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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Rodilla que no deja dormir: cuándo aguantar en casa y cuándo ir al médico, según un especialista

Cambiar la postura en la cama y aplicar frío o calor puede aliviar el dolor nocturno, pero el tratamiento depende de la causa. El médico Wesley Baker explicó qué relación tienen la inflamación, las lesiones y la artritis con la molestia que aparece al acostarse.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 3 min
Rodilla que no deja dormir: cuándo aguantar en casa y cuándo ir al médico, según un especialista

Son las once de la noche y María, 52 años, se da vuelta en la cama por tercera vez sin poder acomodar la rodilla derecha. La tiene hinchada desde hace días, le pesa como si tuviera plomo y el sueño se le va en pedazos. Como ella, miles de personas en nuestra ciudad conviven con un dolor nocturno de rodilla que no avisa cuándo va a aparecer ni cuánto va a durar. Y la pregunta siempre termina siendo la misma: ¿aguanto en casa o ya fue demasiado?

Para aclarar el panorama, el médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria, repasa qué puede haber detrás de esa molestia que se vuelve más evidente cuando apagamos la luz y el cuerpo se queda quieto. Y, sobre todo, cuándo conviene dejar de improvisar y sentarse a charlar con un profesional.

Por qué la rodilla se queja de noche

Baker lo explica con una imagen sencilla: de día, el movimiento va lubricando la articulación. Cuando nos acostamos y la actividad baja, esa lubricación disminuye y el dolor acumulado se hace más perceptible. También influye la presión de una posición sostenida, sobre todo si dormimos de costado, y la hinchazón propia de una lesión reciente. El resultado es una rodilla que, sin haber hecho un esfuerzo extra, parece no dejarnos descansar.

Trucos caseros que pueden sumar (y cuáles no hacen magia)

  • Una almohada entre las piernas para quienes tienen artritis y duermen de costado, y debajo de las rodillas para los que descansan boca arriba, reduce el contacto dentro de la articulación y alivia la presión.
  • El calor suele ayudar más en molestias crónicas asociadas con artritis.
  • El frío resulta útil ante una lesión reciente o por sobreuso y también cuando hay hinchazón, porque baja la sensibilidad de la zona.
  • Geles, cremas y parches antiinflamatorios son opciones de alivio localizado que el especialista mencionó como complemento, no como solución definitiva.

Nada de esto reemplaza la consulta: son medidas para estar mejor mientras se busca el origen del problema. Elegir un tratamiento, insiste Baker, requiere conocer qué lo provoca.

Causas frecuentes y señales de alarma

Entre las causas más comunes aparecen lesiones, procesos inflamatorios y distintos tipos de artritis. Para los runners de acá que se entrenan sobre pavimento, el especialista recordó que correr suma una carga que suele sentirse al terminar el día. La natación y el ciclismo quedan como alternativas para ejercitarse con menos impacto.

La señal clara para consultar, dice Baker, es cuando el dolor impide dormir, corta el sueño o empieza a alterar las actividades habituales. Si ya se nota en cosas tan cotidianas como bajar las escaleras o levantarse del auto, la rodilla está pidiendo atención médica.

Medicamentos: revisar antes de tomar

Antes de ir directo a la pastilla, hay que mirar qué otros fármacos se están usando. Baker explicó que el ibuprofeno y el naproxeno pueden reducir la inflamación, pero advirtió sobre posibles interacciones con anticoagulantes. En esos casos, las alternativas como el paracetamol deben definirse con el médico tratante, nunca por cuenta propia.

“Elegir un tratamiento requiere conocer qué la provoca.”Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria

María todavía no fue al consultorio, pero esta noche va a probar la almohada entre las piernas y una compresa tibia antes de acostarse. Y mañana, cuenta, va a sacar el turno. A veces, dice, lo más difícil no es el dolor: es animarse a dejar de bancarlo sola.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

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