Saltar al contenido
Santa Cruz InformaSanta Cruz Informa ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Una camilla, siete horas y una pregunta que muchos se olvidan de hacerse antes de trepar al refugio Frey

Una turista de 36 años debió ser evacuada del sendero al refugio Frey en el Parque Nacional Nahuel Huapi. El operativo que la bajó en camilla hasta Playa Muñoz vuelve a poner sobre la mesa los tres recaudos que la Intendencia del parque repite cada temporada: Registro de Trekking, tiempos de marcha bien calculados y equipo adecuado para el terreno.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 4 min
Una camilla, siete horas y una pregunta que muchos se olvidan de hacerse antes de trepar al refugio Frey

El sábado al mediodía sonó el teléfono en la guardia del Parque Nacional Nahuel Huapi y la voz del otro lado no era la de un guardaparque ni la de un brigadista: era la de una mujer de 36 años, turista, que llamaba al 911 desde algún tramo del sendero al refugio Frey con una lesión en la pierna que no le permitía seguir. La habían lastimado entre el cruce de la picada a Playa Muñoz y el tramo de ascenso al refugio, venía acompañada por familiares y amigos y, al menos en los papeles, tenía todo en regla: el Registro de Trekking al día, que es ese formulario que muchos firman casi sin mirarlo antes de empezar a caminar y que termina siendo la diferencia entre un susto y una tragedia.

Acá, en Bariloche, las montañas no avisan. Lo sabe cualquiera que haya intentado llegar al refugio Frey sin haber calculado bien las horas de luz, sin llevar una campera impermeable o sin haber mirado con honestidad cuánto le iban a pedir las piernas. Por eso, cuando suena el radio de la Comisión de Auxilio, los equipos ya saben que la montaña vuelve a ganarles un round a los que se creyeron mejor preparados de lo que estaban.

Siete horas de operativo en el Nahuel Huapi

El rescate, que en los partes oficiales se cuenta en líneas prolija, en el terreno fue otra cosa. Siete brigadistas del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del parque, dos guardaparques de Zona Centro y seis rescatistas —entre ellos un paramédico— salieron con un camión URO y una camioneta RAM hacia el lugar donde estaba la turista. La encontraron, la estabilizaron en el sitio y empezaron a bajarla en camilla varios kilómetros hasta Playa Muñoz. Desde ahí la subió una embarcación que la llevó hasta la seccional, donde la esperaba una ambulancia. Cerca de las 19:30, ya con el sol bajo, llegó en buenas condiciones generales.

Nosotros, los que vivimos del lado de acá de la montaña, miramos esa línea del parte y pensamos en los siete pibes que dejaron su sábado para cargar una camilla piedra abajo, en el paramédico que calculó sueros y analgesias en el medio del bosque, y en la mujer que entendió, quizá recién cuando la subieron a la lancha, que la montaña no se traversea con la misma liviandad con la que uno cruza una avenida.

Los cuatro pilares que la Intendencia vuelve a recordar

Lo que pasó el sábado no fue un caso aislado. La propia Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi reconoció que en los días previos hubo otras intervenciones por visitantes que se largaron a caminar sin contemplar lo suficiente las características del recorrido. Y a partir de ahí, las autoridades reformularon las recomendaciones básicas para quienes se proponen hacer trekking en la zona, sobre todo en los senderos que suben a los refugios Frey, Jakob o Laguna Negra, donde la altura y la roca hacen el resto.

  • Completar el Registro de Trekking antes de salir: ese formulario, que se hace online y es obligatorio en la zona andino-norpatagónica, es lo que permite ubicar a una persona si no regresa en el horario previsto. Es, dicen los rescatistas, la diferencia entre empezar a buscar a alguien a las dos horas o a los dos días.
  • Calcular los tiempos reales de la caminata pensando en las horas de luz que quedan para el regreso, no solo para la ida. La trampa más común es medir el recorrido de subida y creer que la bajada sale sola: cuando la luz empieza a faltar, los senderos se vuelven otro terreno.
  • Adecuar el equipo al recorrido: calzado con suela de agarre, ropa de abrigo impermeable —porque en la montaña la lluvia no avisa—, mochila con agua suficiente y alimentos que rindan. Una campera de nylon fina y una botella chica no alcanzan cuando el clima se da vuelta.
  • Evaluar con honestidad la propia forma física antes de elegir un sendero rojo o negro. Los refugios están para disfrutarlos, no para pagar la osadía con un helicóptero.

Estas medidas, aclaran en el parque, no evitan todos los accidentes —porque hay rocas que se aflojan, rodillas que dicen basta y temporales que no consultan el calendario—, pero reducen el tiempo de respuesta y mejoran las condiciones en que los equipos de emergencia pueden actuar. En criollo: si te pasa algo, te encuentran antes y te sacan mejor.

La mujer del primer párrafo, la turista de 36 años que llamó al 911 con la pierna rota entre Playa Muñoz y el Frey, ya está fuera de peligro. Pero su historia dejó algo flotando en el aire de la seccional, algo que vale la pena repetir antes de la próxima caminata: la montaña nos deja pasar, no nos espera. Y a veces, cuando se cansa de que la suban sin pedir permiso, termina bajándonos a nosotros en camilla.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo