Seis sopapos, un pedido de renuncia y el Bolillo sigue firme: El Salvador se juega todo en dos fechas
Guatemala le metió un 6-0 que todavía arde, Hernán Darío Gómez pidió que lo echaran y la federación le dijo 'quedate'. Ahora, con el descenso a la vuelta de la esquina, visita a Jamaica y a Martinica con la soga corta y un solo mandato: salvar la categoría.
Seis a cero. Así, con esa cantidad de goles en contra, no hay viento que tape. A El Salvador le entró un temporal en el vestuario y ahora tiene que sacarse el agua como pueda. El seleccionado centroamericano se comió una goleada histórica ante Guatemala por la Liga de Naciones de la Concacaf y, en vez de barrer al técnico, la federación lo sostuvo en el cargo con una lógica tan simple como brutal: hay dos finales por delante y no hay tiempo para probar suerte con otro nombre.
Lo más llamativo del asunto lo protagonizó el propio Hernán Darío Gómez. El Bolillo se paró en la conferencia de prensa post goleada, se puso el overol de crítico de sí mismo y soltó, sin anestesia: nos tendrían que echar a todos mañana. Un técnico pidiéndose la cabeza en público es un papelón que, en otra liga, ya tendría el telegrama firmado. Pero acá mandan otros tiempos.
El jefe de la federación le dio la espalda al clamor de las tribunas
Yamil Bukele, presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol, recogió el guante y le puso el moño al asunto. Por un lado, descartó un cambio de aire inmediato por la cercanía del próximo partido. Por el otro, blanqueó el pacto: el Bolillo se compromete a irse si no mantiene al equipo en la Liga A. O sea, la continuidad es un préstamo con fecha de vencimiento atado al resultado.
“El cuerpo técnico se queda con nuestra selección.”Yamil Bukele, presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol
El propio Gómez había comparado el 6-0 con otra mancha negra de su carrera, un 6-1 que le tocó morder cuando dirigía a Ecuador. Sabe lo que pesa un resultado así, conoce el manual y aún así se autoinfligió la estocada mediática. Después se le sumaron los hinchas, que pidieron su cabeza con la misma velocidad con la que se pide un Uber en la General Paz un día de lluvia.
- Viernes próximo: recibe a Jamaica, en un partido clave para escaparle al último puesto del grupo.
- Tres días después: visita a Martinica, que llega sin puntos y ya sin nada que perder, la típica piedra en el zapato.
- Situación en la tabla: El Salvador suma tres unidades y está penúltimo, en zona de descenso.
- El arreglo con el técnico: si no salva la categoría, Gómez se va solito, sin que nadie lo empuje.
- El objetivo de fondo, aunque hoy suena a quimera: la clasificación al Mundial de 2030.
La cuenta es tan sencilla como incómoda. En la fase de grupos de la Liga A de la Concacaf bajan a la Liga B los equipos que terminen quintos y sextos de cada una de las dos zonas. El Salvador hoy está en ese lote. Con Jamaica como local y Martinica como visitante, la selección del Bolillo tiene apenas seis puntos en juego para zafar del abismo. Si rescata al menos un triunfo y empapa los demás resultados, puede respirar. Si repite el papelón de Guatemala, se vuelve a casa en ascensor y sin escala.
En el medio, lo que sobra es incertidumbre y lo que falta es tiempo. La Selección ya tocó fondo con un seis a cero que duele hasta en el colectivo de la línea 39, y ahora depende de un técnico que públicamente se ofreció en bandeja. Pinta para novela. Veremos si el Bolillo se come su propia despedida o si, como buen técnico de recorrido largo, le mete una mano de pintura al grupo y zafa de la quema. Lo concreto: dos partidos, seis puntos en disputa y la calculadora prendida fuego. No queda otra.
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Santa Cruz Informa