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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

A 25 años del 11-S: cómo son hoy los controles que dejó aquel día y qué tener en cuenta al viajar

Escáneres corporales, límites para líquidos, revisión de calzado y cabinas reforzadas: el legado del atentado que cambió para siempre la experiencia de pasar por un aeropuerto, con claves prácticas para no llegar desprevenido al mostrador.

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Florencia VidalTurismo y ambiente · · lectura 4 min
A 25 años del 11-S: cómo son hoy los controles que dejó aquel día y qué tener en cuenta al viajar

A unos doce mil kilómetros de Río Gallegos, en el cielo del nordeste de Estados Unidos, cuatro vuelos comerciales fueron secuestrados la mañana del 11 de septiembre de 2001 y convertidos en proyectiles contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo en Pensilvania. A un cuarto de siglo de aquella jornada, los aeropuertos de casi todo el planeta siguen funcionando con reglas que, en buena medida, nacieron ese día o fueron perfeccionándose en respuesta a intentos posteriores de atentado. Para el viajero argentino que hoy toma un vuelo internacional, esas normas dejaron de ser una novedad y se convirtieron en el trámite cotidiano que se repite en cada partida.

Un organismo nuevo y un modelo que seó

El cambio más visible fue la creación de la Administración de Seguridad del Transporte, la TSA, en noviembre de 2001. La nueva agencia federal reemplazó a las empresas privadas que hasta entonces se encargaban de los controles en los aeropuertos estadounidenses y conformó un cuerpo de inspectores propios. Su modelo, con variantes según cada país, terminó adoptándose en buena parte del mundo, incluida la Argentina, donde la Policía de Seguridad Aeroportuaria cumple desde 2005 un rol análogo en la órbita del Ministerio de Seguridad.

Lo que cambió después de aquellos atentados

  • Los escáneres corporales de rayos X y los arcos detectores de metales se volvieron obligatorios en los filtros de pasajeros.
  • Las puertas de la cabina de pilotos fueron reforzadas y se prohíbe a los pasajeros acercarse durante el vuelo.
  • Los objetos cortantes y punzantes, incluidas tijeras y cuchillos pequeños, quedaron vedados en el equipaje de mano.
  • Los líquidos, geles y aerosoles deben viajar en envases de hasta 100 mililitros, dentro de una bolsa plástica transparente y resellable de un litro como máximo.
  • En muchos aeropuertos hay que descalzarse para pasar el escáner, sobre todo cuando se trata de calzado voluminoso.
  • Los dispositivos electrónicos deben retirarse de la mochila y colocarse en una bandeja aparte para su inspección.

La norma de los 100 mililitros, hoy tan familiar, no es caprichosa: nació en 2006, cuando las autoridades británicas desbarataron un plan para detonar explosivos líquidos en vuelos transatlánticos con destino a Estados Unidos. Poco antes, un pasajero había intentado detonar una bomba oculta en su calzado, lo que por qué en buena parte del mundo todavía hay que quitarse los zapatos antes de subir al escáner. Cada regla tiene un episodio detrás, y repasarlo ayuda a entender por qué, aun siendo engorroso, el control existe.

Lo que dice el organismo y lo que se ve en el mostrador

En los papeles, las reglas son las mismas para todos los pasajeros y están publicadas con detalle en los sitios oficiales de cada autoridad de aviación. En la práctica, lo que se ve en el mostrador varía: el criterio del oficial de turno, el aeropuerto, la línea aérea e incluso la época del año influyen. Hay filtros en los que alcanza con pasar la mochila por el escáner sin sacar nada, y otros donde piden hasta la laptop y el cargador. En vuelos hacia Estados Unidos, además, suelen aplicarse controles adicionales, conocidos como Secondary Security Screening Selectee, que pueden incluir un cacheo más minucioso y preguntas sobre el itinerario.

Cuándo conviene llegar al aeropuerto

Un dato práctico que muchos subestiman: los controles más exhaustivos alargan los tiempos de paso, y la espera se nota especialmente en horas pico y en terminales saturadas. La recomendación general, en la mayoría de los aeropuertos del mundo, es llegar con al menos tres horas de anticipación para vuelos internacionales y dos horas para vuelos domésticos o de cabotaje. En temporada alta, vacaciones de invierno o fechas festivas conviene sumar un margen extra. Para los vuelos desde la Argentina hacia destinos con controles reforzados, como Estados Unidos o destinos del espacio Schengen, llegar temprano puede evitar la pérdida de conexiones.

Recomendación de temporada

Para quienes planeen volar en los próximos meses, la mejor recomendación es simple y a la vez la más difícil de cumplir: revisar las reglas vigentes del país de destino antes de armar la valija, no llevar líquidos por encima del límite y dejar en casa cualquier objeto cortante. Quien tenga previsto volar entre julio y agosto, cuando se cruzan las vacaciones de invierno y la temporada alta en Europa y el Caribe, debería sumarse un margen adicional y considerar llegar al aeropuerto con hasta cuatro horas de anticipación para vuelos internacionales. La paciencia, en definitiva, también es parte del viaje.

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Florencia VidalTurismo y ambiente

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