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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Una reacción al maní puede escalar rápido: las claves para reconocer el riesgo

Una exposición anterior con síntomas leves no anticipa cómo será la próxima reacción. Especialistas remarcan que la epinefrina indicada por el médico debe aplicarse de inmediato ante señales respiratorias, circulatorias o generales compatibles con anafilaxia.

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Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 2 min
Una reacción al maní puede escalar rápido: las claves para reconocer el riesgo

En una consulta de alergología, la pregunta no es solo si el paciente alguna vez comió maní sin problemas, sino también qué ocurrió después de una exposición accidental. La respuesta puede cambiar con el tiempo: una reacción previa leve no garantiza que la siguiente sea igual.

Cuándo dejar de esperar

La alergista Jaclyn Bjelac, de Cleveland Clinic, explicó que la anafilaxia puede aparecer de manera súbita o empezar con síntomas que parecen moderados y empeorar después. La dificultad para respirar, la sensación de garganta cerrada, una hinchazón marcada, el mareo o el desmayo son señales para actuar de inmediato. También debe prestarse atención cuando los síntomas afectan dos o más zonas del cuerpo al mismo tiempo, incluso si ninguno parece especialmente intenso por separado.

  • Dificultad para respirar.
  • Sensación de garganta cerrada.
  • Hinchazón marcada.
  • Mareo o desmayo.
  • Síntomas en dos o más zonas del cuerpo al mismo tiempo.

Frente a este cuadro, Bjelac indicó que lo primero es administrar la epinefrina recetada por el médico tratante y llamar sin demora a los servicios de emergencia. La indicación profesional previa y el plan de acción acordado previamente son centrales, porque en una situación de riesgo la duda puede hacer perder tiempo.

En los más chicos, reconocer el problema puede requerir todavía más atención. Los bebés y niños pequeños pueden tener los mismos síntomas que otros pacientes, aunque a veces se presentan de manera distinta. Por eso, las personas que los cuidan deben saber de antemano qué observar, dónde está la medicación y cuándo usarla. También conviene conocer en qué productos puede aparecer el maní y revisar las etiquetas para disminuir el riesgo de una exposición accidental.

La prevención cotidiana y la preparación para una emergencia no se reemplazan entre sí. Saber dónde puede esconderse el maní ayuda a evitar contactos no previstos, mientras que un plan claro permite responder con rapidez si la exposición ocurre. En ambos casos, la información compartida con familiares, cuidadores y otras personas responsables puede marcar la diferencia.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

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