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VIE, 16 OCT 2026
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Travis Knight vuelve a las raíces artesanales de Laika: “La inteligencia artificial carece de humanidad”

El director de “Kubo y las dos cuerdas mágicas” presenta “Wildwood”, la película de stop motion más ambiciosa del estudio, y de paso deja su postura sobre el debate que sacude a la industria de la animación.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Travis Knight vuelve a las raíces artesanales de Laika: “La inteligencia artificial carece de humanidad”

Hay una frase que Travis Knight repite cada vez que puede y que, de alguna manera, resume toda su manera de entender el oficio: “El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad”. La dijo en la promoción de “Wildwood”, su nueva película, y la dijo también como un manifiesto. Para el director de 52 años, la técnica artesanal que practica el estudio Laika desde hace más de dos décadas y la inteligencia artificial que amenaza con reinventar la industria son, en el fondo, filosofías opuestas. Una nace del cuerpo, del pulso, del error. La otra, del cálculo. Y Knight, fiel a su historia, eligió hace rato de qué lado quiere estar.

El lugar antes que el evento: Oregon, la meca del stop motion

Para entender por qué Knight habla con tanta convicción hay que saber dónde trabaja. Laika tiene su base en Hillsboro, una ciudad tranquila de Oregon, al noroeste de Estados Unidos, en una zona que durante décadas estuvo asociada al cultivo de flores y, más recientemente, a la industria tecnológica. Ahí, en enormes galpones reconvertidos, un ejército de escultores, carpinteros, pintores y animadores construyen a mano cada personaje, cada decorado, cada expresión. Nada se genera en una computadora que no haya pasado antes por las manos de alguien. Es un lugar extraño, casi de otro siglo, en medio de una región que vive del software y los chips.

Ahí se filmó “Wildwood”, cuadro por cuadro, a lo largo de años. El resultado son 140 minutos de animación que el propio estudio describe como el proyecto más difícil que encararon en su historia. Cada fotograma se construyó físicamente antes de ser capturado. Y eso, claro, tiene un costo: tiempo, paciencia, presupuesto. Pero también tiene una recompensa que Knight considera irreemplazable.

Antes de “Wildwood”, Knight debutó como director con “Kubo y las dos cuerdas mágicas” (2016), una película que le valió una nominación al Oscar y que confirmó a Laika como una de las casas más arriesgadas de la animación mundial. Después se alejó del stop motion para probar suerte en acción real: dirigió “Bumblebee” (2018), una de las entregas mejor recibidas de la saga Transformers, y más tarde se embarcó en “He-Man y los Masters del Universo”, todavía en producción. Volver al stop motion con “Wildwood” fue, entonces, una declaración de principios.

“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista. El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que haces.”Travis Knight

Knight no niega el impacto técnico de la inteligencia artificial. De hecho, la llamó “una tecnología asombrosa”. Lo que discute es el lugar que debería ocupar en un proceso creativo. Para él, una herramienta sin artista detrás puede generar imágenes, pero no puede generar arte, porque al arte lo define, justamente, la huella humana: la imperfección, la intención, el tiempo invertido. Esa distinción, que parece filosófica, tiene consecuencias muy concretas en cómo se hacen y se financian las películas de animación hoy.

¿Vale la pena ir a verla?

  • “Wildwood” se estrena el 23 de octubre en salas de cine de Argentina.
  • Todavía no se confirmó el horario ni el precio de las funciones a nivel local; habrá que chequear en cada complejo.
  • Si te gustó “Kubo y las dos cuerdas mágicas” o “El alucinante mundo de Norman”, esta película va por el mismo camino artesanal, con un punto extra de ambición.
  • Es una buena oportunidad para ver en pantalla grande una película hecha a mano, en un momento en que eso empieza a ser una rareza.

Mi recomendación, si te copa el cine de animación y querés ver hasta dónde puede llegar el stop motion cuando se lo toma en serio, es que reserves una función ni bien salgan a la venta. Y si te cruzás con alguien que te diga que la animación es “solo para chicos”, convidale una entrada igual. “Wildwood” es de esas películas que te recuerdan por qué el cine, el de verdad, el que se hace con las manos, todavía tiene algo que ninguna máquina puede copiar.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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