Nadal volvió a empuñar la raqueta y, claro, ganó: el rey no se jubila del todo
El español participó de un torneo de exhibición por los diez años de su academia en Manacor, ganó el desempate junto a Carlos Moyá frente a Andy Murray y Fabio Fognini, y dejó una frase para el bronce: "Algo único por lo mal que me veo".
Hace un calor de derretir baldosas en Manacor y, aun así, Rafael Nadal volvió a calzarse las zapatillas para jugar un partido de tenis. Uno de verdad, con tie-break definitorio y todo, después de 683 días desde su despedida en la Copa Davis. Como cuando el carnicero del barrio se jubla pero va igual a cortar el mostrador un rato: no le hace falta, pero le tira el alma.
Una fiesta con forma de torneo
El primer Rafa Nadal Academy Slam se armó para celebrar los diez años de la academia que el propio Nadal fundó en su pueblo. No fue un cumpleaños cualquiera: juntó a ocho tenistas retirados, los repartió en dos equipos capitaneados por el dueño de casa y por Andy Murray, y los obligó a sacarse chispas en siete partidos de dobles resueltos con super tie-break.
- Equipo Nadal: Rafael Nadal, Carlos Moyá, Richard Gasquet y David Ferrer.
- Equipo Murray: Andy Murray, Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini.
- Nadal jugó tres de los siete encuentros programados.
- El duelo decisivo lo cruzó con Moyá frente a Murray y Fognini.
El que se llevó el desempate final fue el binomio español. Moyá, el viejo zorro, manejó los tiempos; Nadal, el Bombardero de Manacor, otra vez suelto como si el circuito le debiera una más. La victoria fue en el tie-break, con el calor de patio de pueblo que tiene cualquier despedida de soltero bien regada.
“Hoy no vais a ver a un Rafa competitivo, lo de hoy es para disfrutar.”Rafael Nadal
Y vaya si se notó. Después de varios meses sin competir, El Zurdo de Manacor salió a la cancha con la humildad del que sabe que ya no tiene nada que demostrar y, al mismo tiempo, con el orgullo del que no se banca perder ni en un picadito de domingo. Es como esos tíos de cincuenta que te dicen "juego mal al fútbol" y después te clavan un hat-trick: Nadal avisó que iba a estar distendido, pero el reloj del tenis todavía le marca la hora a él.
“Algo único por lo mal que me veo, eso sin ninguna duda.”Rafael Nadal
La frase la soltó post partido, con esa honestidad que lo caracteriza. Y sí, hace 683 días que no jugaba. Pero la sonrisa al final, los vecinos mirando desde las gradas y el ruido de la pelota después de casi dos años tienen un peso que no se compra con ningún título. Para él, el día fue menos cuestión de resultados y más cuestión de sentir que la vida, después del retiro, sigue teniendo un lugar para la raqueta.
Diez años de academia, una vida de legado
La academia no nació de un día para el otro. Nadal contó que el proyecto empezó a cocinarse mucho antes de la inauguración y que, una década después, se mantiene gracias al laburo de un montón de gente que él no dudó en agradecer. Para Manacor, esa escuela es lo que el club barrial para cualquier pibe del conurbano: un lugar donde aprender a zafar dentro y fuera de la cancha.
En lo estrictamente tenístico, la lectura es simple: el circuito lo extraña aunque él ya no esté en él, y estas exhibiciones sirven de mucho más que de entretenimiento barato. Son la prueba de que Nadal, Moyá, Ferrer, Gasquet, Murray, Fognini, Thiem y Safin comparten una era que no se va a repetir. La pregunta que queda flotando es otra: ¿quién se baja a la siguiente? Veremos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Santa Cruz Informa