Trece albicelestas en Flushing Meadows y un debut que vale una caricia al ego
La delegación argentina más nutrida en años dirá presente en el US Open, con un sorteo que le puso a Navone una cita con Djokovic y a Tirante el envión de Cincinnati. Mientras Sinner se baja por la rodilla, Alcaraz vuelve después de cuatro meses y Sabalenka defiende la corona.
Hay algo poético en que el último Grand Slam del año arranque en Nueva York mientras el viento todavía discute con las hojas. Será el clima, o el destino, el que reciba a trece argentinos en Flushing Meadows, la mayoría de ellos con el DNI como única carta de presentación. La legión albiceleste está de vuelta en el cemento neoyorquino, ese rectángulo brillante donde la pelota hace lo que quiere y los jugadores, muchas veces, también.
El sorteo que parece un guiño del destino
Mariano Navone tendrá que sacarse de encima el vértigo apenas cruce la línea de cal. Su primer rival es Novak Djokovic, tetracampeón del US Open y dueño de 24 Grand Slams, un tipo que ya pasó a la historia varias veces y, sin embargo, sigue firmando autógrafos como si nada. El azuleño, en tanto, acaba de meterse entre los cincuenta mejores del mundo y ahora se mide con uno que ya venció a su propio padre en un court. Es el tipo de cruce que no se pide, pero se juega.
Del otro lado, Thiago Tirante viaja con una mochila cargada de aire fresco: viene de ganarle a Djokovic en Cincinnati, un resultado que parece sacado de un guion de Netflix. Su debut será ante el francés Adrian Mannarino, un rival con oficio de relojero, especialista en desarmar rivales con paciencia. Tirante, en criollo: el pibe que le ganó al número uno del mundo hace tres días.
Las damas y el resto de la tropa
- Solana Sierra debuta contra Elina Svitolina, novena del mundo, en un partido donde la marplatense no tiene nada que perder y todo por ganar.
- Nadia Podoroska, con ranking protegido, se cruza con la suiza Simona Waltert en su intento de volver a sentirse tenista.
- Otros once compatriotas copan la rama masculina, incluido Francisco Cerúndolo, Sebastián Báez, Mariano Navone, Thiago Tirante y los habituales de la gira, en una delegación que confirma el recambio generacional del tenis argentino.
- La ausencia más resonante es la de Jannik Sinner, número uno del mundo, quien se bajó del torneo por una lesión de rodilla que arrastra desde Wimbledon.
Una cita con la historia y un premio histórico
La bolsa récord de 108 millones de dólares es, técnicamente, la más alta que jamás haya repartido un Grand Slam. En la práctica, es el recordatorio de que este circuito ya no compite solo con la gloria sino también con el bolsillo. Para los argentinos, además, Flushing Meadows guarda un lugar especial: es el único Major sobre cemento donde tres compatriotas supieron tocar la gloria. Vilas en 1977, Sabatini en 1990 y del Potro en 2009, una trilogía que huele a épica y a champagne ajeno.
Mientras Carlos Alcaraz reaparece después de casi cuatro meses parado por una muñeca rebelde, y Sabalenka defiende su corona ante una colombiana con dientes largos, los trece albicelestas tratarán de hacerse un hueco en una jornada que promete emoción, dólares y, si hay viento a favor, alguna sorpresa. Veremos.
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Santa Cruz Informa