahí dentro hay algo que los personajes ya temen.

La Boiúna entra a la cancha

El equipo de investigadores que protagoniza la historia llega al Amazonas con excusas profesionales: un documental sobre comunidades aisladas, un estudio de fauna, una excusa cualquiera para justificar que un grupo de gente de ciudad termine internado en la selva. Las motivaciones son creíbles, dentro de lo que admite una película de serie B: hay un jefe de expedición obsesivo, una camarógrafa que sospecha que algo no cierra, un guía local que sabe más de lo que dice. No son personajes memorables, pero se sostienen y no se traicionan entre sí, algo que en el subgénero suele ser un mérito.

Cuando la acción arranca, lo hace con una paciencia que a esta altura ya queda claro que es marca de la casa. La serpiente comparte cartel con cocodrilos, arenas movedizas y una selva que no perdona errores. Las escenas de acecho son sucias, físicas, con tensión real. La Boiúna aparece en dosis medidas, lo que disimula las limitaciones de producción y mantiene el misterio hasta donde puede. Las muertes cumplen su función sin aspirar a convertirse en escenas de culto, pero están filmadas con una seriedad que se agradece.

¿Por qué este Boiúna entra sin hacer ruido

  • No hay ironía en los diálogos ni slapstick en las escenas de acción, algo poco frecuente en el subgénero de monstruos gigantes.
  • La criatura aparece en momentos justos, lo que trabaja a favor del suspenso en vez de desgastar al espectador.
  • Los personajes tienen motivaciones funcionales y creíbles, aunque no sean memorables.
  • La dirección es imperfecta pero coherente: sabe qué película quiere ser y no se corre de esa línea.
  • La ambientación selvática está trabajada como un personaje más, no como decorado.

La moraleja es previsible y la estructura no sorprende, pero la ejecución supera lo que el material parecía prometer en papel. Boiúna no disimula lo que es: una película de bajo presupuesto dentro de un subgénero acotado. Su mérito pasa por haber trabajado con honestidad dentro de esas coordenadas y tomarse en serio a sí misma cuando la mayoría de sus pares elige el camino del camp.

La pregunta que deja la función

¿Le suma o le resta a una película de terror decidir evitar el humor y tomarse en serio a sí misma? La respuesta de Boiúna es clara: le suma, y mucho. El género sobrevive de tanto en tanto gracias a títulos que recuerdan que el miedo sincero se construye con tempo, con silencios y con criaturas que no necesitan explicar sus chistes.

Recomendación: ir a verla este finde, idealmente en función nocturna. Está en cartel en salas seleccionadas de CABA y en algunos pueblos del interior con circuito independiente. Entradas entre 3.500 y 5.000 pesos, según la sala y el día. Consejo práctico: llegar unos minutos antes, elegir butaca del medio y dejar el celular en silencio. La Boiúna agradece el respeto.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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