Russell festejó en Bakú, Colapinto se quedó en el taller y la Fórmula 1 se muda a Sepang con la etiqueta de Baréin
El británico se llevó la carrera en Azerbaiyán, Franco Colapinto abandonó tras un toque que también involucró a Gasly y Norris, y el calendario recalcula: el Gran Premio de Baréin se corre en Malasia del 2 al 4 de octubre.
Hay tardes en que el viento de Bakú te empuja el auto y tardes en que te lo desarma. A George Russell le sopló a favor y se llevó la victoria como quien levanta una bandera en plena tormenta; a Colapinto, en cambio, le pasó lo que les pasa a los que se cruzan en la ruta cuando todos pisan a fondo: un toque, dos, y el domingo se termina antes de empezar. El piloto argentino abandonó después de un incidente en el que también quedaron afuera Pierre Gasly y Lando Norris, los tres con el casco en la mano y la misma cara de domingo quemado.
La Fórmula 1 cambia de país sin cambiar de nombre
Lo que viene es un pequeño truco de calendario que parece broma pero no lo es: la próxima fecha está prevista del 2 al 4 de octubre en el Circuito Internacional de Sepang, en Malasia, pero igual va a figurar como Gran Premio de Baréin. Lo de Baréin se mudó de continente, no de cartel. La prueba ocupa el decimosexto lugar de la temporada y reemplaza a la cita original de abril, suspendida por el conflicto en Medio Oriente. Arabia Saudita también quedó fuera del cronograma en aquella movida, y meses después se confirmó que el asiento vacante lo ocuparía Sepang, inaugurado en 1999.
- Recorrido: 5,543 kilómetros por vuelta, 15 curvas, 56 vueltas y 310,398 kilómetros totales.
- Récord de vuelta: Sebastian Vettel, con 1 minuto, 34 segundos y 80 milésimas, en 2017.
- Rey del circuito: el mismo Vettel, con cuatro victorias en Malasia, cifras que mandan en la historia del trazado.
- Origen: proyecto impulsado por el entonces primer ministro Mahathir Mohamad en los años noventa, diseñado por Hermann Tilke, con obras iniciadas en 1997 y apertura en 1999.
Colapinto, Gasly y Norris se fueron de Bakú con el domingo más corto que un asado al que se le acabó el carbón. Russell, en tanto, se subió a lo más alto del podio con esa calma que tienen los que saben que la suerte, cuando les toca, la aprovechan. Del lado argentino queda la bronca lógica de un abandono sin vuelta, la sensación de que el auto venía para más y la certeza de que cada carrera es una chance que no vuelve.
Sepang es un trazado viejo conocido, con rectas largas, curvas ciegas y un clima que suele ser más traidor que el viento de Río de la Plata en agosto. Ahí habrá que ver si Colapinto vuelve a meter la nariz adelante y si la Fórmula 1, que ya se acostumbró a mudar carreras como quien muda muebles, termina acomodando un calendario que este año viene tan movedizo como el río. Veremos.
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Santa Cruz Informa