Seis jornadas con el aire en rojo: lo que dejó el monitoreo de agosto en Neuquén
Un estudio de la Universidad Nacional del Comahue y la empresa Clean Air Data detectó picos de material particulado y monóxido de carbono en distintos días del mes pasado, asociados a una meteorología cambiante. Los datos, abiertos a la comunidad, pueden servir para tomar decisiones cotidianas.
Son las siete de la mañana y Miriam, 52 años, sale a barrer la vereda como cada día en su casa del barrio Confluencia, en Neuquén capital. Mientras acomoda las hojas que el viento de la noche dejó en la puerta, me cuenta que hace rato le duele la garganta más de lo habitual. 'No sé si será el frío o que el aire está más pesado que otros años', dice, mientras se acomoda el cuello de la camisa. Lo que ella todavía no sabe es que un estudio reciente acaba de confirmar esa sensación: durante agosto, la ciudad registró seis jornadas con niveles de contaminación elevados, según el monitoreo conjunto que llevan adelante el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y la firma Clean Air Data.
El trabajo, que se realiza en tiempo real y cuyos datos son públicos, permitió identificar tres episodios de alta concentración de material particulado. El más intenso se extendió del 15 al 17 de agosto, cuando el PM10 alcanzó un máximo de 520 microgramos por metro cúbico, un valor muy por encima de los umbrales de referencia que se manejan a nivel internacional. Otros dos momentos con menor calidad del aire se ubicaron entre el 18 y el 20 de agosto y el 24 del mismo mes, lo que confirma que la situación no fue aislada sino que se repitió a lo largo del mes.
Monóxido de carbono, el otro marcador que encendió las alarmas
El monóxido de carbono (CO), un gas que se produce por la combustión de vehículos y calefacciones, también presentó tres incrementos puntuales a lo largo del período analizado. Los días 16, 18 y, con mayor intensidad, entre el 19 y el 20 de agosto, los registros se dispararon hasta llegar a un valor máximo de 2,3 partes por millón. Para los investigadores, esa combinación de partículas y gas en el mismo período no es casual: suele reflejar la coexistencia de tránsito pesado con calefacción domiciliaria a gas o leña, algo frecuente en los barrios de la ciudad cuando llega el frío neuquino.
Por qué el clima de agosto jugó en contra
Acá en Neuquén, el mes de agosto se caracterizó por una amplitud térmica muy marcada: durante la primera quincena las mínimas bajaron a entre 0 y 2 grados centígrados, mientras que hacia fin de mes las máximas superaron los 20 grados. La humedad relativa promedió 58,9 por ciento, pero hubo jornadas con más del 90 por ciento y otras con menos del 25 por ciento. Esa variabilidad explica buena parte de lo que midieron los sensores: cuando el aire se estabiliza, hay poca humedad y el viento cede, los contaminantes no se dispersan y se acumulan cerca de la superficie. Y al revés también: cuando el viento aumenta de intensidad, levanta partículas que ya estaban depositadas en el suelo y genera nuevos picos de material particulado en suspensión.
“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio del Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la UNCo y Clean Air Data
- Evitar la actividad física intensa al aire libre durante las horas de estabilidad atmosférica, sobre todo temprano a la mañana y al atardecer.
- Ventilar la casa en los momentos del día con más movimiento de aire y cerrar las ventanas cuando el exterior esté más cargado.
- Prestar especial atención en zonas de alto tránsito o en hogares que usan calefacción a gas o leña, donde la acumulación de contaminantes suele ser mayor.
- Mantenerse informado a través de los reportes públicos del monitoreo para planificar salidas, caminatas o tareas al exterior.
Vuelvo a Miriam antes de cerrar esta nota. Le pregunto si, ahora que sabe lo que midió el estudio, va a cambiar algo en su rutina. Se queda pensando un segundo, mira la vereda todavía húmeda por el rocío y me dice que sí: 'Ahora que me lo explicás, voy a ventilar la casa cuando haya viento de verdad y no a cualquier hora. Y cuando haga mucho frío, voy a tratar de no prender la estufa a leña temprano'. Son decisiones chicas, casi invisibles, pero que en una ciudad como la nuestra pueden sumar mucho cuando el aire, en vez de, nos devuelve lo que nosotros mismos le pusimos.
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