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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Volver al Día E: Marcus y Dom vuelven al bar donde todo empezó, antes de que la sangre Locust lo tiñera todo

La precuela de Gears of War ya se puede recorrer en su acceso anticipado y pone la cámara sobre los protagonistas que, catorce años después, terminarían formando el Escuadrón Delta. Hay guiños a Cole y a Baird, pero la historia se cuenta desde otra mesa, en otro bar, con otra guerra empezando.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Volver al Día E: Marcus y Dom vuelven al bar donde todo empezó, antes de que la sangre Locust lo tiñera todo

"No me digas que no te acordás de esto, Fenix. Acá nomás, en la barra de siempre, antes de que se nos viniera el mundo encima". La frase bien podría ser de Dominic Santiago en cualquiera de los bares de Ephyra, y es exactamente la sensación que deja esta vuelta de tuerca: el Gears de los orígenes, cuando todavía se podía tomar algo con el enemigo a una distancia prudencial y la palabra Locust sonaba a exageración de ultramar. El acceso anticipado de Gears of War: E-Day ya está activo para quienes compraron la edición deluxe y propone, nada menos, que volver al Día de la Emergencia, ese momento bisagra en el que la superficie del planeta Sera se despertó con un ataque coordinado que cambió para siempre la historia de la saga.

Lo primero que hay que decir, para el lector que se perdió las últimas generaciones, es dónde estamos parados. Marcus Fenix y Dominic Santiago, los dos gigantes que cualquier fan reconoce de memoria, comparten escuadrón con Mags y Reyes. No están solos, pero tampoco están rodeados de las caras de siempre. Es que la composición del grupo responde a una decisión cronológica muy concreta: la incorporación de Damon Baird y Augustus Cole al Escuadrón Delta, junto a Marcus y Dom, se ubica catorce años después del Día E, en el primer Gears of War. Quien busque a Baird y a Cole haciendo pareja con Fenix desde el minuto cero va a tener que armarles paciencia, porque la historia pide otra cosa.

Thrashball, deudas y una entrevista en el televisor del bar

Ahora bien, que Baird y Cole no integren el equipo no significa que la campaña los deje afuera del todo. La precuela se da el gusto de hacer un guiño fino, casi de seguidor viejo, y lo hace en el lugar que más le gusta a la saga: un bar. Mientras Marcus y Dom están en la barra, se escucha por la pantalla del televisor una entrevista a Cole, todavía en su etapa de figura estelar de los Hanover Cougars, la liga de thrashball que funciona como el deporte de referencia en Sera. Dicha entrevista, además, no es decorativa: la historia conecta una apuesta de Dom en contra del jugador con la famosa deuda de veinte billetes que el propio Santiago termina de saldar, catorce años más tarde, en Gears of War 3. El que haya jugado la trilogía va a sonreír. El que no, probablemente igual, porque el momento está contado con el desparpajo justo.

El detalle importa porque, en el fondo, E-Day no se limita a mostrar un campo de batalla. Muestra a un Cole previo a su carrera militar, a un Baird previo a su cicatriz, a un Marcus y a un Dom que todavía no cargan con el peso de los títulos posteriores. Es la previa, pero la previa con sangre, con el ruido de las primeras excavadoras Locust perforando el suelo y con un bar que, en cuestión de horas, va a dejar de ser un lugar para charlar de apuestas y thrashball.

Baird, Cole y un mes que cambia todo

  • Baird: el Día de la Emergencia lo encuentra en su casa, con sus padres, hasta que el ataque inicial de los Locust se cobra la vida de ambos. Sobrevive, se suma al ejército del COG ese mismo día y empieza a construirse el carácter áspero que la trilogía conoce bien.
  • Cole: cuando arranca la invasión, todavía es una celebridad deportiva de los Hanover Cougars, no un soldado. La guerra lo obliga a colgar los botines y alistarse, en un giro que los fans siempre habían visto insinuado.
  • El primer cruce Baird-Cole se produce un mes después del Día E, en plena reorganización de las fuerzas del COG. Falta muchísimo para que los dos terminen compartiendo el Escuadrón Delta con Marcus y Dom, pero la semilla queda plantada.
  • La apuesta de Dom contra Cole funciona como hilo conductor emocional: la misma plata que se juega en un bar antes de la guerra se termina devolviendo en Gears of War 3, con la guerra ya ganada, o ya perdida, según cómo se mire.

Para mí, lo más interesante de esta vuelta al pasado no es la pirotecnia, que también, sino la decisión de correr la cámara. El Gears que el público masivo aprendió a querer es el de la guerra ya en marcha, con soldados curtidos moviéndose como una máquina. E-Day propone lo contrario: un grupo que todavía no es el Escuadrón Delta, que todavía no tiene la cicatriz compartida de la saga, y que por eso se permite respirar, pelearse por una cuenta, y mirar una entrevista de thrashball en la pantalla del bar antes de que todo se vaya al demonio. Es la clase de precuela que entiende que la mejor forma de homenajear a los personajes es contar cómo eran antes de que tuvieran que ser quienes terminaron siendo.

“Si te copa la idea de recorrer los días previos al infierno, mi recomendación es que te acerques al acceso anticipado con dos cosas en la cabeza: un par de horas largas y la trilogía fresca. El precio y los horarios exactos dependen de la plataforma donde tengas asociada la edición deluxe, así que conviene chequear el store antes de calzarse la Lancer. Y si te da nostalgia, agarrá el tercer Gears y mirá esa escena de la deuda: vas a entender, con otros ojos, por qué esta precuela empieza, justamente, en un bar.”Nicolás Bahamonde, Cultura y espectáculos
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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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