Zverev, el alemán que aprendió a ganar en silencio y se quedó con el trono de fin de año
Venció a Bublik en tres sets, accedió a cuartos en Shanghai y se convirtió en el primer teutón en cerrar una temporada como número uno del ranking ATP. Lo que le falta y por qué este logro no es casualidad.
El viento en Shanghai no sabe de rankings, pero igual te revuelve la historia. Zverev saltó a la cancha sabiendo lo que el resto recién se enteraba: que nadie lo va a mover de lo más alto hasta diciembre. Firmó el boleto a cuartos con un 7-6, 4-6 y 7-1 en el tie break final contra Bublik, en un partido que tuvo más curvas que una cortada de Bondi.
Lo del alemán no es un golpe de suerte ni un accidente. Es la confirmación de un año donde ganó en París, levantó el US Open y se reencontró con un tenis que, después de la lesión de tobillo, parecía un Mercedes sin batería. Y sin embargo, acá está: aceleración de cero a cien en tres sets, primera semana de octubre y la cima del mundo garantizada.
Por qué este número uno es histórico
Desde que existe el ranking ATP, en 1973, ningún alemán había cerrado un año como líder. Becker, el ídolo eterno, llegó a estar arriba, pero nunca aguantó hasta el final. Zverev es el primero en empacar la corona y guardarla en la valija. Tiene 29 años, la misma edad con la que Andre Agassi celebró su primer cierre de temporada en lo más alto, allá por 1999. La compañía, como se ve, no es cualquiera.
“Ha sido una temporada fantástica para mí al ganar en París y en Nueva York, y saber que terminaré el año en la cima del ranking es simplemente un sueño hecho realidad. He puesto tanto trabajo y esfuerzo en conseguir este objetivo, especialmente después de regresar de la lesión de tobillo.”Alexander Zverev
El ascenso oficial al número uno se formalizará en noviembre, cuando el sistema digite la fórmula final. La despedida de Alcaraz en la tercera ronda, la única amenaza real, le abrió el camino sin que Zverev tuviera que mirar el cuadro dos veces. Detalle que no es menor: el murciano se cayó solo. Zverev no necesitó pedirle nada a nadie.
Lo que viene: De Miñaur y la pulseada por Turín
En cuartos lo espera el Demonio, Alex de Miñaur, que viene de destrozar a Kachanov sin parpadear. El aussie también pelea por un lugar en las ATP Finals de Turín, así que lo de jueves no es un partido: es un cruce de intereses con un masterclass de fondo de cancha de por medio. Zverev es favorito por ranking y por jerarquía, pero De Miñaur corre, molesta y devuelve todo. Cuidado.
Qué le falta a Zverev para entrar al Olimpo
- Un título de Grand Slam más, para dejar de ser uno y empezar a parecerse a los grandes de todos los tiempos.
- Una corona en Wimbledon, el único Major grande que se le resiste y donde el pasto suele ponerle límites incómodos.
- Ganar las ATP Finals de Turín, el trofeo que ningún alemán pudo levantar en la era moderna del circuito.
- Superar a Djokovic y a Alcaraz en duelos mano a mano a cinco sets, que es donde se define la diferencia entre campeón histórico y campeón de una era.
- Una temporada completa sin lesiones de tobillo, la única sombra que le sigue quitando al staff médico.
Soy de los que cree que el número uno de fin de año vale, y mucho. No es un consuelo, es un sello. Zverev ya lo estampó. Ahora falta ver si este alemán, que juega con la precisión de un reloj suizo y la cara de pocos amigos, se anima a soñar con algo todavía más grande. Veremos.
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Santa Cruz Informa