Se cortó en la frontera: Platense ganó pero se quedó en la puerta de la Libertadores
El Calamar le ganó 2 a 1 a Fluminense en Vicente López con goles de Mainero y Sepúlveda, pero la caída por 2 a 0 en Brasil lo dejó afuera de cuartos por diferencia de un gol. Canobbio, con un enganche y una contra, selló la clasificación del equipo carioca.
Viento fuerte en Vicente López y Platense volando bajo, como esos días en que el diario te trae una buena y una mala en la misma página. Le ganamos 2 a 1 a Fluminense, le hicimos transpirar a Fábio y, sin embargo, nos quedamos afuera de la Copa Libertadores con la misma cara de alguien que llega tarde al colectivo: con la moneda justa, pero un minuto tarde.
El primer tiempo: el Calamar se comió al Fluminense
El equipo de Martín Palermo salió a comerse la serie como quien se come un choripán a la salida de la cancha. A los 29 minutos, Guido Mainero pescó un despeje corto de Julián Millán y la mandó a guardar abajo, con un desvío de por medio que descolocó al arquero brasileño. Un gol con suerte, sí, pero la suerte hay que buscarla y este equipo fue a buscarla.
Antes del descanso, cuando el reloj ya se había pasado, Mainero se mandó al área y metió un centro que Bruno Sepúlveda peinó con la cabeza, de pique al segundo palo. 2 a 0, la serie empatada y la ilusión entera. Por un rato, el Calamar navegaba con viento a favor y el Fluminense parecía un equipo perdido en el Maracaná.
El segundo tiempo: Canobbio y la contra que rompió el sueño
Pero el fútbol, ya se sabe, es como el clima de Buenos Aires: te cambia en un instante. Una pérdida de Pablo Ferreira en el medio, una contra bien tirada por los brasileños, y Agustín Canobbio, con un enganche de esos que te dejan pagando, puso el descuento que valía un pasaje a semifinales.
A partir de ahí, Platense necesitó volver a marcar y empujó como pudo. Fábio le sacó un cabezazo a Ignacio Vázquez y Mateo Mendia mandó el rebote a las nubes, aunque estaba offside, así que ni importa. Del otro lado, Hulk recibió un centro de Canobbio y la tiró por encima del travesaño, como despidiéndose con una sonrisa.
Los cinco minutos que no alcanzaron
El árbitro adicionó cinco minutos y al Calamar le quedaron cortos. La diferencia se construyó en Río, con goles de Nonato y Hulk, y Platense la pagó acá, en casa, a un gol de los penales. Fluminense se fue con el global 3 a 2 y Platense se quedó con un triunfo que sirve para la estadística y para el orgullo, pero no para la Copa.
El equipo de Palermo se despidió con la frente alta, dejando una imagen de equipo valiente que no se achicó ante un rival con más historia y más billetera. Eso, a esta altura, ya es bastante. Veremos qué viene después: si el viento sigue soplando a favor o si, como tantas veces, nos toca remar contra la corriente.
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Santa Cruz Informa