Saltar al contenido
Santa Cruz InformaSanta Cruz Informa ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Deportes

Raqueta rota, llanto en la premiación y una pregunta que queda flotando en el aire de Nueva York

Aryna Sabalenka volvió a perder una final del US Open, otra vez hizo pedazos su herramienta de trabajo y otra vez tuvo que explicar por qué. El tenis profesional y el fair play, otra vez, en el banco de los acusados.

RM
Rodrigo MansillaDeportes · · lectura 4 min
Raqueta rota, llanto en la premiación y una pregunta que queda flotando en el aire de Nueva York

Volvió el viento a Nueva York, volvió la lluvia fina, volvió Sabalenka a la final del US Open y, como si fuera un libreto ya escrito, volvió a perder. Otra vez. Tres veces consecutiva en Flushing Meadows, tres veces con el mismo sabor a final masticada y escupida en el último set. La bielorrusa cayó ante Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2, en un partido que se le escurrió como el agua entre los dedos un día de tormenta.

Yo lo vi y me hizo acordar a esas tardes de domingo en las que uno llega a la mesa con el asado casi listo y, de golpe, se cae el carbón al piso. Sabalenka, la Nena de Minsk, esa jugadora que cuando está encendida parece un incendio forestal, terminó con la cara larga, los ojos rojos y una raqueta hecha trizas en el banco.

El golpe en el banco y el gesto a la cámara

La secuencia fue al detalle. Saludo a la red con Rybakina, sonrisa de dientes apretados de la ganadora, y la número tres del mundo vuelve a su silla, agarra la raqueta y le descarga todo. La tira a centímetros de donde estaba sentada y se queda muda, mirando el cemento de Nueva York como quien mira la pantalla del teléfono después de un corte de luz. Cuando una cámara de televisión se acercó a tomarle un primer plano de la derrota, Sabalenka la paró con la mano: fuera, ahora no. Privacidad, aunque sea por un minuto.

Después llegó la premiación, la música bajita, el trofeo para la kazaja y el micrófono que no tiene piedad. A Sabalenka se le quebró la voz antes de terminar la primera frase. El estadio la aplaudió de pie. Algunos dirán que fue por respeto, otros por lástima. Yo creo que fue porque todos, alguna vez, supimos lo que es perder una final.

“Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa

La frase la dice ella misma, todavía con la voz un poco rota, mientras los periodistas del otro lado de la mesa tomaban nota. Sabalenka, que ya tiene varios Grand Slams en sus vitrinas, buscaba un tricampeonato en Nueva York que la hubiera puesto en un lugar muy exclusivo del tenis moderno. No pudo ser.

Rybakina, una final con oficio y un trofeo que le faltaba

  • Rybakina ya tenía Wimbledon 2022 en su palmarés y, con este título en Nueva York, completó una colección que la deja entre las mejores de su generación.
  • El primer set se lo llevó con solidez, sin sobresaltos, mostrando ese servicio y esa derecha que parecen sacados de un manual.
  • Sabalenka reaccionó en el segundo, lo ganó 7-5 y por un rato pareció la final que todos querían ver.
  • En el tercero, la kazaja recuperó el control, ajustó los tiros y dejó a la bielorrusa corriendo de lado a lado como en una clase de educación física.

Lo de Sabalenka con las raquetas no es nuevo y tampoco es un secreto. En 2023, después de perder la final ante Coco Gauff, se comportó como una señorita frente a las cámaras, pero cuando dobló hacia los vestuarios reventó una contra el piso. Aquel episodio, justamente, aceleró la decisión de retirar las cámaras de los pasillos internos de los Grand Slams. O sea: cada raqueta rota de Sabalenka termina cambiando algún reglamento en algún lado. Hay deportistas que ganan títulos, ella gana cambios de reglamento.

La pregunta que no se va a ir sola

El tenis profesional es un deporte de gentlemen y damas, dicen los manuales. Se aplaude al rival, se saluda al juez de silla, se mira a la tribuna con una sonrisa. Pero también es un deporte donde se gana y se pierde en soledad, donde la mochila emocional pesa lo mismo que la física. ¿Hasta dónde llega la línea entre la descarga emocional y el fair play? ¿Se puede romper una raqueta sin romper el espíritu del juego? ¿O ese espíritu necesita, de vez en cuando, un par de raquetas rotas para seguir respirando?

Sabalenka volvió a su casa con la valija más liviana de trofeos y un poco más pesada de preguntas. Nueva York le sigue dando finales, le sigue dando victorias ajenas y, esta vez, le volvió a dar una imagen para el archivo: la de una campeona llorando con una raqueta rota en el banco. Veremos qué hace la próxima vez, porque en el tenis, como en la vida, siempre hay una próxima vez.

RM

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo