Robos de sesión en cuentas de inteligencia artificial: el riesgo de quedar expuesto sin haber entregado la contraseña
Investigadores detectaron un mecanismo que reutiliza cookies y tokens para entrar a plataformas de IA sin pasar por el inicio de sesión. Empresas argentinas todavía no aparecen en los registros públicos, pero el método empieza a recorrer Latinoamérica y ya golpea a 482 compañías en el mundo.
El problema es conocido y empieza a preocupar a los equipos de seguridad. En El Calafate, un municipio santacruceño, nadie se imaginaría que abrir ChatGPT desde una netbook del área de Turismo pueda terminar en un dolor de cabeza corporativo. Pero es exactamente lo que está pasando en distintas partes del mundo.
Un informe de ESET y otro de SOCRadar, publicados en las últimas semanas, advirtieron sobre ataques que no necesitan la contraseña para entrar a cuentas de inteligencia artificial. La trampa se llama robo de sesión. Y funciona.
Cómo funciona el robo de sesión
El mecanismo arranca con programas maliciosos llamados infostealers. Son softwares pensados para robar información de la computadora de la víctima. En este caso se llevan dos elementos sensibles: las cookies y los tokens de sesión. Esos archivos son los que le permiten al navegador mantenerse logueado sin pedir la contraseña cada vez.
Cuando un atacante los reutiliza, el servicio de IA lo reconoce como un usuario ya autenticado. La verificación en dos pasos no vuelve a aparecer. La persona entra directamente al panel, con la misma identidad que el empleado legítimo.
“El atacante no necesita la contraseña. Le alcanza con el token abierto para leer el historial, copiar código, revisar contratos y hasta consumir saldo de servicios pagos.”ESET, en el informe difundido esta semana
- Revisar si las direcciones de correo corporativas aparecen en bases de datos de credenciales filtradas.
- Acortar la duración de las sesiones en todas las plataformas de IA utilizadas.
- Renovar las claves API que conectan aplicaciones con servicios de inteligencia artificial.
- Monitorear ingresos desde lugares o en horarios fuera de lo habitual.
- Tratar cualquier cuenta comprometida como un incidente de seguridad del dispositivo, no solo de la contraseña.
Qué encontró SOCRadar
El relevamiento, hecho sobre 90 días, registró 5.434 sesiones filtradas. Esas sesiones estaban vinculadas a 1.500 direcciones de correo corporativo distintas, repartidas en 482 empresas. El rango va desde startups hasta grandes corporaciones.
El daño no termina en la plataforma de IA. Una sesión comprometida en un sistema como Zapier puede arrastrar accesos a correo electrónico, almacenamiento en la nube y otros servicios conectados. Es decir, la infección se propaga.
Para los equipos de seguridad argentinos, la recomendación es clara. Hay que mapear qué cuentas de IA existen dentro de la organización. Muchas veces los empleados las crean por su cuenta, sin avisar, y nadie las tiene registradas.
El informe también sugiere centralizar el acceso mediante un sistema de inicio de sesión único corporativo, conocido como SSO. Eso permite revogar permisos de forma masiva cuando alguien deja la empresa o cuando se detecta una anomalía.
La pregunta es cuándo los equipos locales van a tomar en serio un riesgo que ya está en los escritorios de medio mundo.
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Santa Cruz Informa