Tirante le pintó la cara a Djokovic en Cincinnati y el ranking le respondió: ahora es el 42 del mundo
El argentino de 23 años venció al serbio en segunda ronda del Masters 1000, entró por primera vez al top 50 y se prendió en la previa del US Open. Detrás del golpe, hubo un cambio de raqueta, dos psicólogos y una derrota en Corea que lo terminó de templar.
A veces el viento de Cincinnati sopla a favor, aunque hoy hacía un calor pegajoso que no movía ni una hoja. Y en ese aire pesado, Thiago Tirante, un pibe de 23 años que hasta hace poco no asustaba a nadie, le terminó ganando a Novak Djokovic, que de estos partidos sabe un rato largo. El dato no es menor: el lunes siguiente apareció en el puesto 42 del ranking ATP, la mejor marca de su carrera y, de yapa, metió la cabeza en el lote de los que van a sembrar en el US Open. Veremos si la ilusión le dura hasta Flushing Meadows.
Un segundo set que duró como una novela
El arranque fue lo que uno imagina: Tirante entró con las manos temblando, la gente del lado del serbio y la sensación de que cualquier pelota iba a terminar en la red. El primer set se le fue sin chistar. Pero en el segundo apareció un game de unos 18 minutos que funcionó como bisagra: el argentino se soltó, dejó de mirar de reojo al hombre que tenía enfrente y empezó a jugar como juega en cualquier torneo challenger del mundo.
Cuando se quedó con el parcial, el partido se dio vuelta como una media. Acá está todo empatado, vamos a un tercero, a ver quién banca mejor la presión, pensó en ese momento. Y el tercero, según él mismo reconoció después, fue el mejor set que jugó en toda la noche. La confianza fue creciendo game a game hasta que llegó el punto final y se le aflojaron las piernas.
Lo que se dijeron en la red
“Lo felicité por la victoria y le deseé suerte. Le agradecí todo lo que hizo por el tenis y le dije que había sido un placer compartir la cancha con él. Las emociones estaban muy arriba y no extendimos mucho más la charla.”Thiago Tirante
- Cambió de raqueta: dejó la Blade, que sentía demasiado rígida, y pasó a un modelo que le da más efecto y potencia. La decisión se cocinó durante una semana de prueba.
- Sumó a dos psicólogos deportivos al staff y empezó a mirarse más a sí mismo y menos al resto del circuito.
- Tomó como punto de inflexión la serie de Copa Davis que jugó en Corea del Sur, donde fue primera raqueta y cargó con todo el peso del equipo. La derrota, dice, lo hizo crecer más en lo mental que cualquier victoria.
Lo que cuenta Tirante no suena a cuento de hadas ni a novela de superación escrita por un community manager. Suena a un laburo de varios meses, con cambios concretos y un golpe anímico que lo terminó de ordenar la cabeza. El ranking, claro, es apenas una foto: lo que viene es el US Open, donde va a tener que bancarse otra vez la presión de un nombre propio más grande que el suyo. Veremos si este pibe, que ya le ganó al más grande, se anima a la siguiente.
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Santa Cruz Informa