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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Una noche de western en el escenario: Pipino Cuevas se plantó con el mariachi y se dio el gusto de cantar con el Chaqueño

El exfutbolista y Yanina Bordachar sumaron tres luces verdes en Es mi sueño, aunque Abel Pintos les marcó la pulseada por el tono elegido. Después, Cuevas cumplió el sueño del que tanto se habla en el programa y se animó a un dueto con Palavecino que terminó a los tropezones, pero con risas y una mano salvadora desde el jurado.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Una noche de western en el escenario: Pipino Cuevas se plantó con el mariachi y se dio el gusto de cantar con el Chaqueño

Lo dijo el Chaqueño Palavecino apenas se sentó frente a las cámaras, con esa voz de que tiene cuando se pone sentido: la música nos une. Y esa frase, más allá de la formalidad del programa, terminó siendo el resumen perfecto de lo que se vio en la última emisión de Es mi sueño, el ciclo que conduce Guido Kaczka y donde los famosos se animan a cantar bajo la mirada atenta de un jurado que, esta vez, tuvo más para observar que para aplaudir sin chistar.

El escenario venía con olor a polvo de western y a guitarrones mexicanos. Pipino Cuevas y Yanina Bordachar eligieron Canción del mariachi, ese tema que quedó pegado a Antonio Banderas y a las películas de Robert Rodríguez, y se plantaron en el centro de la pista con un despliegue que mezclaba sombreros, pistolas de utilería y una energía bien de película. La puesta en escena estaba pensada para que el público levantara el pulgar antes de que sonara la primera estrofa, y vaya si lo logró: la gente acompañó con palmas desde el arranque.

Tres verdes, una amarilla y la pregunta del millón

Cuando se apagó la última nota, el jurado tenía la lapicera en la mano y la sonrisa a medio camino. Abel Pintos fue el más explícito a la hora de poner reparos, y lo hizo con la honestidad brutal que lo caracteriza cada vez que se sienta en una mesa de evaluación. A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad, le dijo al exdelantero de River, sin anestesia y sin vueltas. La observación no cayó mal en el participante, que asintió con la cabeza como quien sabe que el feedback le va a servir para la próxima.

Pintos fue un poco más allá y explicó que cantar a dúo siempre trae aparejadas algunas decisiones que hay que revisar sobre la marcha, especialmente cuando una de las voces está más acostumbrada a los vestuarios de fútbol que a las luces de un estudio de televisión. Para el futuro, el cantautor le pidió a Cuevas que encuentre mayor comodidad a la hora de cantar, como si fuera un consejo de vestuario musical antes que una crítica cerrada.

“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad.”Abel Pintos

La ley y la trampa, entre susurros y una letra que se escapó

Pero lo mejor de la noche llegó después de la devolución, cuando el programa le abrió la puerta al famoso segmento de los sueños cumplidos. Cuevas recordó que Pintos ya se había sentado a cantar con otro concursante en emisiones anteriores y, ni lerdo ni perezoso, manifestó su deseo de tener una experiencia similar con el Chaqueño Palavecino, uno de los miembros del jurado. El cantante santiagueño, que en las últimas semanas viene siendo una de las figuras más requeridas del ciclo, aceptó sin dudarlo y se acomodó en una banqueta al lado del exfutbolista.

Entre los dos se inclinaron, hablaron al oído durante unos segundos que en televisión parecen eternos, y arrancaron con La ley y la trampa, uno de los clásicos más reconocibles del repertorio del Chaqueño. La performance venía marchando con el aplomo de dos artistas curtidos, hasta que en un tramo Cuevas se quedó en blanco con la letra y la cosa se frenó en seco. Desde su butaca en el jurado, y con una timing notable, Abel Pintos le sopló el fragmento que faltaba y le permitió continuar el dueto sin mayores sobresaltos. El momento fue de esos que quedan en el clip de highlights del programa: risas cómplices, un público que aplaude el esfuerzo y la sensación de que, pese al tropezón, la música había cumplido su función de hermanar desconocidos.

Boca, River y la música como punto de encuentro

Antes de bajarse del escenario, Palavecino y Cuevas tuvieron una charla breve pero descontracturada, bien lejos del tono solemne que a veces se gasta en este tipo de programas. El Chaqueño, que es bostero de los buenos, lo felicitó por su pasado deportivo y hasta se dio el gusto de recordarle los partidos en los que el delantero había hecho sufrir a su equipo. La rivalidad quedó ahí, flotando apenas unos segundos, y el cantante la cerró con una frase que ya quedó flotando en el aire del estudio: La música nos une, dijo, y la tribuna le respondió con un aplauso cerrado.

Con las tres luces verdes en el bolsillo y la observación de Pintos como tarea para el hogar, Pipino Cuevas y Yanina Bordachar siguen en la segunda temporada de Es mi sueño y ya piensan en la próxima presentación, donde deberán ajustar la tonalidad para que la comodidad les llegue junto con los aplausos. Si te copa la propuesta, el programa se emite los domingos a la noche por la pantalla de América y se puede seguir en vivo por la plataforma Flow; el ciclo tiene entrada libre y gratuita para el público que quiera ir al estudio de Martínez, aunque conviene reservar lugar con anticipación por la web del canal. Y si te interesa el mundo del canto popular, en la misma pantalla y en horarios similares podés engancharte con otros certámenes que están sonando fuerte este año.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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