Neuquén se prepara para una semana pasada por agua: la alerta amarilla se extiende hasta el jueves y el miércoles pinta como el día más bravo
Lluvias, tormentas eléctricas y posible granizo marcan el pulso meteorológico en la provincia. El ingreso de aire polar el jueves deja mínimas cercanas a los 3 grados y obliga a repensar planes y actividades al aire libre.
Son las seis de la tarde del lunes y la ventana del departamento de Marcela, 52 años, empieza a empañarse con las primeras gotas de una semana que, según el Servicio Meteorológico Nacional, va a ser larga y pasada por agua. La alerta amarilla que rige para toda la provincia de Neuquén a partir de este lunes 19 de octubre llegó para quedarse varios días, y los partes oficiales confirman lo que los vecinos ya empiezan a sentir en la piel: acá no se va a poder salir con el piloto fino ni un solo día hasta, por lo menos, el viernes.
El organismo nacional emitió el aviso para todo el territorio neuquino y prevé lluvias de intensidad variable con una acumulación que ronda los 10 y 20 milímetros, aunque en zonas puntuales esa cifra puede superarse sin demasiados miramientos. La inestabilidad no es un chaparrón pasajero: se extiende durante toda la semana con un pico bien marcado el miércoles 21, día en el que se esperan tormentas eléctricas, chaparrones y hasta probabilidad ocasional de granizo.
Cómo se reparte el mal tiempo día por día
- Lunes 19: arranca con lluvias débiles y dispersas, máxima de 20 grados y vientos del noreste a 29 kilómetros por hora con ráfagas de 39. La tarde y la noche son el peor momento, con mínima de 7 grados y ráfagas que trepan a 43.
- Martes 20: siguen las precipitaciones débiles, máxima de 19 grados y vientos del noreste a 24 kilómetros por hora. Por la noche el cuadro se mantiene inestable, con mínima de 7 grados.
- Miércoles 21: el día más comprometido de la semana. Tormentas eléctricas, lluvias, chaparrones y probabilidad de granizo. Máxima de 19 grados, vientos del sudeste a 37 kilómetros por hora con ráfagas de 49 y mínima de 6.
- Jueves 22: ingresa una masa de aire polar que intensifica las lluvias y hace bajar la temperatura de forma marcada. La máxima no supera los 15 grados, los vientos del este soplan a 38 kilómetros con ráfagas de 46 y la madrugada del viernes toca los 3 grados.
- Viernes 23: llega el alivio gradual. Cielo nublado pero sin precipitaciones, máxima de 17 grados y vientos que se calman. El fin de semana asoma con condiciones más estables.
Lo que más me llama la atención, y se lo escuché decir esta mañana a Marcela mientras tomábamos mate en la cocina, es que la combinación de aire polar con viento del sudeste el miércoles puede armar un cóctel complicado. Las ráfagas de casi 50 kilómetros por hora, sumadas a la posibilidad de granizo, no son un dato menor para quien tenga que circular por la ruta o salir a trabajar a la intemperie. Es de esos días en los que uno mira el pronóstico tres veces antes de decidir si lleva el auto o se queda en casa.
Para nosotros, los que vivimos en Neuquén y estamos acostumbrados a que el tiempo cambie de un momento a otro, esta secuencia igual exige una cuota extra de paciencia. Las actividades al aire libre que muchos tenían previstas para esta semana van a tener que esperar, sobre todo las del miércoles y el jueves. Recién el sábado, con el cielo todavía nublado pero sin agua a la vista, parece el momento más razonable para volver a planear algo afuera.
Antes de cerrar la nota vuelvo a Marcela, que sigue mirando por la ventana mientras acomoda los muebles del living para que no les entre agua si termina filtrándose alguna gotera. Tiene razón en preocuparse: cuando el termómetro cae a 3 grados en plena madrugada, la humedad se siente de otra manera. Le pregunto cómo está afectando el tiempo sus planes de la semana y me dice, mientras se ríe, que ya canceló la reunión del club del libro y pasó la cena del jueves a su casa. La prudencia, en definitiva, es la mejor compañía para estos días de alerta amarilla.
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Santa Cruz Informa